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Full text of "Bosquejo estadístico é histórico del distrito de Jiquilpan de Juárez"

Digitized by the Internet Archive 

in 2012 with funding from 

University of North Carolina at Chapel Hill 



http://archive.org/details/bosquejoestadstiOOsanc 



UNIVERSITY OF N.C. AT CHAPEL HILL 




00036119146 



{Ml^tU^K^ & 




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1 — \ 

R 



aiijüit Sai\cíiez. 



UNiVIíRSITYURRARY 

UNiVPSlTV Oí NORTil CAROLINA 

A'rCUAfKlliHl 



FE DE ERRATAS. 



En la página 


15 están repetidos 


indebidamente el título de 


la obra 


, y el nombre de su autor. 




págrs. 


Líneas 


Dioe 


Léase. 


16 


31 


22°36' y 101°25'30" 


22°16'-90'56" y 101°25'30" 


19 


17 


usurpuado 


usurpado 


21 


30 


lus Arosca 


los Orozco 


22 


1 


los Ollas 


las Ollas 


29 


15 


la Pálmala 


la Palma, la 


30 


33 


El Clavo 


El Claro 


31 


11 


parada 


posada 


t> 


14 


abundantes pro- 


abundantes y producti- 






ductivas 


vas 


33 


15 


la única 


la mica 


n 


31 


volitu 


oolita 


43 


8 


la Suyanta 


la Lagunita 


62 


11 


casas 


cercas 


n 


19 


Ofideses 


Ofidios 


72 


17 


bleuda 


blenda 


73 


3 


torasca 


tarasco 


80 


31 


Chiamalhuacan 


Chimathuacan 


88 


22 


vencidos y prisio- 
neros 


vencidas y prisioneras 


89 


10 


Coyuacan 


Coyoacan 


120 


31 


le 


el 


137 


26 


Loima 


Loma 


138 


18 


Purecata 


Puruata 


»» 


28 


Godornices 


Codornices 


150 


9 


efímero 


efímera 


153 


17 


hay retrato 


hay un retrato 


11 


18 


preresenta 


representa 


155 


10 


Junio de 1880 


Junio de 1850 


n 


20 


Julio de 1841 


Julio de 1851 


164 


7 


Guarachita 


Guaracha 


136 


1 


mecillas 


mejillas 


i» 


ii 


najaradss 


nacaradas 


168 


5 


señoras pues, 


señoras, pues 


202 


23 


232. 87 


832. 87 


211 


5 


Guarachita 


Guaracha 


220 


21 


platónicas 


plutónicas 


232 


24 


Esteban Ortega 


Esteban Arteaga. ■ 


Hay 


otros errores de ortografía di 


) peca importancia. 



En él mapa del Distrito. 

Al Sur de Tingüindin hay una pequeña eminencia cubierta 
de pinos que se llama "la Chemba" y el mapa aparece por un 
error como una ciénega. 

En el rubro de "Generalidades Geográficas" bajo la línea 
número 15 dice Atafar y debe decir Atapan. 







i A estadística es el espejo vivo donde se 
reflejan los antecedentes históricos, los ele- 
mentos naturales, los productos de la indus- 
tria y el grado de civilización de un pueblo;: 
por eso el cultivo de aquella ciencia no sólo 
es interesante sino interesantísimo para la. 
marcha de un país, que como el nuestro, se 
ha lanzado en una vía de engrandecimiento y 
de progreso, á la vez que careciendo de esa 
ciencia, su formación es la necesidad más 
apremiante que hay que llenar, si queremos, 
que México llegue á la plenitud de su futura 
grandeza;" y si esto puede decirse de la Re- 
pública en general, con mucha más razón 
hay que aplicarlo en particular á la poderosa 



entidad federativa que compone el heroico 
Estado de Michoacán de Ocampo, se presenta 
á la mirada escudriñadora del observador con 
una doble importancia porque en el pasado 
fué la cuna gloriosísima de héroes tan escla- 
recidos como Morelos, el hombre más gran- 
de de nuestra historia, de sabios tan profun- 
dos como Rivas, poetas tan sublimes como 
Abadiano, tan dulces como Gavino Ortiz, y 
que en el presente es una moderna tierra de 
promisión, el paraíso encantado de la Amé- 
rica, como le llama un escritor contemporáneo; 
Michoacán, que en sus entrañas abriga ina- 
gotables filones de plata y oro, que entre sus 
montañas se ve descollar la excelsa del Tan - 
cítaro, levantando hasta las nubes su diadema 
de perennes hielos; que cuenta con un inmen- 
so litoral bañado por las ondas turbulentas 
del Pacífico, con zonas cálidas, que tienen por 
atavío una exuberante vegetación y las cuales 
contrastan con alegres serranías pobladas de 
mil y mil pintados pajarillos; Michoacán, em- 
porio de agricultura que posee terrenos tan 
fértiles como la ciénega de Cumuato, como 
la ciénega de Zacapu que sus cosechas pare- 
cen fabulosas, puesto que se obtiene quinien- 
tas ó seiscientas fanegas por una de maíz; 
Michoacán, cuya superficie es de 59,300 kiló- 
metros cuadrados y cuyo censo asciende á 
890,000 habitantes; Michoacán, lo^ decimos 
con pena, no tiene una estadística completa 
con que pueda revelar al mundo lo que es y 
lo que podrá ser en lo porvenir, y con que sus 



hijos puedan conocer todo lo que hay de be- 
llo, de rico y de grandioso en la madre pa- 
tria, para que se exploten los elementos cuan- 
tiosísimos de riqueza con que el Supremo Ha- 
cedor ha dotado á esta tierra privilegiada; 
mas para la consecución de un objeto, de tan 
fecundas trascendencias, se necesitaría que 
cuanto antes se extendiera á esta Entidad po- 
lítica la acción bienhechora de las comisiones 
de ingenieros que ?han recorrido otras enti- 
dades, siendo expensados por el Gobierno de 
la Unión; sería preciso que en cada una de 
las cabeceras de nuestros Distritos, se esta- 
blecieran sociedades geográficas, que siendo 
sucursales de la de México, se ocuparan con es- 
mero de formar la estadística de estas comar- 
cas, para que sobre los datos recogidos por 
aquéllas, se levantara la general del Estado. 

Es verdad que de tiempo en tiempo algu- 
nas personas amantes de la ciencia, se han 
consagrado á un ramo que tanto interesa á 
la prosperidad y al renombre de nuestro Es- 
tado, sobrepujando entre todas el Señor 
Lejarza que en 1822 publicó sus análisis esta- 
dísticos de Michoacán, y el Señor Romero que 
en 1860 dio á luz las noticias estadísticas del 
entonces Obispado, también, de Michoacán; 
pero si son dignos del mayor encomio los es- 
fuerzos generosos de aquellos sabios, sus tra- 
bajos notables por importantes que sean no 
corresponden á las necesidades de la época, 
así porque les falta actualidad, como porque 
sus autores no escribieron lo que les constara 



de una inspección ocular, practicada bajo el 
influjo benéfico de la ciencia, si no lo que les 
informaron por la vía confidencial, personas 
que á grandes distancias les favorecían con 
su colaboración. 

Es verdad que el Gobierno del Estado, des- 
de el triunfo de Tuxtepec, con un loable em- 
peño ha mandado recoger y publicar en las 
memorias que año por año ha presentado á 
la Legislatura de Michoacán varios datos es- 
tadísticos que de mucho servirán para que en- 
tren en la composición de una obra de la na- 
turaleza de la que nos ocupamos; sin embargo, 
mientras esto no suceda, esos datos no pres- 
tarán toda la utilidad que más tarde pueden 
proporcionar á los luminosos trabajos de la 
ciencia, y bien, si una estadística fundada en 
la exactitud está llamada á ser la piedra an- 
gular sobre que se levante el grandioso edi- 
ficio de la verdadera prosperidad de Michoa- 
cán, nosotros nos permitimos presentar al pú- 
blico, caminando en pos de aquel ideal arre- 
batador, un hombre y una obra, el primero 
es el Señor Don Ramón Sánchez, actualmente 
Administrador de rentas de Jiquilpan de Juá- 
rez y la segunda es su bosquejo estadístico é 
histórico de aquel Distrito: el Señor Sánchez 
es una de esas personas que llenas de abne- 
gación y de perseverancia, destinan una bue 
na parte de su vida al cultivo de las ciencias; 
así le vimos en 1879 ocuparse durante un año 
de la formación de la Estadística del muni- 
cipio de Arandas (Estado de Jalisco), trabajo 



— 7— 

que se imprimió en Guadalajara en 1889. El 
año de 1882 exploró y describió nuestra her- 
mosa montaña del Tancítaro, cuya excursión 
publicó el Siglo XIX; ha dado á luz en 
otros periódicos algunos cálculos científicos 
de suma curiosidad. En 1893 visitó el certa- 
men universal de Chicago, y sus impresiones 
de viaje se publicaron en un bello opúsculo, 
que cuanto tiene de conciso tiene de intere- 
sante, y que mereció el unánime aplauso de 
personas competentes en la materia; pero á 
donde hoy converge nuestra atención es al 
"Bosquejo estadístico é histórico del Distrito 
de Jiquilpan de Juárez": á pesar de que el 
Señor Sánchez vive entregado á los labores 
de la Oficina rentística que es á su cargo, sin 
descuidar el cumplimiento de sus deberes, se 
impuso la noble tarea de levantar un plano 
topográfico de la región de que nos ocupamos, 
y para ello emprendió largas excursiones á 
las llanuras y á las montañas, tomando di- 
versas medidas geométricas, señalando la 
posición astronómica, y la extensión del 
Distrito mencionado, y en esas horas prime- 
ras de la noche en que el hombre del trabajo, 
cansado de los prolongados afanes del día, 
busca el reposo y el solaz en los goces ínti- 
mos de la familia ó en la grata expansión de 
la amistad, el Señor Sánchez, absorto en 
sus cálculos y en sus investigaciones se en- 
tregaba por completo á la continuación de su 
obra. Debido á aquellas continuadas vigilias 
podemos hacer conocimiento con esa parte 



interesante del Estado; recorrer en alas de la 
fantasía su aspecto general, con sus variados 
climas, sus opulentas fincas rurales, como la 
hacienda de Guaracha, montada á una altura 
casi europea por su excelente maquinaria, 
visitar la antigua hacienda de la Magdalena; 
engalanada con sus recuerdos históricos, por 
haber pertenecido á los monarcas michoaca- 
nos, de los que quizá fué un sitio real; vagar 
por las encantadoras riberas del lago de Cha- 
pala, en cuyas límpidas ondas creeriase que 
con los peces multicolores flotan todavía las 
sombras venerandas del Pbro. Castellanos y 
del indio Santa Ana, caudillos invictos de la 
insurrección; contemplar desde las altas cum- 
bres del San Francisco ó Apananxán en vas- 
tos horizontes, magníficos panoramas; pene- 
trar en poblaciones ilustradas como Jiquilpan, 
de costumbres sencillas como Sahuayo, de 
comercio activo como Cotija y de aspecto 
alegre y risueño como Tingüindin; todo esto 
lo podemos emprender guiados por los traba- 
jos estadísticos del Señor Sánchez; y si nos 
aprovechamos de los de su colaborador el 
sabio naturalista Don Crescencio García, des- 
cenderemos á los antros del mundo subterrá- 
neo para examinar los fósiles de animales an- 
tidiluvianos que ha reconstruido la ciencia de 
Cuvier. ó admiraremos las maravillosas ma- 
nifestaciones de una abundante flora y de 
una rica fauna, así como también podemos 
conocer la lista ornitológica, que de multitud 
de aves de plumaje y de canto, proporciona 



— 9— 

la laboriosidad del Señor Don Bruno García. 
Por lo que toca á antigüedades, el Señor 
Sánchez ha ilustrado su obra, unas veces 
consultando sobre etimología de las poblacio- 
nes que llevan nombres mexicanos con el es- 
clarecido anticuario Señor Dr. Don Antonio 
Peñafiel, y sobre las que tienen nombres ta- 
rascos con el Pbro. Don J. Jesús Covt; otras 
veces recogiendo cuidadosamente las tradi- 
ciones locales de cada pueblo para trazar 
su historia. El resultado no podia ser más sa- 
tisfactorio; la antropología puede congratu 
larse porque en el bosquejo de que tratamos, 
se refiere el descubrimiento de cadáveres que 
careciendo de dientes incisivos, parece que 
pertenecieron á alguna raza de nuestros abo 
rígenas no clasificada, y por las investigacio- 
nes practicadas por el Señor Sánchez, cree- 
mos que se avanza en favor de la teoría 
que supone que en las riberas del hermoso 
lago de Chápala existió la antigua Aztlán de 
los aztecas ó sea la tierra de las garzas, de 
donde emprendió su penosa y larga peregri- 
nación la valiente tribu de los adoradores de 
Huitzilopoztli, y de la cual quedaron esparci- 
dos aquí y acullá restos que en los lugares de 
su tránsito dejaron las palabras de su idioma,, 
mientras que en el trascurso de los tiempos ha 
desaparecido hasta la memoria de los mora- 
dores de esos sitios. Otro de los datos im- 
portantes que se deben al Señor Sánchez, es~ 
poder señalar con toda probabilidad, dónde 
fue la cuna del sabio jesuita, del egregio poe- 

2 



— 10 — 

ta Don Diego José Abadiano, y si avanzamos 
á laliistoria contemporánea veremos rectificar 
con datos irrecusables la batalla habida entre 
las tropas francesas y las huestes republica- 
nas, de un modo diverso á lo que refiere el 
elegante historiador Don Niceto de Zamacois 
en su historia de México, y en cuya función 
de armas recibieron una muerte gloriosa los 
esforzados generales Don Pedro Rioseco y 
Don Leonardo Órnelas; con esto se prueba 
hasta la evidencia, como lo hemos sostenido 
otras veces, cuan interesante sería recoger 
para la historia particular de Michoacán, las 
tradiciones que con más ó menos regularidad 
se conservan en todas las localidades de esta 
Entidad federativa; empero volviendo de las 
reminiscencias del pasado á lo que puede uti- 
lizarse en el presente, el genio del progreso 
debe complacerse al ver que el Distrito de Ji- 
quilpan de Juárez prospera, y que más se en- 
grandecerá en una época no lejana, cuando 
el espíritu de empresa toque con su vara má- 
gica esas fértiles regiones; el censo de pobla- 
ción en 72 años casi está triplicado, toda vez 
que en 1822 era de 26,041 habitantes y ahora 
ha subido á 57,952; en Ji quilpan se construye 
un suntuoso palacio municipal; en muchos 
pueblos se han decorado los templos con un 
lujo y esplendor inusitados; las artes se culti- 
van, la industria florece, é inmensos depósi- 
tos de hulla, bajo el subsuelo, esperan la ma- 
no poderosa de la especulación para producir 
pingües ganancias y que Jiquilpan llegue á 



— II — 

ser el Piedras Negras de Michoacán. Todos 
esos datos consoladores los debemos al bos- 
quejo estadístico é histórico de aquel Distrito 
por el Señor Don Ramón Sánchez, á quien 
felicitamos cordialmente por haber llegado al 
coronamiento de uno de sus más vehementes 
deseos, á las más pura de sus legítimas satis- 
facciones. ¡Ojalá tenga quien lo imite en las 
demás poblaciones del Estado.! Del propio mo- 
do felicitamos á nuestros conciudadanos los 
moradores del Distrito de Jiquilpan de Juárez 
por la adquisición de una obra tan interesan- 
te, que si saben aprovechar debidamente, 
podrá ser la palanca sobre que se apoye su 
futuro engrandecimiento y bienestar. 

Austacio Zepeda. 




1 L inestimable Señor D. Avisteo 
& v Mercado me escribió hace algún 
tiempo desde Morelia, invitándome á que 
formara una obra de Estadística é histo- 
ria de este Distrito: empresa ardua, por 
cierto para mis débiles fuerzas; pero, es- 
timulado por tan fina y respetable per- 
sona, y por el singular afecto que he teni- 
do siempre al estudio de la estadística, me 
hiso aceptar tan honrosa como difícil em- 
presa. 

Comencé mis trabajos estadísticos con el 
levantamiento de un plano del Distrito, re- 
corriendo mas de doscientas leguas, su- 
biendo á todas las eminencias más eleva- 
daspara tirar triangulaciones y poder for- 



— 14— 

mar así, lo más exacto posible, el plano de 
que hago referencia; una vez concluido 
éste, y haciendo uso del poco tiempo que 
me permitían las labores de la Oficina de 
rentas, que es á mi cargo, empecé á lafor 
mación de la Estadística é historia de es- 
te Distrito; cuya obra se encuentra, en ver- 
dad, plagada de defectos debido á mi no- 
toria insuficiencia', sin embargo, tengo el 
alto honor de dedicarla, bajo el nombre de 
«Bosquejo estadístico é histórico del Dis- 
trito de Jiquilpan de Juárez,» al Señor 
Don Aristeo Mercado, digno Gobernador 
de nuestro rico y hermoso Estado de Mi- 
choacán de Ocampo, suplicándole la reciba 
como testimonio de gratitud, respeto y 
adhesión que le tiene el último de sus ser- 
vidores. 

cnamón Sáncfiez. 



Estaflístico ó Histürico Mlii 

DE 

JIQUILPAN DE JUÁREZ 

POR 

RAMÓN SÁNCHEZ- 

Posición Astronómica. 

El Distrito de Jiquilpan se encuentra entre 
los 19°44'15» y 20°28'15" de latitud Norte 
y entre los 3°13'50" y 4°00'30 u longitud 
Oeste del meridiano de México. 



■i6— 



Tiene el Distrito de Jiquilpan cinco munici- 
palidades: la de la cabecera, Sahuayo, Cotija, 
Tingüindin y Guarachita. 

La posición astronómica que tiene cada ca- 
becera de municipalidad es como sigue: 



Latitud Sep- 
tentrional. 



Longitud 
Occidental- 



Jiquilpan 20° | 14' 

Sahuayo | 20° | 18' 

Cotija I 20° | 00' 

Tingüindin j 20° | 00' 

Guarachita [ 20° | 17' 



| 3 o | 40' | ¿30" 
43" | 3 o | 41' | 45" 
45" | 3 o | 39' | 15" 
52" | 3 o | 21' | 15" 
40" | 3 o ¡ 32' | 45" 



(1) 



Don Juan José Martínez de Lejarza en su 
Análisis estadístico de Michoacán, publicado 
en el año de 1822, les da por posición geográ- 
fica, á las poblaciones arriba expresadas, la 
siguiente: 



Jiquilpan... 

Sahuayo 

Cotija 

Tingüindin. 
Guarachita. 



Latitud 


Sep- 


Longitud 


tentrioi 


lal. 


Occidental. 


ío° 


14' 

16' 


| 


3 o 
3 o 


03' 
03' 


30" 


19° 


52' 


i 


2 o 


50' 




19° 


51' 


| 10" 


2 o 


56' 


30" 


20^ 


13' 


1 


2 o 


51' 


30" 



La latitud de Jiquilpan la hemos determi- 
nado midiendo el arco comprendido entre el 
zenit y la estrella nombrada Alderaban (Cons- 
telación del Toro) que se encuentra á los 
16°5' de declinación boreal, resultando ese 
arco de 4°09' que agregados á los 16°05' que 



(1) Cuando se desee saher á qué longitud se encuentra 
cualesquiera población de este Distrito con respecto á los me- 
ridianos mas adoptados por los geógrafos modernos, que son 
'Washington, Greenwich y Paris, se agregan á su longitud res- 
pectivamente 22°3'6"— y 101°25'30." 



—i7- 

tiene la estrella citada, dan los 20°14' de la- 
titud que tiene Jiquílpan; rectificamos esta 
operación, midiendo el arco del zenit á la es- 
trella denominada Abhaiot ó la Cabra (Cons- 
telación del Cochero) que se halla á los 45°46' 
de declinación boreal, dando un resultado de 
25°22\ que deducidos de los 45°46' de decli- 
nación de la Cabra quedan 20° 14', que es, 
según Lejarza, la latitud que tiene Jiquílpan (1) 

La longitud la hemos sacado valiéndonos 
del poderoso auxilio del telégrafo, midiendo 
la diferencia de tiempo que hay entre el me- 
ridiano de la capital de la República con el 
de esta ciudad, y es exactamente de 14 minu- 
tos 42 segundos, que equivalen á 3°40'30 u de 
longitud á que se encuentra, como hemos ma- 
nifestado antes, esta localidad. 

El meridiano de la capital de nuestro Esta- 
do tiene una diferencia de tiempo con el de 
México de 7 minutos 40 segundos, y con el 
de esta ciudad, de 7 minutos 2 segundos. 
Consignamos por curiosidad la diferencia de 
meridianos de Guadalajara y Zamora con el 
de México, que es, según datos fidedignos 
que tenemos, respectivamente 17 minutos 30 
segundos y 12 minutos 50 segundos, habien- 
do por consiguiente una diferencia con el me- 
ridiano de esta ciudad, de menos 2 minutos 

(1) El teodolito de que nos hemos valido para nuestros cál- 
culos es de pequeñas dimensiones y tememos, por esa circuns- 
tancia, no sea matemáticamente exacta nuestra medición res- 
pecto á la latitud de Jiquílpan, aunque sí estamos en la creen- 
cia de que esté aproximada á la verdad. 

3 



— 18— 

48 segundos con el de Guadalajara y demás 
1 minuto ft 52 segundos eon el de Zamora. 

Límites y Extensión. 

El Distrito de Jiquilpan tiene por límites, 
al Oriente los de Zamora y Uruapan; al Nor- 
te el de Zamora y el Estado de Jalisco, com- 
prendiendo en su demarcación catorce leguas 
de riberas del Chápala; al Poniente y al Sur 
tiene por límites á Jalisco y al Distrito de 
Uruapan. Su mayor longitud, desde la falda 
occidental del cerro nombrado de las Barajas 
en el municipio de Tingüindin, hasta la ran- 
chería de la Joya, en el de Sahuayo, es de 23 
leguas (76,37 kilómetros); su mayor latitud, 
desde el rancho denominado Paso de la Cam- 
pana, de la municipalidad de Tingüindin, has- 
ta la hacienda de la Palma, de la de Sahuayo, 
mide 18 leguas (75,42 kilómetros); su períme- 
tro es de 88 leguas, conteniendo 186^ leguas 
cuadradas ó sean 3.278, 6 kilómetros. Bajo 
este concepto es más grande que la tercera 
parte del Estado de Querétaro; más de la mi- 
tad de los Estados de Tlaxcala, Mo reíos, 
Aguascalientes y Colima; y tiene la diez y 
siete ava parte de Michoacán. (1) 

Este Distrito, como hemos manifestado an- 
tes, se compone de cinco municipalidades, 

(1) Querétaro tiene ana extensión de 506 leguas cuadradas, 
Tlaxcala 221, Morolos 271, Aguascalientes 327, Colima 353 y 
Michoacán 3.188 leguas. 



19— 



conteniendo cada una en extensión y cabidad 
lo que consta en el siguiente cuadro. 



Municipalidad de Jiqailpan.. 
Id. de Sahuayo — 

Id. de Cotija 

Id. de Tingüindín. 

Id. de Guarachita. 



Perime 

tro en 

leguas 

que tiene 



Leguas 
cuadra- 
das que 

cada mu- oontlene. 

nlelplo 



25,50 
41,00 
28,00 
45,50 
23,50 



19,25 
42,00 
36,25 
59,75 
29,50 



Kilóme- 
trosoua- 

dradoa. 



337,95 
737,36 
636,41 
1048,98 
517,90 



Suma | 186,75 3.278,60 

De las 186¿4 leguas cuadradas que contie- 
ne el Distrito, poco más de seis leguas tiene 
usurpuado el Estado de Jalisco, según se ve 
en el plano que hemos levantado, en las por- 
ciones de terrenos marcadas bajo los núme- 
ros del 1 al 4: el númmero 1 compuesto de 
más de media legua cuadrada. Los dueños de 
la hacienda de Santa Anna, de la municipali- 
dad de Tizapán, validos del poder de las ri- 
quezas, según informes que tenemos, despo- 
jaron á Don Rafael Rodríguez, vecino del ran- 
cho denominado "Barranca" de San Pedro,, 
de la propiedad de que hacemos mérito y que 
pertenecía antiguamente á la hacienda de Co- 
xumatlán, del municipio de Sahuayo. 

Los terrenos comprendidos bajo el número 
2, que son como dos leguas cuadradas, con- 
tienen las rancherías nombradas el Chorro,, 
las Mesas, Ojo de Agua, Chamacuero y par- 
te del Capulín, también no cabe duda que 
Jalisco se los ha usurpado á Michoacán, se- 



— 20 — 

gún comprobantes que deben obrar en la Se- 
cretaría de Gobierno desde Enero de 1886, en 
que mandó á la Oficina de rentas de nuestro 
cargo, por conducto de la Tesorería gene- 
ral del Estado, informara sobre asunto tan 
importante: entre los documentos que enton- 
ces, remitimos fué una copia certificada por el 
Presidente del Ayuntamiento, del reparto de 
tierras habido en Febrero de 1832 de la an- 
tigua comunidad de indígenas de este lugar, 
en que se demuestra que los terrenos de que 
hablamos estaban comprendidos dentro de 
los límites de la propiedad de la citada comu- 
nidad: otro documento es la copia de un ava- 
luó practicado en 1848, por lo que se ve que 
D. Mariano Villaseñor, abuelo de los actuales 
dueños del Chorro y de las Mesas, algunos años 
antes, compró álos indígenas de esta localidad 
los terrenos que ocupan los ranchos mencio- 
nados; por eso éstos pertenecen á Michoacán, 
sin haber absolutamente razón de que por 
estar anexos á la hacienda de San Antonio 
en Jalisco, cubran á ese Estado sus impues- 
tos fiscales. 

Los terrenos comprendidos bajo el núme- 
ro 3, son más de una legua cuadrada, y co- 
rresponden á Michoacán, según una acta de 
posesión que tenemos á la vista hecha por un 
alcalde de Cotija el 9 de Abril de 1825: la po- 
sesión fué dada á los dueños del sitio nombra- 
do del Bosquecillo, del municipio de Cotija, y 
que indudablemente no fué respetada por 
los propietarios del rancho de la Lagunilla 



■21- 



perteneciente á Jalisco. Según las medidas 
practicadas entonces por un perito, demarcan 
que la línea divisoria de los terrenos en cues- 
tión era la barranca nombrada de los Bueyes, 
que coincide línea recta al Sur con la cumbre 
del Cerro de las Bateas, y no por la línea que 
demarca la cumbre de los Cerritos á bajar al 
Paso de las Ovejas, que reconoce Jalisco como 
línea divisoria: además, se sabe que por los 
tiempos en que el tabaco estaba estancado 
por el Gobierno, los arrieros vecinos de Coli- 
ja y contrabandistas de ese artículo, decían 
que el Paso de las Ovejas era la línea diviso- 
ria de ambos Estados, para librarse de los 
agentes del fisco de Michoacán; pero esto es- 
tá comprobado que no es así, puesto que la lí- 
nea que divide á Michoacán y Jalisco es, se- 
gún el dicho de personas fidedignas, partien- 
do de la barranca de los Panales á bajar á la 
cabecera de la laguna de la Guadalupe, to- 
mando una pequeña parte de ésta, sigue de 
Norte á Sur hasta el punto nombrado el Ca- 
siripe, hoy El Limón, continúa línea recta 
hasta donde nace la barranca de los Bueyes; 
sigue al punto del Zalate 3^ de allí al arroyo 
de los ojos de agua del Lobo (rio Cuervo) 
continúa por todo el cauce de éste hasta su 
nacimiento; de allí sigue línea recta al Salto ó 
abrazo de Mandujano, hasta bajar al rio de 
Totolán ó de los Arosca, continúa rio abajo 
hasta donde se junta con el rio de los Planes s i- 
guiendo la línea Noreste por la barranca de los 
Aguacates, por en medio del llano del rancho 



22 

de los Ollas á dar á la barranca nombrada de 
los Frijolillos hasta llegar al rio de las Juntas 
ó Plátanos en el paso de las Calabazas; en- 
consecuencia tenemos otra legua y media 
cuadradas de terrenos de Michoacán invadi- 
das por Jalisco, las cuales se ven marcadas 
en el plano, bajo el número 4, comprendiendo 
las rancherías del Perico, las Ollas y Pláta- 
nos. 

Según una información testimonial que an- 
te un Alcalde se levantó en Cotija en 1886 (1) 
siendo los testigos personas idóneas y carac- 
terizadas, declararon que los ranchos deno- 
minados el Perico, Ollas y Plátanos son de 
Michoacán: que igualmente pertenecen al Es- 
tado parte del Lobo y todos los del Arpa, Ta- 
jo y Salto de Mandujano, teniendo estos úl- 
timos sus empleados nombrados por autori- 
dades de Cotija. Sin embargo de lo expues- 
to, algunos de los dueños de pequeños predios 
que tienen propiedades en ambos Estados, 
por vivir solamente en terrenos de Jalisco, pa- 
gan á ese Estado sus contribuciones; (2) y 
aun hay individuos que viviendo en Michoa- 
cán, y tienen propiedades también en Jalisco, 
satisfacen á ese Estado todos sus impuestos. 

(3) 
Últimamente algunos dueños de terrenos 

(1) Esta información debe obrar en la Secretaría de Go- 
bierno. 

(2) Como Camilo y Antonio Torres, Romualdo Rangel, Jo- 
sé Barragán, Anastasio Maciel y otros varios. 

(3) Benigno, Luis y Rafael Barajas y otros. 



—23— 

situados en Michoacán comprendidos en los 
ranchos del Salto de Mandujano, Tajo y Arpa 
que antes eran exigidos con apremio por 
agentes fiscales de Jalisco, han estado hacien- 
do sus pagos rentísticos á la Receptoría de 
Cotija. (1) 

Por todo lo expuesto, en nuestro humilde con- 
cepto, creemos que convendría que el Gobier- 
no de nuestro Estado, de acuerdo con el de 
Jalisco, nombraran una comisión de personas 
peritas para que con vista de documentos que 
hiciesen fe, demarcaran la línea divisoria de 
ambos Estados, para que posea cada uno de 
éstos lo que le corresponda, evitando asi ve- 
jaciones que las autoridades y empleados de 
Jalisco cometen con habitantes de Michoacán, 
que los aprisionan, según informes que tene- 
mos, como criminales en la cárcel pública de 
Quitupán, por el simple hecho de no que- 
rer pagar sus contribuciones á un Estado 
extraño. 

Los terrenos marcados con el número 5, 
pertenecen á los dueños de la hacienda de 
Santa Clara y que compraron á las comuni- 
dades de indígenas del barrio de la Purísima 
en Tingüindin y á la de Tacáscuaro y de- 
biendo cubrir sus contribuciones á este Dis- 
trito á donde corresponde en lo civil, lo hacen 
en el de Uruapan, por el simple hecho de 
tener la mayor parte de sus propiedades en 
aquel Distrito. Esto no debe considerarse 

(1) Refugio Rangel, José Maria, Antonio y María Dolores 
Vargas. 



—24— 

de consecuencias trascendentales puesto que 
las rentas del Estado no se perjudican y sí so- 
lamente los empleados fiscales de Jiquilpan 
en sus honorarios. 

No nos parece por demás hacer una adver- 
tencia á nuestros lectores, y es que el plano 
que hemos levantado del Distrito, fué, como 
expresamos en nuestra dedicatoria al Señor 
Gobernador del Estado, visitando la mayor 
parte y midiendo por medio de triangulacio- 
nes tomadas de los montes más elevados; sola- 
mente la parte Sur de los municipos de Cotija 
y Tingüindin no fué así, porque dos veces 
que subimos á la cima del cerro de Tocuruz- 
cán estaba cubierto el horizonte de gruesas 
nubes; sirviéndonos para el completo de nues- 
tro plano algunos parciales levantados por in- 
genieros, y que bondadosamente nos facilita- 
ron sus dueños, lo mismo que de datos minis- 
trados por personas bien conocedoras de los 
terrenos de que hacemos mención. (1) 

División Territorial. 

Desde antes de la Independencia hasta el 

(1) Últimamente los Gobiernos de Michoacán y Jalisco han 
nombrado comisiones de abogados y de ingenieros para deli- 
near convenientemente los limites de ambos Estados; después 
de varias conferencias y levantamiento de planos, se ha pro- 
yectado la línea divisoria que se ve marcada en el mapa res- 
pectivo, y cuyos datos debemos á la generosidad del inge- 
niero Don Manuel Barrios. 

La comisión de Michoacán fué compuesta de los Sres Lie. D. 
Miguel Mesa, é ingeniero D. Manuel Barrios; y la de Jalisco 
de los Sres. Lie. Dn. Celedonio Padilla, é ingeniero D. Lucio 
Gutiérrez. 



—25— 

14 de Marzo cíe 1825, Jiquilpan fué cabecera 
del Partido de su nombre (1) y comprendía 
en su jurisdicción las poblaciones siguientes: 
Jiquilpan, Tarecuato, San José, Ocumicho,. 
Patamban, Los Reyes, San Gabriel, Cotija, 
Tingüindin, Sicuicho, Pamatácuaro, Tacátz- 
cuaro, San Ángel, Peribán y Charapan; (2) 
siendo el partido de Jiquilpan en unión del de 
Pátzcuaro, Tare tan, Uruapan, Zamora y 
Tlazazalca, el departamento nombrado del 
Oeste, cuya cabecera era Pátzcuaro. (3) 

El 15 de Marzo de 1825, por virtud de la 
ley número 40, el Partido de Jiquilpan fué 
parte integrante con el de Zamora, Tlazazal- 
ca, Puruándiro y La Piedad del departamento 
del Poniente, cirya cabecera fué Zamora. 

La ley número 15 de 9 de Diciembre de 
1831, volvió á darle al Estado nueva división, 
y entonces el departamento del Poniente, lo 
compusieron los Partidos de Jiquilpan. Zamo- 
ra, Tlazazalca, La Piedad y Los Reyes, siendo 
su cabecera Zamora. 

La citada ley segregó del Partido de Ji- 
quilpan á las municipalidades de Los Reyes y 
Tingüindin, agregándole las de Sahuayo y 
Guarachita. 

La Junta Departamental de Michoacán en 
decreto de 25 de Marzo de 1837, dividió el 

(1) Véase Análisis estadístico por Lejarza, página 209. 

(2) Véase la misma obia, páginas números del 209 al 221. 

(3) En la época de que se hace referencia estaba dividido- 
el Estado de Michoacán en cuatro Departamentos, denomina- 
dos del Este, Oeste, Sur y Norte, siendo sus cabeceras respec- 
tivamente, Valladolid, Pátzcuaro, Tiripetio y La Piedad. 

4 



—26— 

Estado en cinco Distritos, denominados del 
Norte, del Sur, del Sudoeste (1), del Oriente 
y del Poniente, correspondiendo á este último 
los Partidos de Zamora, Tlazazalca, La Pie- 
dad, Jiquilpan y Los Reyes. 

El Partido de Jiquilpan se componía sola- 
mente de su Cabecera, Municipalidades de 
Sahuayo y Guarachita con sus Tenencias de 
Totolán, San Pedro Caro, Cojumatlán y Jari- 
po. 

La misma Junta Departamental decretó 
en I©, de Julio de 1839 que al Partido de 
Jiquilpan correspondiente al Distrito del Po- 
niente, cuya cabecera era Zamora, se le agre- 
garan las municipalidades de Sahuayo, Guara- 
chita y Cotija. 

El decreto número 22 de 13 de Diciembre 
de 1855 relativo á división territorial del Esta- 
do, no alteró en nada la demarcación del Par- 
tido de Jiquilpan. 

La ley n°. 29 de 20 de Noviembre de 1861, 
dividió el Estado en veintiún Distritos, seten- 
ta Municipalidades y doscientas trece Tenen- 
cias; tocando al Distrito de Jiquilpan, antes 
Partido, las mismas municipalidades y tenen- 
cias que le concedió el decretó de 1.° de Julio 
de 1839. 

El decreto n°. 43 de 18 de Enero de 1862, 



(1) Este Distrito se componía del Estado actualmente de 
Colima y Distrito de Coalcoman. Colima fué de Michoacán 
hasta el 20 de Mayo de 1847 que fué erigido en Territorio. 



— 27 — 

concedió el título de Villa de Argándar á 
Tingüindin. (1) 

El decreto de 22 de Septiembre de 1863 no 
modificó la comprensión política del Distrito 
hasta que fué invadido por tropas imperiales, 
habiendo estado poco más de tres años, que 
duró el imperio, regida lo más, esta pobla- 
ción, por autoridades republicanas. 

El decreto de 22 de Septiembre de 1863 se 
declaró subsistente por circular n°. 1 de 22 de 
Febrero de 1867. 

La ley n°. 30 de 10 de Abril de 1868 que 
dividió el Estado en diez y siete Distritos, no 
alteró la demarcación política de éste. 

La ley n°. 115 de 19 de Julio de 1869, que 
suprimió el Distrito político y judicial de Los 
Reyes, hizo que se incorporara á este la Mu- 
nicipalidad de Tingüindin, con las Tenencias 
de San Ángel, Tacátzcuaro y Atápan. 

La ley n°. 130 de 11 de Agosto de 1869 hi- 
zo que volviera á erigirse en Distrito político 
y judicial, Los Reyes; agregándole la Muni- 
cipalidad de Tingüindin. 

El decreto n°. 45 de 31 de Julio de 1872 su- 
primió el Distrito de Los Reyes, volviendo á 
agregarle al de Jiquilpan la Municipalidad de 
Tingüindin. 

(1) El Doctor Don Francisco Argándar fué uno de loa diputa- 
dos que firmaron la Constitución de Apanzingán, promulgada 
el 24 de Octubre de 1314. El Señor Argándar probablemente 
era nativo de la Provincia de San Luis Potosí á quien repre- 
sentó en el Congreso de A.patzingán, y á Tingüindin se le dio, 
tal vez su nombre, por honrar la memoria de tan esclarecido 
patriota. 



El decreto de I o . de Mayo de 1874, que di- 
vidió el Estado en 15 Distritos políticos y ju- 
diciales, no hizo modificación alguna al de 
Jiquilpan. 

La ley n? 22 de 7 de Diciembre de 1877 se- 
gregó de la Municipalidad de Sahuayo ane- 
xando á la de Jiquilpan, los.puntos siguientes: 
hacienda del Sabino, Estancia del Cerrito, Po- 
trero de la Calera, Las Puentes, Puerta de 
Los Tábanos, Corrales, Arena, Guayabo, Pa- 
lo Dulce y Ojo de Rana. 

El decreto de 1 1 de Septiembre de 1879, 
segregó de la municipalidad de Jiquilpan los 
ranchos denominados las Puentes, Puerta de 
los Tábanos, Corrales, Arena, Guayabo, Pa- 
lo Dulce, Ojo de Rana y hacienda del Sabino, 
anexándolos á la de Sahuayo. 

El decreto de 16 de Diciembre de 1879 mo- 
dificó el anterior, haciendo que volvieran á 
pertenecer al Municipio de Jiquilqan, segre- 
gándolas del de Sahuayo, las rancherías 
llamadas Puerta de Tábanos, Corrales y Ojo 
de Rana. 

La ley n? 6 de 13 de Abril de 1891 elevó 
al rango de Ciudad á Jiquilpan con el nombre 
de 'Jiquilpan de Juárez*» y á Sahuayo lo eri- 

fió en Villa, dándole el título de "Sahuayo de 
orfirio Díaz." 

La publicación de esa ley en esta ciudad, 
fué el 3 de Mayo siguiente, celebrándose con 
un inusitado entusiasmo, y el Ayuntamiento 
acordó, á moción de Don Manuel Anaya, que 
al reverso de un lujoso ejemplar de la ley se 



—29— 

levantara una acta suscrita por todas las au- 
toridades civiles, empleados, eclesiásticos y 
demás personas prominentes de esta locali- 
dad, como un recuerdo de tan fausto aconte- 
cimiento, é igualmente que por gratitud ha- 
cia la Legislatura y administración del Señor 
General Don Mariano Jiménez, esa acta fuese 
colocada en el salón de sesiones del Ayunta- 
miento en un rico y elegante cuadro. 

Aspecto General. 

La parte Norte del Distrito de que correspon- 
de una pequeña porción á esta municipalidad 
y el resto á la de Sahuayo, se compone de las 
grandes llaunras nombradas de Jiquilpan y la 
Pálmala, primera compuesta de fértiles te- 
rrenos pertenecientes á varios propietarios de 
esta ciudad y á la extensa hacienda de Gua- 
racha; la segunda perteneciente en gran par- 
te á vecinos de Sahuayo, de bellísimo aspecto 
por encontrarse en las márgenes del gran la- 
go de Chápala que están llenas de pequeñas 
y ambulantes rancherías de pescadores (1) 
viéndose por todas partes enormes redes y 
otros instrumentos de pesca, y en las riberas 
un número considerable de grandes y peque- 
ñas canoas. Las aguas dulces y límpidas 
del lago están pobladas del rico pescado blan- 
co adornado con franjas de oro y de plata, 



(1) Con frecuencia cambian de posición sus casas los 
pescadores, siguiendo las aguas que se van retirando á pro- 
porción que avanza el Otoño. 



— 30— 

del deleitable bagre, del sabroso chuime y 
otra profusa variedad de peces. 

El Poniente y Sur del Distrito son montuo- 
sos y accidentados, corresponden á esta mu- 
nicipalidad y á la de Sahuayo; tiene grandes 
mesetas cubiertas de tierra de labor, y en los 
montes se encuentran encinas, madroños y 
otros árboles propios de fría temperatura. 
Los muchos propietarios de estos terrenos, 
que compraron la mayor parte á la hacienda 
de Guaracha, tienen en sus pequeños predios 
casas cómodas con algún lujo amuebladas y 
no es raro ver buenas colecciones de cromos 
y aun pinturas al oleo de algún mérito artís- 
tico. 

Al Oriente se encuentran las feraces tierras 
de las haciendas de Guaracha y Platanal, per- 
tenecientes al municipio de Guarachita, que 
con sus numerosos canales de riego hacen 
que sus campos siempre estén cubiertos de 
verdor y llenos de grandes y robustas vaca- 
das. Los terrenos cenagosos están poblados 
de un sin número de aves acuáticas, donde el 
infatigable cazador puede hacer siempre bue- 
na presa. 

Igualmente al Sur está la municipalidad 
de Cotija con sus elevadas montañas de To- 
curuzcán, Verde, Tablas y otras adornadas 
de pinos, encinas y robles, de cuyas entrañas 
salen abundantes manantiales de cristalinas 
aguas, que fertilizan el pintoresco y fértil Va- 
lle de Tiriacoro y forman los rios simpáticos, 
nombrados El Clavo y El Cuervo, cuyas mar- 



—3i — 

genes cubiertas de sauces de Babilonia embe- 
llecen las cercanías de la populosa Cotija. 

Al Sudeste del Distrito está el municipio 
de Tingüindin con sus pintorescos valles de 
San Ángel, Tacátzcuaro y la Magdalena, es- 
tando embellecidos los dos últimos con los 
hermosos lagos que llevan sus nombres y 
que dan fertilidad á los terrenos de sus risue- 
ñas riberas. 

Tingüindin se encuentra cual una paloma 
parada en una alfombra de verdura: en me- 
dio de elevados pinos; de árboles frutales que 
despiden fragante aroma como el chirimoyo, 
la lima y el naranjo; de abundantes produc- 
tivas plantas como el cafeto, granado de chi- 
na, chayóte y otras muchas. Por todas par- 
tes que se dirija la vista se ven manantiales 
de aguas cristalinas que fertilizan en pequeña 
parte aquel suelo privilegiado y que podían 
ser motores de maquinarias de gran potencia; 
esas aguas, la mayor parte van á aumentar, 
después de haber regado grandes terrenos de 
las haciendas de Santa Clara, los Limones y 
otras pertenecientes al Distrito de Uruapan, 
al rio grande de Tepalcatepec. 

En la primavera se observa en todo el Dis- 
trito gran animación en la naturaleza; ya en 
ciertos árboles que se revisten de verdor, ya 
en el gran número de pajarillas que engala- 
nan la atmósfera y modulan sus dulces ca- 
dencias en las ramas de frondosos mezquites 
situados en las llanuras, y en las seculares 
encinas de las montañas. 



—32— 

Al terminar la Primavera se llena de bru- 
ma el horizonte al grado de no verse las 
montañas que están á regular distancia; for- 
mándose en los valles hermosísimos mirajes 
como lagos de límpidas aguas y sobre éstas 
semejante á un gran espejo, se reflejan hom- 
bres á caballo, ganados y otros objetos que 
están inmediatos, haciéndolos aparecer con 
gigantescas proporciones. Estos mirajes se 
contemplan en el punto nombrado la Yerba- 
buena, ranchería situada entre esta ciudad y 
Sahua3'o; en las llanuras de La Palma, Plata- 
nal y otros lugares. 

En el Estío, cuando las lluvias comienzan 
. á refrescar el ambiente, por todas partes se 
ve al labrador con sus tardos bueyes, abrir 
surcos en el duro suelo para arrojar las semi- 
llas, viéndose poco tiempo después, todos los 
campos cubiertos de maizales y los montes 
de abundantes pastos y exhub erante vegeta- 
ción. 

En el Otoño se cubren las praderas de ro- 
jas amapolas, violetas, amarillentas cinco-lla- 
gas y otras flores; y los terrenos altos, de 
aromáticas rosas de San Juan, San Nicolás, 
lirios, tempranillas y otras muchas que aun no 
son conocidas por la ciencia. 

El Invierno no es riguroso por estos luga- 
res, helando con frecuencia en las altas plani- 
cies, no siendo asi en las llanuras, que rara 
vez las nieves vienen á destruir las halagué- 
üas esperanzas del asiduo labrador. 



—33— 

Observaciones geológicas. 

El Dr. D. Crescendo García túvola bondad 
de ministrarnos los datos sobre geología de 
que vamos á tratar, con ciertas modificacio- 
nes que les hemos hecho, autorizados com 
petentemente por el citado Señor Dr. García. 

"La topografía comprendida en el Distrito 
presenta formaciones geológicas muy varia- 
das.curiosas y de grande interés para la indus- 
tria, principalmente hacia el Sur y Sudeste de 
esta localidad que ocupa la región mas monta- 
ñosa y mas accidentada del terreno, encon- 
trándose á la simple vista desde las rocas del 
terreno primitivo que contienen el cuarzo fel- 
despato y la única con muchas estratificacio- 
nes sedimentarias, ya horizontales, ya obli- 
cuas ó ya verticales que revelan su disloca- 
ción por las revoluciones que ha sufrido nues- 
tro globo, haya sido en un movimiento gene- 
ral ó parcial, localizado en el territorio meji- 
cano. Entre estas capas de sedimentos re- 
movidas, se encuentran también, las arenas 
finas, con el silexpirómaco, y en las partes 
bajas como en los alrrededores de esta ciudad 
y de Cojurnatlan, las calizas compactas, que 
se explotan hacia un cuarto de legua del Nor- 
te de este lugar, y en Cojurnatlan en el pun- 
to denominado el Palo Alto, donde la caliza 
frecuentemente se encuentra impregnada de 
globulillos agrupados, á cuya formación de- 
nominan cal perla , y los geólogos volita por 
la semejanza á huevillos de pescado: esas ro- 

5 



—34— 

cas calizas son de aguas dulces y no marinas 
revelando asi ser de formación moderna, 
puesto que examinando con cuidado, toda la 
superficie de la base del cerro llamado de 
San Francisco que se encuentra un cuarto 
de legua hacia el Sur de esta localidad y al- 
turas menores adyacentes hasta las colinas 
nombradas del Palo Alto, se ve que no hay 
duda que las aguas del lago de Chápala, en 
tiempos remotos estuvieron ocupando toda la 
extensión del terreno donde aparecen los se- 
dimentos calizos; y cuyas aguas fueron reco- 
gidas al seno del lago, por un posterior le- 
vantamiento, muchos siglos tal vez después, 
de la formación de las montañas mexicanas 
las que, según opinión del sabio Barón de 
Humbolt, se elevaron en el noveno levanta- 
miento, al mismo tiempo que fueron forma- 
dos los Alpes y los Apeninos. De modo que 
por posterior revolución geológica, como he- 
mos manifestado, verificada muchos siglos 
después de la general, por la reacción dinámi- 
ca de los centros volcánicos vecinos de Coli- 
ma, las aguas del Chápala fueron retiradas, 
dejando al descubierto las varias capas sedi- 
mentarias, que había creado en su lecho. (1) 

(1) Nuestra opinión es de distinta manera á la del Sr. Dr. 
García, pues creemos que el lago de Chápala fué retirando 
eus aguas de los grandes terrenos que antes ocupaba, no por 
un levantamiento posterior al general que se haya verificado 
en nuestro territorio, sino por que el rio de Lerma abriera más 
grande cauce á sus corrientes, 6 no tenían salida, como pare- 
ce lo más probable, sus abundantes aguas, esto lo demuestran 
las extensas llanuras de la Palma, Guaracha y Platanal nive- 



— 35— 

En cuanto á las capas calizas, no hay duda 
que ocupan una muy grande extensión, mu- 
cho más de lo que está en explotación, sola- 
mente que existen ocultas en alguna profun- 
didad del suelo, cubiertas por los detritos, 
que ya forman de la superficie una grueza 
costra, estando demostrado ésto por muchas 
piedrecillas calcáreas que sacan las hormigas 
del interior de la tierra u 

"En una posición inferior de las capas cali- 
zas, sobre la superficie de las colinas, se ven 
otra especie de rocas de sedimento, como las 
calizas de origen orgánico las cuales bien 
pueden compararse á los bancos de ostras, y 
á los arrecifes de coral modernos, y son estas 
rocas las que se llaman Trípoli ] las cuales 
cuando si se examinan con un microscopio de 
gran aumento se ve que contienen Conchitas 
y grandes aglomeraciones de infusorios, de 
que es difícil dar una idea de su extraordina- 
ria pequenez, puesto que dice Ehrembergu 
que el Trípoli contiene en cinco centigramos 
más de 150 millones de individuos, á que él 
llama gaillonela distans. 

De esta roca se encuentra en el punto de- 
nominado Tierras Blancas, al Sur Oeste de 

ladas por las aguas, y los enormes tajos que se notan a la 
simple vista en los cerros de Pajacuarán y San Pedro Caro, he- 
chos por oleaje del lago durante muchos centenares de años. 

En los denominados planes de la Barca y de Yurécuaro, se- 
gún se ve en las paredes del cauce del rio Grande ó de Lernaa, 
estaban invadidos por el lago de Caapala, en una época muy 
anterior al de las llanuras mencionadas de la Palma, Guara- 
cha y Platanal. 



-36- 

esta ciudad, y puede labrarse en grandes can- 
tos, careciendo solamente de una superficie 
que produjera por la pulimentación el brillo 
que nos dá el marmol; pero que se deja la- 
brar, y sirve ademas para pulir los objetos 
metálicos y para borrar la escritura. 

En el cerro de San Juaníco, municipalidad 
de Cotija existe un gran banco sedimentario 
de una roca arcillosa de la clase de las com- 
primiadas, y que constituye una verdadera pi- 
zarra, que se presta para' dividirla con la sie- 
rra y emparejar tersamente con el cepillo; sin 
embargo los maestros de obras, le han usado 
como cantera. ¡Ved como nosotros sentados 
sobre una superficie en que se hallan acumu- 
lados multitud de elementos industriales, que 
bien podrían ser explotados provechosamente 
y no lo hacemos, solo por la falta de conoci- 
miento sobre la naturaleza de esos elementos 
de riqueza! Hé aquí la necesidad de inculcar 
desde la enseñanza primaria, nociones sobre 
historia natural, aplicada como se hace en 
Alemania y Estados Unidos del Norte, popu- 
larizando así las ciencias que llaman positivas. 

Otra especie de roca para la industria se 
encuentra diseminada en las riberas del lago 
de Chápala, cerca de los depósitos de cal de 
Palo Alto, y es la piedra de afilar que allí se 
ve batida por las olas; de esa misma piedra 
se encuentra en el cerro de Suchitlán presen- 
tando en sus cuchillas y barrancas rebo- 
saderos del terreno primitivo, con evidentes 



o/ — 

vestigios de minerales verdosos y grices que 
revelan que en sus entrañas hay depósitos 
copiosos, pareciéndonos ese color verdoso 
carbonato de cobre, y el color gris, una es- 
pecie de blenda argentífera, que tal podrá 
ser, puesto que entre los vecinos ancia- 
nos de aquellos contornos existe la tradi- 
ción de una rica mina de plata, de donde an- 
tiguamente se extraía este metal en estado 
nativo; pudiendo ser esto^ cierto, porque en 
lo más alto de la Calera se encontró tapado, 
con palos de tepehuaje, el agujero de una an- 
tigua mina, tal vez explotada por los indios 
tarascos, siendo demasiado extraño el labra- 
do por tener la forma de caracol, hecho so • 
bre la roca silicosa denominada piedra de 
chispa. ¿Como pudieron efectuar esa explo- 
tación los antiguos indios? Se cree que como 
no conocían el uso del acero, ellos sabrian 
muy bien desmoronar las sólidas rocas por 
medio del fuego 3^ el súbito enfriamiento por el 
agua. 11 

"Sobre las capas sedimentarias que hay en 
el cerro de Suchitlán (municipalidad de Sa- 
huayo) se ven vestigios de depósitos hulleros, 
lo cual se comprueba con las erupciones la- 
tentes de hulla blanda (chicle negro) que 
brota de la superficie de las aguas del Chapa- 
la, en la dirección de la Calera y Palo Alto, 
(1) saliendo del fondo del agua en una gran 

(1) Según infoimes que tenemos, esas erupciones de betún 
negruzco están en aguas pertenecientes al Estado de Jalisco, 
muy inmediato á la línea divisoria de Michoacán. — R. S, 



-38- 

extensión, levantándose el líquido, que for- 
ma una convexidad muy notable para el 
navegante, que por alli pasa, quien siem- 
pre esquiva acercarse á aquel rebozade- 
ro, creyendo que sea una vorágine y lo ab- 
sorba. 

Mr. Ducan Cameron, americano y dueño 
del primer vapor que surcó las aguas del 
Chapata, en compañía de varios capitalistas 
de Guadalajara emprendió la explotación 
del petróleo que alli se produce, y al efecto 
mandó traer una gran campana de hierro 
fundido y dos buzos, de los buscadores de 
perla, quienes con sus respectivos aparatos 
colocaron la campana en el fondo del Lago 
sobre el vertiente de petróleo, no dando el 
resultado deseado, en razón de no tener la 
campana el diámetro que alcanzara á cubrirla 
boca del respiradero, desistiendo por esta difi- 
cultad la empresa; sin embargo, que se nos 
ha asegurado que Mr. Cameron obtuvo po- 
co más de dos barriles de petróleo de buena 
calidad. En nuestro concepto la empresa de- 
bía haber continuado, mandando traer nuevos 
aparatos ó abriendo sobre el terreno en direc- 
ción del vertiente, una obra muerta hasta lle- 
gar á las capas del terreno hullero. Asi por 
esta obra se podría estar explotando el petró- 
leo, sin necesidad de incómodos aparatos que 
funcionaran dentro de las aguas. El depósi- 
to de hulla, según los vestigios geológicos 
de todas las faldas adyacentes del cerro de 



—39— 

Suchitlán, (1) revelan ser muy extensos, 
puesto que, los rebozaderos abigarrados, di- 
seminados por todo el pequeño golfo de 
Cojumatlán entre las rocas se encuentran 
fragmentos de hulla seca de formación anti- 
gua y de muy buena calidad, asi como tam- 
bién lo están demostrando las frecuentes 
erupciones de masas de hulla blanda que se 
recogen en la superficie del agua, y aun las 
olas arrojan á la ribera y se aglomeran en- 
tre las piedras. Faltó á la empresa una per 
sona inteligente que hubiera inaugurado los 
trabajos, pues entre los socios no habia uno 
que poseyera los conocimientos indispensa- 
bles, de modo de sacar partido sobre una 
previa y atenta exploración de la composición 
geológica de los terrenos inmediatos al ver- 
tiente de hulla blanda. Tal vez no sea 
tarde el día en que una compañía, con más 
espíritu de especulación y con socios pudien- 
tes, emprenda la explotación del petróleo de 

(1) En varias partea del cerro llamado de San Francisco, 
muy inmediato á esta ciudad, no sólo se encuentran vestigios 
de hulla como en Suchitlán, según el Sr. Dr. García, sino que 
las aguas pluviales han descubierto grandes yacimientos de 
carbón mineral en toda forma, y que según la opinión de los 
inteligentes en esa materia, es de regular calidad, pues arde 
bien en el fuego, despide olor betuminoso y perdiendo de un 
25 á 30 p § de su peso, al calcinarlo, al aire libre. Se hallan 
esos varios yacimientos ó en el fondo de algunas hondonadas ó 
en las paredes de cauces de arroyos: su formación es estrati- 
ficada y su posición oblicua y á veces vertical. Creemcs que 
podría dar magníficos resultados su explotación, siempre que 
se forme una rica compañía, que tenga espíritu minero para 
que no desista á la primera dificultad que se presente, como 
ha sucedido con varias sociedades que se han formado de ve- 
cinos ée estos lugares. 



—40— 

Chápala, inaugure los trabajos con grande 
aprovechamiento para los empresarios y en- 
grandecimiento de las poblaciones vecinales. 
Otra clase de riquezas naturales, de que se 
puede sacar mucho provecho, se encuentran 
hacia la región del Sur Este del centro del 
Distrito, cuya topografía es la parte más 
montañosa y más accidentada: esas riquezas 
son la abundancia de rocas de cristalización 
de la época primitiva, las rocas ígneas pro- 
ducidas y trasformadas por los cataclismos, 
y otros depósitos sedimentarios, que tambéin 
de mucho podrían servir á la industria. 

En esas montañas de que nos ocupamos en 
donde se encuentran los cerros denominados 
los Ojos de Agua (Tocuruzcan) y Verde has- 
ta el lado opuesto al Sur, se ven á la simple 
mirada y al Norte de las montañas, los boleos 
rodeados de excelente cuarzo, para fabricar la 
porcelana, el Koalin, que sirve para lo mismo 
{Silicato de alumina hidratado) varias ar- 
cillas (Silicato de alumina hidratado im- 
puro) que provienen de la descompocisión de 
las rocas f el déspdticas, coloreadas por las 
sales de hierro, en diversos grados de oxida- 
ción, y las que tanto sirven para la alfarería 
ordinaria (1), y otros para la pintura, como 
son la tierra roja, el almagre, el bol rojo, que 
utilizan los doradores, y que también sirve 

(1) En el punto nombrado, de las Animas distante dos le- 
guas al Poniente de esta localidad se encuentran arcillas blan- 
cas, iguales á las que usan los famosos alfareros de Tonalán y 
otros pueblos inmediatos á Guadalajara.— R. S. 



—4i — 

para la medicina. Allí mismo se encuentran 
grandes filones de talco (Silicato de magne- 
sia anhidro) que también sirven al alfarero 
de trastos para el fuego. 

Las brillantes y transparentes rocas de mi- 
cas blancas y amarillentas (Silicato de alumi- 
na) que son tan apreciadas por su flexibilidad 
y que pudiéndose dividir en hojas de varios 
gruesos, se utiliza como vidrieras en las ven- 
tanas de los buques, porque puede resistir, 
sin romperse, el rudo choque de las olas, y 
que también se utiliza en la confección de la 
imitación de las piedras preciosas. Entre esos 
mismos terrenos montañosos abunda la Silex 
pirómaco ó piedra de chispa. 

En las sinuosidades de lo que se llama el 
Potrero de Herrera, entre los bancos de rocas 
calizas, se encuentran grandes depósitos de 
falso marmol (Sulfato de cal) color café y 
jaspeado de negro, que suple perfectamente 
al verdadero marmol (Carbonato de cal). 

En cuanto á producciones volcánicas, se 
perciben depósitos esparcidos en las cerca- 
nías de Tingüindin, y al Oriente de Tacátzcua- 
ro, al rededor de un cráter volcánico apaga- 
do, que debe haber estado en actividad allá 
en remotos siglos, . teniendo después intermi- 
tentes su reposo y reacciones, que se hallan 
demostradas por las zonas sucesivas de arenas 
negruzcas y grises, que se encuentran sobre- 
puestas y divididas con depósitos de terrenos 
de aluvión. Las zonas inferiores son de muy 

6 



—42 — 

grueso espesor, á medida que las superiores 
tienen menos, lo que indica los períodos inter- 
mitentes en que debieron irse efectuando las 
erupciones, á proporción que gradualmente 
los elementos combustibles se fueron agotan- 
do, hasta quedar en pleno reposo el cráter, 
el cual derramó allí tantos materiales, que se 
ven aún en la superficie, y en la falda del co- 
no hasta la base, y una gran extensión á lo 
redondo de promontorios de basaltos tranquí- 
ticos, que parecen formados de óxido de hie- 
rro, piroxeno y peridot, encontrándose cerca 
según parece, de una galería subterránea, 
puesto que en los terrenos inmediatos al crá- 
ter retumban las pisadas de las cabalgaduras 
demostrando asi el poco espesor del piso, 
y quizá no sea remoto que en cualquier tiem- 
po puedan rehacerse los esfuerzos plutónicos 
que tal vez estén comunicados con los del vol- 
can de Colima. 

Clima. 

El de esta ciudad es templado y seco, mar- 
cando el termómetro centígrado, en lo más 
riguroso del verano hasta 30°. á la sombra, 
y 50°. al sol; y en pleno invierno, al abrigo 
13 y 14°, y á la intemperie de 21 á 23°.; la tem- 
peratura media es al año de 21°. ala sombra, y 
37°. al sol. En las noches frías llega á poner 
se el termómetro en el aire libre hasta 2 y 
3°.; pero ésto es muy raro. 

El temperamento de Sahuayo es algo hú- 
medo por la proximidad del lago de Chápala, 



—43— 

y el calor que se experimenta es dos grados 
más que el de esta ciudad; el de Cotija dos 
grados menos; y el de Tingüindin es un grado 
menos que el de Cotija. En Guarachita la 
temperatura es con poca diferencia igual á la 
de Sahuayo; variando mucho en todo el Dis- 
trito, debido á la posición que guardan ciertas 
localidades, como San José de Gracia, la Su- 
yanta y algunas rancherías que están en las 
cimas de los cerros de Cotija donde el clima 
es frío, habiendo días en el invierno que el 
termómetro desciende hasta 3 y 4°.; y en los 
ranchos del Potrero de Herrera, al Sur de 
Tingüindin, se experimenta un calor como el 
de Apatzingán y Tepalcatepec, hasta 36°. ba- 
jo sombra, por ser terrenos que se encuentran 
con muy poca diferencia en igual zona á los 
puntos indicados. 

Los vientos por aquí son muy variados, en 
la primavera reinan los del Sur y Suroeste; en 
el estío los del Noroeste y Oriente, que nos 
traen las lluvias, aunque muchas veces son 
deshechas por los del Poniente; en el otoño 
Jos del Oriente ó alisios otra vez, y en el in- 
vierno los del Norte ó aquilón, alterándose 
con algunos del Sur y del Poniente. 

La presión barométrica máxima de esta lo- 
calidad es de o™ 625 y la mínima de 0^614 
fluctuando bajo este respecto 1 1 milímetros; 
la presión media viene á ser 0^619. 

Aguas en General. 

Las lluvias comienzan regularmente en los 



—44— 

primeros días de Junio y rara vez en los úl- 
timos de Mayo, terminando en Septiembre ú 
Octubre; son lo más abundantes y solamente 
de 3 á 4 años á esta.parte han sido escasas, de- 
bido tal vez á causas físicas especiales de es- 
tos puntos ó á la tala de los bosques, que ha 
traído en general en toda la República la es- 
casez de lluvias, sin que se hayan llevado á 
efecto las sabias leyes que sobre selvicultura 
han promulgado los gobiernos tanto el Fede- 
ral, como el de los Estados. ¡Mientras no se 
observen esas disposiciones, la escasez de las 
aguas pluviales seguirá trayendo graves ma- 
les á la salubridad pública y á la agricultura 
en general! 

El Ministerio de Fomento en circular de 2 
de Julio de 1892, dice al recomendar la ob- 
servancia del opúsculo de selvicultura, escrito 
por el sabio naturalista D. Mariano Barcena, 
entre otras cosas, lo siguiente: "Los desmon- 
tes ejecutados sin previsión y tolerados sin 
restricciones, influyen en la climatalogía y 
fertilidad de las comarcas, convirtiendo las 
tierras más fértiles en desnudas y estériles, y 
el clima en ardiente y reseco." "De un modo 
general, la destrucción de los bosques y arbo- 
lados modifica el clima con perjuicio de la 
salubridad; priva de un medio eficaz de pu- 
rificación de la atmósfera y de desinfección de 
los lugares malsanos; empobrece y hace de- 
saparecer los manantiales; favorece la forma- 
ción de torrentes devastadores; influye en la 



—45— 

pérdida, para los agricultores y ganaderos, 
de muchos terrenos en las montañas, y priva 
de buenas maderas para las construcciones y 
de combustibles para el establecimiento de 
nuevas industrias." 

El Señor Barcena, en el último párrafo de 
su magnífico opúsculo, de que hacemos alu- 
sión, después de demostrar hasta la evidencia 
las ventajas que trae consigo bajo todos as- 
pectos la conservación de los bosques, dice: 
"En consecuencia de todo lo anterior, excita- 
mos expresivamente á los propietarios de te- 
rrenos á reflexionar un poco sobre los graves 
males que ya originan la destrucción de los 
bosques y las fatales consecuencias que de se- 
guir en ese camino se presentarán dentro de 
poco tiempo. Consecuencias que recaerán en 
contra de las industrias del país y sobre la 
higiene y bienestar de las poblaciones; afecta- 
rán en su tanto al rico como al proletario y 
en tiempo no lejano, habrá que pedir al ex- 
tranjero ó hacer venir de las lejanas costas y 
las remotas cordilleras, hasta las maderas 
necesarias para construir una cabana y el le- 
ño que alimenta el fuego del hogar." 

Perdónesenos esta digresión y volvamos la 
asunto de que nos ocupamos: las lluvias no 
son tempestuosas, y relativamente hay pocas 
descargas eléctricas, viéndose sí con frecuen- 
cia trombas ó mangas de agua que caen so- 
bre el Chápala y que con su movimiento ab - 
sorbente y giratorio elevan las aguas del lago 



- 4 6- 

formando dos enormes conos que unidos en 
sus vértices hacen gigantescas columnas, 
llenando de pánico al pescador que en leve 
lancha surca las azuladas aguas del Chápala, 
y de sublime admiración al observador que 
desde grandes distancias y sin peligro algu- 
no, contempla ese terrible meteoro: esas trom- 
bas, algunas veces con su movimiento absor- 
bente, llevan al espacio gran número de pe- 
queños peces, que después por su gravedad 
caen en las inmediaciones del lago y aun á 
distancia de dos leguas, haciendo que se ve- 
rifique una verdadera lluvia de pescados. 

Por carecer actualmente de pluviómetro no 
hemos medido las aguas caidas en los últi- 
mos años en esta localidad; pero sí pode- 
mos calcular por la medición que hemos prac- 
ticado en otros lugares, que no deben bajar 
de 400 milímetros, ni subir de 450; pudién- 
dose asegurar que en Tingüindin y Cotija, 
por estar situados entre serranías debe llover 
una tercera parte más que aquí, Sahuayo y 
Guarachita. 

Lagos y lagunas. 

Al Norte de este Distrito y en la municipa- 
lidad de Sahuayo se encuentra el bello y pin- 
toresco lago de Chápala (el más grande de la 
República). Corresponden 14 leguas de riberas 
á este Distrito; otras tantas al de Zamora 
y la mayor parte al Estado de Jalisco. 

La laguna de la Magdalena, que casi de- 
bía llamarse lago, por su magnitud, puesto 



—47— 

que debe tener una capacidad como de dos 
leguas cuadradas; la mayor parte está en la 
municipalidad de Tingüindin y la otra en la 
de Cotija; hace pocos años era más extensa, 
habiendo sido desecada como ^ de legua 
cuadrada por un canal que se le abrió. 

Según nos han asegurado personas fidedig- 
nas, existen documentos antiguos en donde 
se comprueba que la laguna de que hacemos 
referencia, ocupaba mucho menos espacio 
que actualmente y que las corrientes del río 
de Cotija aumentaron sus aguas. 

La laguna de San Juanico que descarga 
sus aguas sobre la de la Magdalena por me- 
dio de un canal, tiene como una tercera par- 
te del tamaño de la anterior y está dentro del 
municipio de Cotija, el cual abarca igualmen- 
te una pequeña parte de la laguna de la Gua- 
dalupe situada en el Estado de Jalisco. 

La Laguna de Tacátzcuaro es de pequeñas 
dimensiones; en la estación del verano casi 
lleg*a á extinguirse y está dentro del munici- 
pio de Tingüindin. 

Manantiales de agua Potable. 

Se encuentran diseminados gran número 
en todo el Distrito, siendo los más notables 
los que se hallan en San Antonio Guaracha, 
la Magdalena, cerro de los Ojos de Agua ó 
Tocuruzcán, Tingüindin, Guaracha, el del 
Zalate, que surte de aguas esta ciudad, y 
otros muchos que sería largo enumerar. 



- 4 8- 

Aguas termales. 

Las hay en Ar ambaro, cerca de la hacienda 
de la Magdalena, en Auchén; y en el Platanal 
se encuentran pozos de agua y cieno de una 
temperatura como de cien grados, iguales en 
naturaleza á los del pueblo de Ixtlan del 
Distrito de Zamora, habiendo una distancia 
entre sí de 7 á 8 leguas. 

Pozos. 

Se encuentran en gran abundancia en to- 
das las poblaciones del Distrito, siendo su 
profundidad desde 3 hasta 10 varas, no fal- 
tándoles agua, escaseando solamente los del 
pequeño pueblo de Tacátzcuaro (municipio 
de Tingüindin) en donde sus moradores se 
ven en el verano con grandes afanes para 
surtirse de aguas potables. (1) 

POZOS ARTESIANOS. 

No los hay, pero creemos que por las gran- 
des mesetas y montañas que circundan es- 
tos sitios, deben encontrarse numerosas co- 
rrientes de aguas subterráneas. 

Arcas ó presas de Agua. 

Hay un buen número de cal y. canto y cés- 
ped; de las primeras se encuentra una de gran 

(1) Cuentan actualmente los vecinos de la población á que 
nos referimos, con una regular cantidad para introducir el 
agua del rio de Tarecuato. 



—49— 

importancia en la Estancia nombrada de San 
Antonio Guaracha, y es la que forma la prin- 
cipal riqueza de las haciendas de Guaracha y 

Platanal, debiendo contener cerca de 

50.000,000 de varas cúbicas de agua, con que 
se riegan ampliamente de tres á cuatro sitios 
de ganado mayor; sigue la del Capadero, co- 
rrespondiente á la hacienda del Platanal, que 
es de césped y tendrá una veintiava parte de 
la anterior y sirve para regar relativamente 
pequeña porción de terrenos. 

A tres cuartos de legua de esta ciudad 
hacia el Poniente hay una presa de mampos- 
teria, que lleva el nombre de los Danieles, 
situada en el fondo de una hondonada; no es- 
tá concluida y hace como 13 años *que de 
fondos particulares y del Ayuntamiento, se 
dejó en el estado actual; tiene 55 metros de 
longitud por 14 m 67c. en su mayor anchura, 
1,67 o1 en su menor; su altura mayor es de 
7,54, y va decreciendo hacia á los lados has- 
ta llegar á 0,00: su capacidad debe ser de 
3. 134 metros cúbicos y el agua que contiene, 
es poco más ó menos de 46,000 metros cúbi- 
cos, que sirve para hacer pequeños riegos en 
sus cercanías. (1) 

Se encuentran otras muchas presas de 
manipostería y césped exparcidas en todo el 
Distrito, aunque de poca importancia, como 
son las de la Lag'unita, Ojo de Rana, el Sa- 
bino, etc. etc., sirviendo sus aguas, unas para 

(1) Al tratar de mejoras materiales, volveremos á hacer re- 
ferencia de la presa de que nos ocupamos. 

7 



—50— 

hacer pequeños riegos, y otras para la manu- 
tención de los ganados. 

Ríos. 

El río de Totolán ó de los Orozco solo 
comprende en el Estado de Michoacán tres 
leguas frente á las rancherías del Salto de 
Mandujano y el Arpa; su extensión debe ser 
desde su nacimiento (inmediaciones de Qui- 
tupán, Jalisco) hasta desembocar al rio del 
Oro como de 16 leguas. Este rio de los 
Orozco en su mayor parte pertenece al Esta- 
do de Jalisco. 

El río de la Pasión, nace en cercanías del 
rancho del Durazno, municipalidad de Sahua- 
yo; es el que divide á este Distrito por el Po- 
niente con el vecino Estado de Jalisco; sus 
aguas son regularmente abundantes y sirven 
para hacer algunos riegos en el pueblo de Ti- 
zapán el Alto y haciendas de Santa Ana y 
San Francisco Tizapán (Jalisco): su curso, 
dentro de los límites de Michoacán, es como 
de 7 leguas, otro tanto en Jalisco y legua y 
media más en terrenos de la hacienda de San- 
ta Ana; el cauce del rio de que hacemos mé- 
rito está la mayor parte profundo, formado 
por grandes rocas basálticas hasta poco más 
de una legua antes de su desembocadura en 
el lago de Chápala. Las aguas de este río 
mueven un molino de harina, perteneciente á 
la hacienda del Sabino, en el municipio de Sa- 
huayo. 



—5i — 

El rio de la Caja nace cerca del rancho de 
los Amóles, municipalidad de Tingüidin, y su 
curso, hasta llegar á los límites de Jalisco, es 
de 5 leguas, teniendo dos más para desem- 
bocar al rio de los Orozco. 

El rio de Tarecuato tiene su nacimiento 
cerca de esa población, Distrito de Zamora, 
recorre una y media leguas, y entra á la mu- 
nicipalidad de Tingüindín, recorriendo más 
de 8 leguas; sirve después de límites en una 
parte entre el municipio de Tingüindín y los 
Reyes (Distrito de Uruapan) y va á unirse 
después de recorrer cerca de 8 leguas, al 
rio de Atapan. 

El rio de Tarecuato, es sin duda alguna el 
de más importancia del Distrito, por sus 
abundantes corrientes formadas por un gran 
número de manantiales que circundan á Tin- 
güindín y además por unírsele las aguas del 
canal de desecación de las lagunas de San 
Juanico, la Magdalena y Tacátzcuaro; con 
ese rio se fertilizan por medio de dos canales 
de irrigación gran parte de la hacienda de 
Santa Clara (municipio de Los Reyes) mueve 
tres pequeños molinos de harina en las inme- 
diaciones de Tingüindín y podría prestar to- 
davía grandes servicios á la agricultura y á 
la industria, tomando en consideración su 
caudal de aguas y la gran declinación de 
ellas, que no deben bajar en todo su curso de 
cerca de 18 leguas, de 140 á 150 metros. 

El rio de Atapan, se forma inmediato á ese 



— 5 2 — 

pequeño pueblo: tiene dos leguas de c urso 
dentro del municipio de Tingüindín y seis en 
la de Los Reyes hasta juntarse con el de Ta- 
recuato que van á unirse con el del O ro y 
otros, para formar el rio grande de Tepalca- 
tepec. 

El río Cuervo ó de Cotija, tiene su naci- 
miento en el rancho del Lobo, sirviendo de lí- 
mite entre Michoacán y Jalisco en una ex- 
tensión de dos leguas, y dentro del municipio 
de Cotija recorre cinco hasta ir á descargar á 
la laguna de la Magdalena; tiene un afluente, 
y es el riachuelo nombrado el rio Claro: 
con sus aguas se riegan algunos terrenos. 

El rio de Jaripo ó de Guaracha nace cerca 
de Cuameo el Grande (municipalidad de Tin 
güindín) entrando media legua después al 
municipio de Guarachita; se le juntan las 
aguas de la Presa de San Antonio, que, como 
hemos dicho, riegan extensos terrenos de 
las haciendas de Guaracha y Platanal, mo- 
viendo un molino de harina y varias maqui- 
narias como trilladoras y otras; su curso, des- 
de su nacimiento hasta llegar á la ciénega 
llamada del Derramadero, es de cinco leguas. 

El rio de Jiquilpan nace á inmediaciones 
del rancho de las Animas, de esta municipa- 
lidad; tiene muchas vertientes de aguas, aun- 
que exiguas, que lo alimentan; su curso has- 
ta la ciénega del Derramadero, donde descar- 
ga, es de cinco leguas; en el verano casi lle- 
gan á extinguirse sus corrientes, por varias 
tomas para pequeños riegos; pero en la es- 



— 53— 

tación de las lluvias debido á la grande in- 
clinación de su álveo, causa graves males á 
las sementeras y á algunas casas de esta ciu- 
dad, que están inmediatas á su marguen. Las 
aguas de este rio y las del de Guaracha pa- 
san de la Ciénega del Derramadero á la de 
Matas verdes, desembocando después de una 
y media legua de curso en el Chápala, con el 
nombre de Brazo de San Pedro Caro. 

El rio de Sahuayo tiene su nacimiento cer- 
ca de las Puentes, ranchería de la misma mu- 
nicipalidad; su curso es de 5% leguas hasta 
llegar á la ciénega de Matas verdes. Este 
río en el verano llega á terminar sus aguas 
por varias presas que las contienen para rie- 
gos de poca cuantía; pero en algunos años 
de lluvias abundantes causa fuertes inunda- 
ciones en los sembrados y fincas urbanas de 
Sahuayo, situados al lado Norte- 

Hay otros muchos riachuelos y arroyos de 
poca importancia en el Distrito y por eso no 
nacemos mención de ellos. 

Por la gran declinación de las corrientes de 
la mayor parte de los ríos y lo accidentado del 
terreno, se encuentra un regular número de 
grandes y pequeñas cascadas que embelle- 
cen estas comarcas y de que podría sacar 
mucho partido la industria. 

Montañas. 

Se puede decir que el Distrito en general es 
montañoso, pues por todas partes que se di- 
rige la vista se contemplan grandes cordille- 



—54— 

ras con montes elevados, particularmente ha- 
cia á los puntos del Poniente y del Sur. Entre 
esos montes hay grandes mecetas que con- 
tienen muchas leguas cuadradas, como es la 
que se compone de los antiguos terrenos de la 
hacienda de Guaracha y hoy fraccionados en 
gran número de rancherías que pertenecen 
en su mayor parte al municipio de Sahuayo 
y un pequeño número al de esta municipalidad. 

La meceta de que nos ocupamos, desde la 
cuesta nombrada de la Cofradía una legua al 
Poniente de esta ciudad hasta el punto deno- 
minado la Garita en Jalisco, tiene una ex- 
tensión de 17 leguas; y de Norte á Sur, es de- 
cir, desde la cumbre del cerro de Picachos 
hasta la cuesta de Suchitlán, 6 leguas, com- 
prendiendo solamente en la parte de Michoa- 
cán más de 30 leguas cuadradas. 

La meceta de la hacienda de la Lagunita 
ó Durazno, que comprende terrenos de esa ha- 
cienda, en este municipio y de la de la Mag- 
dalena en el de Tingüindín, tiene una exten- 
sión de 1 1 sitios de ganado mayor. 

Los montes que se destacan en todo el 
Distrito, mientras más lejanos están de las 
poblaciones y rancherías, se encuentran más 
cubiertos de vegetación, estando embelleci- 
dos con elevadas cimas, con profundas hon- 
donadas, que en su fondo ofrecen arroyue- 
los de cristalinas aguas, cual si fueran unas 
serpientes de bruñida plata ó formando her- 
mosas y poéticas cascadas: se encuentran 
igualmente grandes y pequeños valles, donde 



— 55— 
se pasean numerosos ganados, escuchán- 
dose á lo lejos el monótono sonido del cuerno 
que toca el caporal de una vacada, y cuya 
voz repercute en las concavidades de las 
montañas, escuchándose también con frecuen- 
cia el imponente bramido de los toros mon- 
taraces y el melancólico balido de las ovejas 
de algún pequeño rebaño: se encuentran ca- 
vernas situadas en puntos inaccesibles que 
sólo sirven de habitación á las aves noctur- 
nas; imponentes precipicios sembrados de 
enormes rocas de granito, basalto, traquita, 
lavas volcánicas; grandes peñascos rodados 
de origen acuoso. Todo ese conjunto de be- 
llezas pregonan en alta voz, la existencia de 
un supremo Hacedor. 

Son muchos los montes que tiene el Distri- 
to, según lo demuestra el plano respectivo 
que hemos levantado: aqui trataremos de los 
más notables que, por orden de municipali- 
dades, son los siguientes. 

Municipio dejiquilpan: San Francisco ó 
Apananxán, Santa María de las Minas, 
Azul, Tablas, Blanco, Güirio y las Cruces. 

Municipio de Sahuayo: La Caja, Gallinas, 
Juchitlán, San Pedro, Buenos Aires, Lados, 
Picachos y Española. 

Municipio de Cotija: Tocuruzcán ó de los 
Ojos de Agua, Verde, Bateas, Tajo, Perico, 
las Cruces, San Juanico ó Blanco, Cigarros, 
Pitallas y el Churen. 

Municipio de Tingüindín: Chocundirán, San 
Miguel, Arúmbaro, Fresno, Campana, Santa 



— <;6— 



Úrsula, Tzintzum, Prieto, San Antonio, Señori- 
ta, Ctzániro y parte de los de las Barajas, Bu- 
fa y Santa Rosa. 

Municipio de Guarachita: Guaracha ó Gua- 
rachita, Frijoles, Cónica, Ocote, Camichin y 
parte del de Pajacuarán, Desfiladero, Jarri- 
nas y Guayabo. 

Barométricamente hemos medido los prin- 
cipales montes y poblaciones de este Distrito, 
como se verá en la tabla que sigue: 



Cerro de San Francisco... 

Id. de Guaracha 

Id. de Pajacuarán 

de Azul 

de Tocuruzcán 

deLaríos 

de Santa María de lae 

Minas. 

Id. de la Caja 

Id. de las Gallinas 

Id. de las Tablas 

Id. de Buenos Aires 



Id. 
Id. 
Id. 
Id. 



Sobre el nivel 
de Jiquilpan. 



Poblaciones y Ranche- 
rías. 

Jiquilpan 

Cotija 

Sahuayo 

Tingüindin 

Guarachita 

Hacienda de la Lagunita. . . 

Rancho de los Galvez cerca 
de la cuna del cerro de San 
Francisco 



Varas. 


Metros. 


1,121 
1,085 
1,055 
1,037 
1,037 
954 


940 
910 

885 
870 
870 
800 


954 
930 
913 
906 
906 


800 
780 
765 
760 
760 


59 


50 


"87 


65 


453 


405 


906 


760 



Sobre el nivel 
del mar. 



Varas. Metros. 



3,018 
2.986 
2,953 
2,934 
2,934 
2,851 

2,851 
2,827 
2.810 
2,803 
2,803 



1,897 
1,956 
1,877 
1,984 
1,879 
2,350 



2,803 



2,530 
2.500 
2,475 
2,460 
2,460 
2,390 

2,390 
2,370 
2,355 
2,350 
2,350 



1,590 
1,640 
1,575 
1,645 
1.575 
1,995 



2,350 (3) 



(1) 



(2) 



(1) Es sin duda el monte mas elevado del Distrito, y nos ha 
ocurrido hacer los cálculos que á continuación se expresan. 



— 57 — 
Productos naturales. 

Reino animal. 

Nos ha parecido conveniente seguir en. 
gran parte el orden de la historia natural al 
tratar de este reino. 

Mamíferos en general. 

Quirópteros: Murciélagos, hay en las ruinas 
de las casas, pero en mucha abundancia en 
las huecuras de las rocas, particularmente 
en el cerro Loco que está en el lago de Cha- 
pala, cerca de la. hacienda de la Palma y de 
donde se extrae gran cantidad de excremen- 
to para beneficiar ciertas plantas. 

Cuadrúpedos. 

Plantigrados-Tejones, hay aunque no mu- 
chos y hacen grandes perjuicios á los plan- 
tíos de caña de azúcar. 

Digitigvados. — Gatos^comunes, blancos de 

Tiene un perímetro de 42,000 varas: su altura sobre el nivel 
del piso de esta ciu iad es de 1121 vs. conteniendo bajo ese res- 
pecto 54,500.000,000 de vs. cúbicas de material, con el cual se* 
podría fabricar una enorme pirámide cuadrangular que tuvie- 
se 10,000 vs. ó sean dos leguas por cada lado y una altura de 
1500 vs. ó un gran muro de 20 vs. de espesor, 20 de altura y 
200.000,000 de vs. de extensión ó sean 25.000 leguas. ¡Con es- 
te muro se podría dar dos vueltas y dos terceras partes más á 
nuestro Planeta! 

(2) Nuestro barómetro se descompuso y no pudimos medir - 
por esta circunsiancia este elevado monte, pero sí podemos 
calcular que tendrá la misma altara del cerro Azul. 

(3) Hay muchos ranchos situados en grandes alturas como 
los Arredondiados, las Palomas, el Mentidero y otros que no- 
medimos por el motivo ya expresado. 

8 



-58- 

<ojos azules, gatos monteses; nutrias que hay 
en el lago de Chápala; perros comunes, perdi- 
gueros, mastines y otros muchos: coyotes aun- 
que escasos por la persecución que • les hacen 
los campeemos; siendo ésta la causa también 
de la desaparición de los lobos; zorras que se 
comen las gallinas que es su principal ali- 
mento, y el zorrillo, cuya arma de defensa 
«s un líquido fosforescente, pestífero y cáus- 
tico lo arroja por una especie de regadera, y 
carga en una bolsa entre el ano y partes ge 
nitales. 

Marsupiales. — Tlacuaches, los hay en algu- 
aia abundancia y también se comen las galli- 
nas. 

Roedores. — Ardillas comunes, en abun- 
dancia tal que hacen graves perjuicios á las 
^sementeras de maíz y otras semillas, debido 
en gran parte, á la indolencia de los labra- 
dores que no procuran destruir á tan dañinos 
animales; ratas domésticas, hay muchas y 
silvestre; ratones abundan en las casas, lie- 
bres casi han concluido, y conejos que rela- 
tivamente hay pocos. 

Desdentados. — Armadillos, no en abun- 
dancia. 

Paquidermos. — Puercos ó cerdos, hay 
comunes y cruzados de razas extranjeras; ja- 
balíes se encuentran en lo más solitario de 
los bosques. 

Solípedos. — Caballos comunes, muías y 
asnos, aunque de los primeros hay pocos de 
fina raza. 



—59- 

Rumiantes. — Toros y vacas comunes, hay 
también cruzados de raza americana aunque 
en poca cantidad; carneros, entre éstos algu- 
nos merinos y cabras comunes; venados que 
se encuentran en los cerros en poca canti- 
dad por ser tan perseguidos por los caza- 
dores. 

Animales ovíparos. 

En pocas partes de la República debe ha- 
ber la abundancia y gran variedad de aves 
que se encuentran en este Distrito, ocasionan- 
do ésto la diversidad de climas, según se ve- 
rá en la lista que sigue, puesta por orden al- 
fabético, y que debemos á la bondad de nues- 
tro buen amigo D. Bruno García. 

Águila Real, (1) Águila Guaco, Aguzanieve 
amarillo de Primavera, Alondra de los cam- 
pos, Blanca y Cenicienta; Anzar común, de 
Collar, Blanca, Blanca de las alas negras, gris 
y de Corbata; Apipizca, Ave fria de franja; 
Avoceta común, blanca, negra y de cabeza 
azafranada; Avión, Avioncito; Azor ordinario 
de Cabeza blanca, Coliblanco; Agachona, de 
Pico largo; Becada común; Borregón ó Alcar- 
taz; Bruja común; Becacin gris; Buho común, 
Mediano y Diminuto; Busardo ceniciento; Bu- 
so blanquecino; Coa, Coa Tocoroso, Cetrino, 
Mexicano ó pabellón nacional, Ambiguo Ele- 

(1) Tienen la lista de aves de que nos ocupamos además de 
sus nombres comunes los prop'103, pero omitimos éstos para no- 
hacernos difusos. 



—6o— 

gante y gigante (1) Caballero Gambeta, Ca- 
ballero Chillón; Cosorle; Codorniz ordinaria, 
pintada y roja; Guitlacochi; Cigüeña blanca. 
y parda; Calandria, naranjada, Ternera, In- 
dia, Carmelita y Huertera; Ciñilo acuático; 
Colibrí ó Chupamirto; Carpintero, de nuca 
amarilla, Calapto mexicano, verde natálico 
manchado, Escamoso, Choreque escarlata,, 
frente blanca, Elegante, de los campos, y Pe- 
queño; Collalba, Collalba verdoso, jurdoide, de 
anteojos, y de terrón; Corneja común, Curru- 
ca común de los jardines, de cabeza negra, 
Gris, manchada de peto rojo, Aceituna y de 
bigotes negros; Cuervo de la sierra, y Mon- 
turas; Cotorra de cabeza azul; Chorlito ordi- 
nario y pequeño; Chacha-halaca; Chichihui- 
lote, y Chichihuilotito, Esternino común y 
ceniciento; Espátula blanca, color rosa; Fer- 
luca de los prados y Pipí de los pantanos;, 
Gilgúero; Gavilán ordinario, diminuto; Gar- 
za común, de alas negras, pepweña; Garzo- 
ta común, Canela, blanca y cabeza negra;; 
Garza blanca y real; Gallareta; Gallina de 
agua; Gallinita; Gaviota; Golondrina de chi- 
menea, de ventana, de ribera y azul; Ga- 
viota pescadora; Gorrión azul, doméstico; 
Gran Duque; Gran Scops Grulla común, 
Blanca, Canela, y de las alas negras; Gallo 
doméstico; Gallina común; Guacamaya, azul 

(1) Poseemos una pequeña colección de estos hermosos pá- 
jaros disecados con grande habilidad por nuestro amigo cita- 
do D. Bruno García é igualmente tenemos un pequeño árbol 
lleno de diversos pájaros moscas reyesuelos y otras avecillas* 
de rico plumaje. 



— 6i — 

y de cabeza roja; Ganga, Halcón blanco, Pe- 
regrino ó de paso, Esmerijón, montaraz, Cre- 
cerela, Crecereleta, de los pichones, y Ceni- 
ciento; Balconcillo cola bermeja; Jácana co- 
mún, Broncedo ó Gallito, y nuca blanca; Le- 
chuza común Acadiana. Lechucita Machuelo 
ordinario y aullador; Mastín pescador, triste 
y pequeño; Mirlo, Mirlo negro; Madrugador; 
Moscareta Robín, Mulato; Oropéndola, Acei- 
tuna, y Canario; Picotero de los cedros, Pá- 
jaros moscas: Amatista, Ahumado, Avoceta 
Barba azul, Corino, Jacobino, Patagón, Peti- 
metre, pequeño rubí, modesto, orejas color 
celeste, de remeras, de forma de hoz Rubí, Ca- 
beza gris, negro medio luto, verde, total- 
mente verde, verde y blanco, vientre blanco, 
verde y azul, esmeralda, Esmeralda y azul, 
Canelo y zafiro; Palomas: Pichón, Aulladora, 
corbata negra, Huilota de las selvas, Torcaz, 
Yaz; Para azul, Montañez; Patos ó ánades: Bo- 
ca gande, boca grande de collar, Charro 
Chalcuan, de capote, de Cuchara de Otoño, 
Golondrino, Pichiche, real. Triguero Chifi 
rio y g*alan; Pabo real traído de Europa, 
Pabo común y Silvestre, Pelícano común, Per- 
diz; Perico, perico-cotorra, Picaza silvestre 
y cenicienta; Pinzón chirinita y de montaña; 
Pito real; Polla de agua; pluvial salpicado; 
Primavera; Quebranta hueso; Rascón acuáti- 
co, Gallinulo, tachonado, y gris; Rey de los 
papamoscas; Reyezuelo y de casquete; Salta 
Pared; Scops pequeño; Simponcha; Tántalo 
blanco láctea y dorado; Tejedor; Tordo co- 



-62— 

mún y mayor; Peto amarillo; Tildio; Tórtola 
aulladora; conga y vaquera; Troglodita; 
Tropial común y comendador; Urracas: azul 
celeste, y de moño; Urraquilla; Ibis plomi- 
zo y de pico blanco; Zancudo común, cola 
negra y cola blanca; Zenzontle; Zopilote co- 
mún, y Aura; Zunacaya. 

Reptiles 

Quelonios.— Tortugas comunes abundan en 
las lagunas y ciénegas. 

Saurios. — Lagartos que habitan en las ca- 
sas de piedra y en los campos; en unas y 
otros hay gran variedad; en el Potrero de 
Herrera, municipio de Tingüindín, que es 
nnry cálido, hay iguanas y unos lagartos de 
la misma familia, que vulgarmente se nom- 
bran escorpiones á los que se les atribuye 
una picadura mortal. 

Ofidices 6 serpientes. — Víboras de casca- 
bel y sin él, abundan en los terrenos cena- 
gosos y en los cerros; coralillas hay pocas; 
abundan las culebras y los alicantes que son 
inofensivos. 

Anfibios. — Ranas y sapos hay también 
en abundancia. Peces: hay muchísimos en 
los lagos y lagunas, y pocos en los rios por 
la precipitación de sus corrientes; se encuen- 
tra bagre, blanco, mojarra, popocha, boqui- 
nete ó chuime, sardina, charal y poca an- 
guila. 

Acéfalos.— Ostras de agua dulce abundan 



-6 3 - 

en el lago de Chápala, y da lástima que 
no se sepa hacer uso de tan buen alimento. 

Insectos.— Caleopteros: Cárabos vulgar- 
mente llamados pinacates, los hay de varias, 
especies; luciérnagas ó alumbradores, se en- 
cuentran solamente en la estación de las llu- 
vias; escarabajos (mayates.) peloteros, abe- 
rrajos ó mayates comunes, chicotanas, va- 
quitas de San Antonio y cantáridas. 

Ortópteros. — Salta-montes ó chochos, hay 
pocos, langosta solamente de paso se ha co- 
nocido; (1) hay tijeritas ó tijerillas, grillos,, 
cucarachas silvestres y domésticas, aunque 
muy pocas. 

Neurópteros:— Caballitos del diablo, hor- 
migas y hormigas arrieras ó cháncharras 
que causan grandes males á las plantas de 
lo£ jardines. 

Himenópterosi—Avejas y Abispas comu- 
nes y Abejas de panal. 

Emipteros. — Cigarras abundan al principia 
de las lluvias; chinches de compostela; co- 
chinitas de humedad; chinches comunes y 
trompudas, aunque éstas muy raras, siendo 
su picadura sumamente molesta. 

Lepidópteros. — Mariposas, hay una gran 
variedad, siendo una de las riiás hermosas 

(1) En Marzo del año de 1808 fué la primera invasión que 
la langosta hizo á este Distrito, repitiéndose en los años de 
1856 y 1887, sin que en realidad hayan ocasionado grandes 
perjuicios en las sementeras, tal vez por su poca permanencia, 
debido á la persecución activa que se desplegó contra ella, j: 
á la gran cantidad de pájaros que se la comía. 



-6 4 - 

1 as que sus larvas se alimentan, de la planta 
nombrada Pasionaria. 

D¿p¿eros:-^Moscí\s en abundancia, desa- 
pareciendo casi por completo en el Invierno; 
mosquitos también abundan en la estación 
de lluvias, y aun hay en pequeña cantidad en 
los bosques el llamado g~egén, propio de las 
temperaturas cálidas; el tábano abunda en 
las orillas de las lagrinas y ciénegas. 

Ápteros. — Pulgas abundan cuando hay hu- 
medad; lepismas ó brocas que destruyen los 
libros y papeles hay aunque en pequeña 
cantidad. 

Arácnidos. — Arañas comunes ó hiladoras, 
tarántulas que hay en los campos siendo es- 
tas más grandes que las de las casas; escor- 
piones ó alacranes abundan, aunque su pica- 
dura no es temible; garrapatas que crian los 
ganados. 

Crutdceos. — Cangrejos los hay en las 
aguas estancadas y en las lagunas, lo mismo 
que la langosta de agua dulce. 

Anelidas — Lombrices ó gusanos de tierra 
y sangu'j uelas abundan en algunos manan- 
tiales. 

Reino vegetal 

A nuestro bondadoso amigo el Sr. D. Cres- 
cencio García debemos los datos que sobre 
tan interesante materia vamos á dar á cono- 
cer, sin poner á las plantas los nombres que 
les da la ciencia para no extendernos dema- 
siado. En las regiones de este Distrito por 



-6 5 - 

la variedad de sus climas, ocasionada sin du- 
da por lo accidentado de los terrenos, se crian 
las plantas más útiles para las artes, para la 
industria y la medicina. 

Maderas de construcción. — Encino blan- 
co, Colorado, Prieto y Roble; Tepehuaje, Pa- 
lo fierro, Mesquite. Guamuchil ó Pinzán, Pino 
blanco, Común y Real, Fresno, Sauce blanco 
y colorado. Palo jiote, Chúrene, Haya, Cabo 
de hacha, Copal común y chino y Huele de 
noche. 

Maderas para la ebanistería. — Caoba, Pa- 
lo zopilote, Granadillo, Rabel ó Hincha hue- 
vo, Granadillo, Guayabillo, Guásima, No- 
gal, Cacaloxochil, Palo dulce, Tescalama y 
Lentisco. 

Plantas fructíferas. — Aguacate, Chirimo- 
yo, Guayabo, Tejocote, Capulín ó Cerezo, 
Moral, Durazno, Ciruelo. Zapote blanco y 
prieto, Plátano guineo, Dominico y Largo, 
Naranjo, Bisnaga, Granado, Pitahayo, Nopal 
de muchas especies, Parra, Higo, Sandía y 
Granadita de China. 

Plantas alimenticias. — Maiz, Frijol varias 
especies, Garbanzo, Lenteja, Chile varias cla- 
ces, Chayóte, Camote, Camote del cerro, Ca- 
fé, Gitomate, Tomate, Calabaza varias cla- 
ces, Papa y Jicama. 

Plantas filamentosas. — Lino cultivado* 
Malva silvestre, Marihuana, Algodón de ár- 
bol, Sicuito y Pochote. 

Plantas oleáceas — Cacahuate, Linaza, Hi- 

9 



—66— 

guerilla, Chicalote, Ayoyote y Rábano sil- 
vestre. 

Plantas feculentas'— Camote común, Raíz 
de chayóte, Papa, Cacomite, Mag-uey y Ca- 
ra micua. 

Plantas curtientes. — Timbe, Tepame, Uña 
de gato, Guamuchil, Corteza de encino, de 
Sauce y de Cerezo, Sierrilla ó Sensitiva y 
Taray. 

Plantas florales. — Se encuentran en los 
huertos y jardines gran variedad de flores na- 
cionales y exóticas, por ser muy amantes 
casi en la generalidad los habitantes de es- 
tos lugares, á la floricultura. En la estación 
de la Primavera lucen en los jardines la 
Adormidera china, de donde se puede extraer 
una especie de goma opio; Rosales, de mu- 
chas especies como Napoleón, Reina, Granadi 
na, Musgo, Hermosa, Primavera, Claveles de 
varios colores, Alelí, Camelia, Hortencia, Ge- 
ranio de muchas clases, Begonias, Azucena, 
Nardo de muchos, Tulipán, Josefina, tres cla- 
ses de Espuelas de caballero, Palma gladiola, 
Dalias de diversos colores,. Azalea, Buquem- 
bilia, Magnolia, Gardenia y otras muchas flo- 
res de mérito. 

En la estación pluvial aparecen en los cam- 
pos infinidad de flores de variados y múlti 
pies colores, como la Campánula, Temprani- 
lla, la flor de San Juan, la Maravilla, que hay de 
muchas'variedades, Girazol morado, Zempoal- 
zochil, Cinco llagas, Yerba del Ángel, Flor 
de San Francisco, de San Nicolás y otras mu- 



-6 7 - 

chas, que seria largo ennumerar, que cuando 
aparece el Invierno paulatinamente va aniqui- 
lando. 

Plantas medicinales. 

Muchas de las plantas que se pueden utili- 
zar para la curación de las enfermedades se 
crian abastecidamente en el Distrito; entre 
las que se encuentran narcóticos como el To- 
loache ó tornaloco. (Daturo Stramonium), 
(1) que es mas activo que la belladona, la 
cual en muchas boticas es sustituida con el 
Stramonio; el Tomatillo espinoso ó Sosa 
(Solanum faustosos) cuya acción fisiológica 
sobre el organismo, se asemeja á la del Be- 
leño; el Zapotillo que envenena al ganado 
vacuno cuando lo come, produciéndole gran 
dilatación en las pupilas, cuya propiedad 
midriática es idéntica á la de la Belladona, 
pero en mas actividad; esa planta cuando fue- 
re bien estudiada y ensayada, podrá sin du- 
da prestar importantes servicios á la terapéu- 
tica. El Floripondio (Datura arbórea) cuya 
grande flor sobresale en los jardines exhalan- 
do un suave aroma, es un narcótico aunque 
menos activo que el beleño: la Marihuana 
(Canabis sativa) que produce el hachick que 
usan para embriagarse muchos de los habi- 
tantes de la India; extraen la resina de la 
planta por medio de incisiones practicadas so- 
bre el tallo. Entre la gente del pueblo y par- 

(1) Nos ha parecido conveniente no omitir á las planta» 
medicinales los nombres que les dá la ciencia. 



—68 — 

ticularmente los presos acostumbran fumar 
en cigarros las hojas de marihuana que pro- 
ducen una especie de embriaguez particular 
acompañada de sensaciones voluptuosas, en 
que se ve lo que no existe y se juzga de di- 
ferente modo lo que ha sido; sin embargo, 
se observa que bajo su influencia hay más 
propensión á las ideas alegres, siendo uno de 
los efectos más notables y constantes el de 
provocar rizotadas que duran todo el tiempo 
en que se está sometido á la acción del agen- 
te narcótico. 

En la clase de las plantas narcóticas emo- 
lientes se cria con exorbitancia la Yerbamora 
(Salanum nigre): el Jaltomate ó Pizecua de 
los tarascos (Atropa pitzecua) y la Lechuga. 

Entre los narcóticos acres, se produce el 
Rosa laurel (Nerium Olardier); la Espuela 
de caballero (Delphinium Ajaris); el Chícalo - 
te (Argemona mexicana); la Cicuta de tres 
variedades que son el Conium maculatum, 
Conium minoris, y el Conium piulosos; las 
semillas de esta variedad, producen con acti- 
vidad los efectos narcóticos y son un buen re- 
solutivo en las enfermedades de la garganta. 
Se cria y se cultiva la Cebadilla (Veratrum 
cebadilla) á cuyo alcoloide se le da el nombre 
de Veratrma, y que es muy usada en medi- 
cina. 

Entre los vegetales emolientes, se produ- 
cen la Malva común, la malva vitifolia; el 
Humare (Sida abertillón); el monacillo (Hi- 
bicus pentocarcus); la goma de mezquite 



-6 9 - 

(Enga circinales); el Gordolobo; el Nopal de 
que hay muchas especies. 

Frutas refrescantes ó atemperantes, se pro- 
ducen las Naranjas, Limones (Litrous au- 
rantium) (Litrus limones); la Zarzamora (Ru- 
bas fructicosas); los Membrillos (Pyrus cido- 
nia; los Timbirichis (Bromelia pinguis), las 
Pitahayas (Cactus angolusos.) etc. 

Medicinas tónicas, tenemos el sauce (Salix 
albu et salix rubra] el Fresno (Fraxinus 
exelcior); que puede sustituir á la cuacia; el 
Cardosanto (Cardos benedicto;) la Flor de la 
Huachácata (Buoguia Stans); y la Escoba 
amargosa (Milleria milenrama.) 

En los vegetales purgantes se producen la 
Calabacilla de coyote (Momordica claterium; 
la Higuerilla (Ricinus comunis) la raiz de la 
Begonia (Begonia Calmiciana,) la raiz del Mi- 
choacán (Convolvulus mechoacán); y otras de 
la misma familia, como son la purga de Jala- 
pa (convolvulua purga) y de la que hay dos 
clases, colorada y negra, lo mismo que otra 
convolvulacia pequeña, que se extiende en el 
suelo y que llaman Quiebraplatos, y nosotros 
la hemos bautizado con el nombre de (Can- 
volvules Spatata.) Hay otra planta con que 
se purgan las gentes del campo que es un 
drástico activo, que pertenece á la familia de 
las Eiiforviaceas y se llama Linacilla y 
nosotros le hemos puesto el nombre de (Eu- 
phorbia lisifolía), á la misma familia pertenece 
la Candelilla (Euphorbia Spatata ) 

De vegetales que obran como diuréticos, 



— 7o— 

se produce el pulque de dos clases de maguey 
como la raíz del nucino, que muchas veces se 
usa en lugar de la- zarzaparrilla como coadyu- 
vante en el tratamiento de la sífilis; la raíz y 
aun toda la planta de la yerba del sapo (Eryn- 
gium campestre;) la raíz del Matón, que tam- 
bién es de la misma familia (Eryngium agu- 
veforme,) y que obra además sobre el cora- 
zón como sedante de este órgano, puesto que 
por la experiencia hemos visto que en nada 
cede en sus propiedades á éste, respecto á la 
Digital, ni al Estrafantus: la Betónica 
que es otra planta nury diurética (Paroni- 
chia Stans) y que aun en las fiebres graves 
ha prestado en la medicina vulgar excelentes 
servicios, lo mismo que los presta, ya á título 
de diurético ó ya á título de febrífugo; el Tian- 
guis pepetla (Illecebrum paronichya) de la 
misma familia. 

Entre las plantas que obran como sudorí- 
ficos, se cria la Zarzaparrilla (Smilar asper); 
la Cocolmeca (Smilar secído cluria;) la raiz del 
carrizo (Arundo fragmites); el Taraxaco ó Ce- 
rraja (Taraxaco deimtiellon); la Calaguala (Po- 
lipodium vulgare) y la Espinosilla (Huitria co- 
ceinea.) 

De las plantas que obran como Estornuta- 
torios, el Venenillo (Asdepia lineares,) la raíz 
del Inmortal (etoclepia tuberosa,) la Rosilla 
(Hellenium mexicanum), y la raiz de la Lobe- 
lia (Lobelia laxiflora). 

Como plantas Revulsivas se crian la Jiri- 
cua ó yerba del Alacrán (Plumbago urens), que 



—7i — 

obra no solamente como vejigatorio, sino has- 
ta como escarótico; la Ortiga mayor (Hidrolea 
urens,) la menor de la sierra (Urtica minor), 
el Chupire, cuya leche obra como el colodión 
cantarídado (Euphorbia urens), la flor denomi- 
nada Cinco llagas (Tagetes quinqué vulnur) 
y la Dominguilla (Urtica dioca). 

Entre los vegetales Astringentes, se produ- 
cen la Ciruelilla (Bunchosia sessilifolia), la Sen- 
sitiva ó Sierrilla (Mimosa sensitiva,) la Encina 
(Quercus rubra,) y el Nogal (Inglans cineria). 

Plantas Espectorantes se crian varias es- 
pecies de Liqúenes sobre algunos árboles y 
sobre las rocas, de los cuales es preferible 
este último; el Hisopo ó yerba de la Gallina 
(Hisopas oficinales), la Lobelia roja (Lobelia 
laxiflora); en fin, hay algunas plantas con que 
se puede suplir ventajosamente el Té de 
China, y son el Té limón (Andropogon citra- 
tus,) el Té de milpa (Bidens tetragona), el Té 
de "huerto (Mentha citrodora,) y sobre todo 
el Té nurite (Salvia Toribiana) que tan espe- 
cialmente obra como tónico del sistema ner- 
vioso, lo mismo que el Cocaté michoacano 
(Eryctrocilus michoacanensis) descubierto, 
según parece, por el expresado Señor García. 

Reino mineral. 

El aspecto que presentan ciertos montes 
de este Distrito, como el de Santa María de 
las Minas, todos los de la hacienda de la Mag- 
dalena y otros, se ve que deben contener fi- 
lones metalíferos, y aun á la simple vista se 



—72— 

nota, en el primero de los montes que hemos 
indicado,, de fierro, casi nativo, una zona bas- 
tante ancha y que se prolonga hasta Húazca- 
ro, cerca de Tingüindin (1) 

En lo más elevado del cerro de Santa Ma- 
ría hay unas enormes rocas basálticas en for- 
ma de dikes, y entre éstos se ven cimientos 
de casas y grandes pozos ademados como al- 
jibes que contienen agua en la mayor parte 
del año; esto demuestra que en tiempos no 
muy lejanos se explotó probablemente, sin 
resultado, alguna veta argentífera que se ha 
perdido. 

Al poniente de Cotija se encuentran man- 
tos de fierro en varios grados de oxidación. 

En el cerro llamado de los Cigarros, muni- 
cipalidad de Cotija, hay bleuda ó sulfuro de 
zinc, y rebozan en la superficie del terreno 
humores de criadero de cobre, en estado de 
sulfato y carbonato. 

En el cerro de Juchitlán, se encuentran in- 
dicios de carbonato de cobre, y en el Palo 
Alto cerca de Cojumatlán, grandes depósitos 
de cal (oolita) y rocas silicosas. 

Rocas cobrisas en estado de piritas (Sulfu- 
ro de cobre) se hallan en la cuesta denomina- 
da del Moral y en las cercanías de Cotija; 
creemos que si se inspeccionaran con ahinco 
por personas peritas las montañas de este 
Distrito, podrían encontrarse algunas vetas 
de metales preciosos. 

(1) De este fierro llegó á fundir el Dr. D. Crescendo Gar- 
cía y sacó algunas arrobas de calidad suprema. 



—73— 
Etimología. 

Tenemos en este Distrito muchos nom- 
bres de lugares en idiomas náhuatl y tarasca, 
cuj'a significación en su mayor parte se lo 
debemos á los Señores Dr. D. Antonio Pe- 
ñafiel, actualmente Director general de Esta- 
dística de la República, y al Presbítero D. Je- 
sús Coyt } vecino de San Ángel (Municipio de- 
Tingüindín). 

Jiquílpan 

(Xiquilpan) Nos permitimos poner textual- 
mente sobre este nombre las palabras emiti- 
das por el citado Sr. Dr. Peñafiel. "El respe- 
tabilísimo D. Eufemio Mendoza, dice que Xi- 
quipilio, se deriva de Xiquipilli, r&m&reá? 
que significa ocho mil, palabra que significa 
también, bolsa, saco, lugar de ocho mil." 

"Si ese lugar contiene la hierba del añil lla- 
mado xicihquilitl pitsahuac, á ésta debe su 
nombre; fácil será averiguarlo: en este caso 
la palabra tendría las siguientes radicales: Xi- 
quilpan; xihuitl, hierba, qailitl, quelite, pan y 
sobre terminación: lugar situado en donde 
crece el añil. Esto explicará mejor el lugar 
que Xiquipille, lugar de ocho mil, ó lugar 
muy poblado." Nosotros nos inclinamos á 
creer que sea lo último, por razón de haber 
en este lugar añil silvestre; en ese caso el 
geroglifico azteca de Jiquilpan fué probable- 
mente una faja horizontal, que demuestra la 
tierra sin cultivo y encima dos plantas de añil. 

10 



—74— 

Huanimban, que era el nombre que tenía en 
tarasco, quiere decir lugar de huanitas, árbo- 
les que producen racimos de flores sumamen- 
te aromáticas y que han dejado de existir por 
estos sitios. (1) 

Sahuayo (Tzacua yotl), en idioma mexica- 
no, se compone de dos palabras, Tsahuatl y 
uyotl; tzacuatl es vasija formada de la mi- 
tad de una corteza de coco de agua, y ayotl 
quiere decir tortuga. Existe una tradición, y 
es que los primeros moradores de Sahuayo 
vieron cerca de un manantial, que está inme- 
diato al rancho de la Yerba-buena sobre una 
piedra que tenia la forma de un tzacuatl, una 
tortuga, y de ahí le viene el nombre de Sa- 
huayo, que quiere decir "Tortuga sobre un 
tzacuatl:" bajo ese respecto es bien conocido 
cual fué su geroglífico. 

Tingüindín, palabra tarasca que quiere de- 
cir "lugar de adoración" según algunas per- 
sonas, y según otras "estar hincado en un 
rincón:" su geroglifico debió ser un indio hin- 
cado en acción de orar. 

Guarachita, su nombre primitivo fué Gua- 
rache, según documentos antiguos que he- 
mos consultado, y en ese caso su geroglífico 
debió ser una sandalia ó guarache. 

Cotija ó (Cotixán como expresan antiguas 
escrituras) no es palabra tarasca ni mexica- 

(1) En Acahuato, pueblo cercano á Apatzingán, hay un 
árbol de esa especie, que conocemos, y dos en los Reyes; pare- 
ce que en los demás pueblos del Distrito de Uruapan se en- 
cuentran varios de esos árboles. 



—75— 

na; está situada esa población en el antiguo 
valle de Tiriácoro (1) Dice el Lie. D. Eduardo 
Ruiz en su obra titulada "Michoacán, paisa- 
jes, tradiciones y leyendas" en la página n°. 
312 que á Cotija le viene el nombre, según se 
cuenta, de que unos de los primeros españoles 
avecindados en una aldea inmediata, decía to- 
dos los domingos á su hija: "Ponte tu cota, 
hija, y vamos á misa al valle." Efectivamen- 
te existe una tradición, de que vivía en una 
ranchería que se nombra Cotija un anciano, 
que le decían "tio Cotija," y quizá haya sido 
el mismo individuo á que se refiere el Sr. Lie. 
Ruiz. 

Continuaremos la etimología de los demás 
nombres tanto tarascos como mexicanos que 
existen en todo el Distrito y poniéndolos por 
orden de municipalidades. 

Municipio dejiquilpan: Totolan pequeño 
pueblo situado una legua al Oriente de esta 
ciudad, quiere decir en indioma náhuatl, se- 
gún opinión del Dr. Don Antonio Peñafiel, lu- 
g'ar de Guajolotes." El Guincho, palabra 
adulterada que debe ser el Güicho, en taras- 
co "El Perro" Cerro de San Francisco ó de 
Apananxán (Apanancan ) dice el mismo Señor 
Dr.Peñafiel, las radicales son el verbo apaña- 
huia,y can terminación verbal, "lugar donde 
se pasa el río," vado. Cerro Pelón ó de Agua- 
tepec, según nuestra humilde opinión, es pa- 

(1) Tiriácoro, según dice el Presbo. D. Jesús Coyt, parece 
palabra adulterada y debe ser Tiriapura, que quiere decir 
"El Elote". 



- 7 6- 

labra mexicana compuesta de Aguate y te- 
pee, aguate, pequeña espina y tepec, cerro, 
quiere decir "Cerro del Aguate" ó "Cerro Es- 
pinoso". 

Municipalidad de Sahuayo. — Coxumatlán 
pueblo, según opinión del ya, citado Dr. Pe- 
ñafiel, debe ser Cuzamatlán derivado de cu- 
samatl 6 cutsatli, onza, comadreja, cuadrú- 
pedo que se come las gallinas, y de la termi- 
nación ticen abundancial, "lugar de onzas." — 
Cerro de Juchitlán, en nuestro concepto es 
palabra adulterada, pues debe ser Xochitlan, 
compuesta de xochitl, flor, y tlan, multitud, 
"Lugar de flores."— Isla de Petatán, compues- 
ta esta palabra de petatl ó estera y tlan abun- 
dancia "Lugar donde se fabrican petates » 

Municipalidad de Colija. — Los Cutos, 
ranchería que en tarasco quiere decir "las 
tortugas". — Cerro de Tocuruzcán "lugar de 
tecolotes." 

Municipalidad de Tingüindín.— Abun- 
dan los nombres tarascos y cuya etimología, 
se la debemos en su mayor parte al Presbo. 
D. Jesús Coyt. — Atapan, pequeño pueblo, su 
significado es "ir montado." — Tacátzcuaro, 
"lugar pantanoso ó cenagoso. "— Tocumbo 
(Jugcumba) "el Pinabete."— Ayumba, hacien- 
da, debe ser Agucuamba, que quiere decir 
"el Caldo" (no siendo de res.)— Rancherías: 
Cuácaro debe ser Cuáquiro, "lugar del Cuer- 
vo. — Carijo (Carishu) "el Jabalí." — Chemba 
(Isemba) "la Caña". — Huáscaro (Juashúcua- 
ro) "lugar donde se fabrican palos de hacha."- 



—77— 

Sirio (Tziririo) "el Maíz."-Arúmbaro, "el Gua- 
je" (árbol que da vainas anchas y hediondas) 
Tzirapo (Tziraptz) "Cabeza fria". — Urúzcato, 
"Cosa rescoldada." Jamuato (Jhumujuata) 
"Los cuatro cerros."— Chocandirán hay una 
pequeña ranchería cerca de donde estaba el 
pueblo de su nombre, quiere decir "lugar 
donde se miente ó el Mentidero,, Cerros de 
Tzintzun "Chuparrosa ó Colibrí;" de Suru- 
mútaro "Donde se da la soromuta." 

Municipalidad de Guarachita. — Hacien- 
da de Guaracha, su etimología es, ó el feme- 
nino de Guarache, como antes se llamaba 
Guarachita, ó se compone de dos palabras 
guara echa, guara (bailar) echa (Señores) 
"Donde se baila, ó los Bailadores:" esa ha- 
cienda es muy antigua, puesto que á princi- 
pios del Siglo XVII existía, según documentos 
que conocemos, y en Octubre de 1891 hizo 
100 años que D. Victorino Jazo, bisabuelo de 
los Señores Moreno, actuales dueños, adqui- 
rió la hacienda, de que nos ocupamos por re- 
mate judicial que se hizo á unos Señores Gil 
Villamil, vecinos de México. ¡Qué raras fa- 
milias conservan un centenar de años los bie- 
nes que han heredado de sus antepasados! 

La hacienda de Guaracha era sumamente 
grande, sus posesiones comprendían hasta las 
que son hoy haciendas del Platanal, Cojuma- 
tlán, San Simón, Estanzuela, Quiringüicharo, 
y nos parece que aun la de Zipimeo.— Jaripo, 
pueblo (Sharipu) "el Alumbre." — Rancherías: 
Cuameo — "Cosa que cae en un líquido." — Si- 



- 7 8- 

quítaro, "los Gemidos."— Car ámicua (Yerba 
de ese nombre) 

Queda muy reducido número de nombres 
mexicanos y tarascos en el Distrito, que igno- 
ramos su significación. 

Historia. 

Tarea muy difícil es formar la historia de 
un Distrito, cuando no se tienen á la vista to- 
dos los datos indispensables para ello, cau- 
sando verdaderamente lástima, que en tiempos 
antiguos como modernos, hombres que pu- 
dieran haber escrito ó ministrado datos histó- 
ricos á personas competentes, de aconteci- 
mientos notables, ocurridos en estos puntos, 
lejanos de grandes centros de población, no lo 
hayan verificado, perdiéndose así la memoria 
de sucesos dignos de figurar en la historia y 
que han pasado desapercibidos, cubriéndoles 
el denso velo del olvido, y después la negra 
obscuridad de los tiempos. 

Con reducido número de datos que hemos 
adquirido, ya en papeles de propiedades de in- 
dígenas y de particulares, ya por lo poco que 
han escrito grandes historiadores sobre estas 
lejanas regiones, vamos á emprender el tra- 
bajo difícil, por cierto, para nuestros débiles 
esfuerzos, de escribir la historia de este inte- 
resante Distrito. 

Jiquílpan ó Huanimban existe desde tiem- 
pos anteriores á la conquista de los Españo- 
les, habiendo sido poblados estos sitios, se- 



—79— 

gún parece, por una de las razas de hombres 
sin igual en la historia de la antropología» 
pues hemos encontrado en varios puntos de es- 
ta municipalidad y de la de Sahuayo, hosa- 
mentas de seres humanos con cráneo-faciales 
que no tienen en las mandíbulas, tanto supe- 
riores como inferiores, dientes incisivos ni ca- 
ninos, sino todos molares; ó estos fueron así' 
desde su origen, ó modificados, tal vez, por 
la clase de alimentos con que dichos habitan- 
tes se sustentaban; algunas mandíbulas que 
tienen incisivos no son cortantes, teniendo pe- 
queñas mesas que demuestran eran de hom- 
bres herbívoros. (1) Poseemos dos cráneos y 
algunas mandíbulas de esta clase de habitan- 
tes. 

Esta raza parece fué extinguida poco an- 
tes de la conquista, (2) según observaciones 
que hemos hecho en varios objetos encon- 
trados en algunas yácatas que cabamos: ob- 
jetos de barro, hueso, cobre, ónix y concha,, 
que revelan en su construcción cierto grado 
de civilización en las artes, y los cuales he- 
mos remitido al museo de Michoacán. (3) 

(1) Por ser tan vecinos del lago de Chápala, probablemente 
se alimentaban también de peces, y quizá esta baya sido la* 
cauca para que los dientes incisivos y caninos perdieran su 
forma cortante. 

(2) Tal vez terminó la raza de que hacemos mención en 
las guerras que hayan tenido que sostener contra los tarascos 
que fueron sus conquistadores en el Siglo XV, según se verá, 
adelante de esta sección. 

(3) El Señor Manuel Anaya, vecino de esta ciudad, ha te- 
nido la bondad de acompañarnos á algunas de las excavacio- 
nes que hemos hecho; es persona observadora y muy amante, 
de antigüedades. 



—8o— 

En una de las excavaciones practicadas en- 
contramos gran cantidad, como hasta medio 
centenar de esqueletos de hombres, mujeres 
y niños puestos en distintas posiciones, como 
si hubieran sido arrojados en una sola fosa 
después de una campaña, y cuando ya esta- 
ban con la rigidez cadavérica; había algunos 
que tenían las manos sobre la cabeza y otros 
sobre el pecho en demostración de dolor. 

La fosa estaba tapada con tierra y gran- 
des piedras, encontrándose además entre los 
cadáveres, trastos y otros objetos curiosos. 

Los cráneo-faciales de que hicimos men- 
ción, siempre que nuestro juicio no sea erró- 
neo, abrirán un gran campo á las investi- 
gaciones de la ciencia frenológica. 

Esa raza de hombres, que creemos extin- 
guida, probablemente fué contemporánea de 
la fundadora de Xiquílpan, que debe haber 
sido una colonia de nahuatlacas procedente 
déla confederación de Chiamalhuacán, (1) ó de 

(1) Algunos historiadores le dan ol nombre de confedera- 
ción d-i Chimalhuacán al territorio que comprende actualmente 
el Estado de Jalisco, porque todos los reinos y tactoanazgos 
que había, aunque en sí tenían sus guerras, por cuestiones de 
límites, se unían para defenderse de las invasiones frecuentes 
de los tarascos. 

Chimalhuacán (país de escudos ó rodelas) fué habitado, se- 
gún algunos historiadores, en el siglo VII por toltecas, aun- 
que nuestra humilde opinión no es así, fundándonos en que 
esa nación fué bastante civilizada, existiendo aún, cosa que 
no hay en Jalisco, ruinas y monumentos grandiosos como se 
ven en Tula, Teotihuacáu y Cholula, donde moraron los tol- 
tecas hasta la terminación de su monarquía y emigración á 
Campeche, Tehuantepec y Guatemala; por lo que creemos que 
Chimalhuacán haya sido habitado por otras tribus nahuatla- 
cas y no toltecas, á quienes historiadores de nota los hacen pro- 
ceder de Palenque, de esas ruinas estupendas admiración del 
-viajero, y que existen en el Estado de Chiapas. 



— 81 — 

aztecas que, diseminados en su larga peregri- 
nación hecha (según opinión de notables his- 
toriadores, en el siglo XII) desde el país mis- 
terioso de Aztlán (1) hasta el Anáhuac algu- 
na porción de ellos se haya quedado en estos 
puntos, puesto que, el idioma que tenían los 
antiguos indígenas de aquí y de Sahuayo era 
el azteca, hablando también poco el tarasco, 
tal vez por la vecindad de Guarachita, Jaripo, 
Tingüindin y otras poblaciones que han deja- 
do de existir como Chocandirán, Huáscaro, 
Sumbimito, Uratero, que eran habitados por 
tarascos ó tecos, siendo la segunda capital de 
éstos Tangamandapio, población muy inme- 

(1) La mayor parte de loa historiadores antiguos colocan 
á Aztlán (país de las garzas) al N'Tte de California, é histo- 
riadores modernos, como el Señor Alfredo Chavero, lo sitúan 
en la laguna de VIezcaltitláo, en un puebleeillo que lleva el 
nombre de San Pedro A.ztlan, cerca de Tepic, y otros historia- 
dores, como el Señor Orozco y Berra, sostenida su respeta- 
ble opiDión por el eminente escritor Señor Eduardo Ruiz, en 
su magnifica obra titulada "Miehoacán, paisajes, tradiciones 
y leyendas" hacen que Aztlán haya estado en la isla de Mez 
cala ó en Ixtlán, que con fundamento se ere fué también una 
isla, atendiendo á que el lago de Chípala ocupaba mayor 
espacio, que en la actualidad. 

Los historiadores que hacen á Aztlán al Norte de California 
manifiestan que la emigración de los Aztecas fué por Culiaoán, 
Autlán, Colima, Coalcomán, Coyuca, Huitzitzilan ó Tzintzunt- 
zan hasta llegar al Anáhuac, fundando su opinión, en las rui- 
nas y monumentos que existen y que fueron levantados en el 

trayecto de su gran peregiinación ¿No podrían ser es^a 

monumentos edificados por otras tantas tribus que vinieron 
del Norte á poblar el Anáhuac? 

Los historiadores que suponen á Aztlán en las islas de Mez- 
cala ó de Ixtlán, dicen que los Aztecas hicieron su peregrina- 
ción por X'quílpan, Chilcbotán, Tiazazalcan, Capullán, Huit- 
zitzilan, donde permanecieron muchos años dirigiéndose des- 
pués al Anáhuac. 

11 



—82 — 

diata á las que acabamos de mencionar; (1) 
que la comprensión de las municipalidades de 
Jiquilpan y de Sahuayo eran poblados por 
aztecas ó chimalhuacanos está comprobado 
por los nombres de Jiquilpan, Sahuayo, Toto 
lán, Cojumatlán y otras poblaciones y ran- 
cherías que llevan nombres mexicanos, y por 
que hace pocos años los indios de estas co- 
marcas, en sus fiestas profano-religiosas, pro- 
nuciaban palabras y aun pequeñas alocucio- 
nes en idioma náhuatl, que como es bien sa- 
bido profesaban tanto las tribus de Chimal- 
huacan como la de les azteca. Por lo que 
hemos expuesto es inconcuso que las munici- 
palidades de Jiquilpan y Sahuayo eran habi- 
tadas por indios nahuatlacas, y las de Guara- 
chita, Cotija y Ting-üindin por tarascos ó puré- 
pecha, ó tal vez tecos, que hablan de distinta 
manera el tarasco, considerándose como un 
dialecto, ésto mismo sucede hoy entre los 
indígenas de Tzacapu y sus cercanías con los 
de Paracho, Uruapan y otras poblaciones de 
Michoacán, que hablan el purépe con más 
perfección que aquellos. 

Aprincipios del Siglo XV, el príncipe Hiré- 
pan, sobrino del poderoso rey de Michoacán 
Tariacuri, con un numeroso ejército tarasco, 
pasó á sujetar á Tzacapu la primera capital 
de los tecos, que se habian sublevado, fué 

(1) La primera capital de los Tecos fué Tzacapu (Piedra) y 
la segunda Tangamandapio (Tatuada, palo podrido; andapio, 
estar parado) corrompida su pronunciación en Tangamanda- 
pio, "Paisajes tradiciones y leyendas" capítulo XX. 



-8 3 - 

bien recibido por los tecos de Tangamanda- 
pio y Jacona la vieja que abandonaron á su 
rey, aliado en otro tiempo de los purépecha, 
puso al frente del populoso reino de Xhucu- 
nan á un general tarasco como rey feudata- 
rio: de Xhucunan vino á conquistar á Huani- 
ban ó Jiquílpan, (1) Sahuayo é Ixtlán que pa- 
rece pertenecían al tactoanazgo de Coinan; 
y desde entonces estas ricas comarcas fueron 
agregadas al extenso imperio purépe 

Al tratar de la conquista de Huanimban y 
Sahuayo no podemos menos de trascribir las 
hermosas frases que sobre este particular vier- 
te el Señor Eduardo Rniz en su obra citada: 

"El lugar en que se verificó el encuentro se 
refiere al que tuvieron las fuerzas de Hirepan 
con. las de Jacona la-vieja se llamó Xhu-cú- 
nan, lugar de encuentro-Alli construyeron 
los purépecha una formidable fortaleza, como 
punto de defensa ó de partida para sus expe- 
diciones á los reinos limítrofes de Coinan, To- 
nalan y otros. Desde alli fueron también á. 
conquistar á Huanimban, rica en fértiles cam- 
pos de maíz; á Sahuayo, tendida al pie de una 
montaña cubierta de árboles frutales y te- 
niendo á su frente las aguas que forman ho- 
rizonte en el tumultuoso lago de Chápala, y 
rodeado de espesos bosques en que abundan 
las gomas exquisitas para quemar en los alta- 
res, y á Tingüindín, en donde los aguacates 
y chirimoyos forman oscura selva. Dignas 

(1) De Xh acunan ó Jacona la vieja á Jiquílpan solo dista 
7i leguas. 



-8 4 - 

son de llamar la atención en aquella comar- 
ca, la enorme montaña de Pamatácnaro, que 
abre sus senos para -dar salida á cinco ríos de 
rápida corriente, deshaciéndose á veces en 
caprichosas cascadas, y las grandes poblacio- 
nes cuyos nombres se han perdido, pero cu- 
yas reliquias antestiguan todavía los cimien- 
tos esparcidos en torno de la montaña de To- 
curuzcan preñada de manantiales. Es fama 
que alli los indios trabajaban el oro y los dia- 
mantes en diversas minas que existen hoy 
perdidas en aquellas serranías." 

"No lejos de estos sitios históricos se ha- 
llan las lagunas de Tacátzcuaro, la Magdale- 
na, Tucumbo y San Juanico, rodeadas de 
exhuberantes campos y cuajadas de peces." 

Nos suponemos que las ruinas de poblacio- 
nes á que se refiere el Señor Licenciado Ruiz, 
sean las de Chucandiián, Huáscaro, Sumbi- 
mito, la Magdalena y otras que existieron en 
la comprensión, que actualmente tiene el 
municipio de Tingüindín. 

En los puntos que fueron habitados por as- 
tecas ó nahuatlacas, es decir en lo que corres- 
de á las municipalidades de Jiquílpan y Sa- 
huayo, no existen ruinas de importancia, son 
pequeñas, lo mismo que muy pocas yácatas, 
de las cuales han sido extraidos en varias 
épocas, entre huesos humanos, conchas y ca- 
racoles marinos perfectamente conservados, 
trastos de barro, cuentas de piedra y otros 
objetos curiosos, de los cuales todos los que 
han venido á dar á nuestro poder, los hemos 



-8s- 

remitido al museo de Morelia: uno de los tras- 
tos de que hacemos mención y que era de for- 
ma esférica, tenia por base tres pies bien for- 
mados y una elegante cobertera contenia in- 
cienso que al ponerle al fuego despedia ex- 
quisito y fragante aroma, al ver ese curioso 
objeto se vienen á la imaginación estas pre- 
guntas: ¿Cuántos siglos tendría ese incienso 
de estar depositado en esa elegante ánfora y 
á qué dioses estaría destinado.? 

Por la poca importancia de las ruinas que 
existen en estos sitios, se demuestra, para 
afirmar más nuestra humilde opinión, que los 
antiguos moradores de estos puntos eran de 
origen chimalhuacano ó azteca y no de tolte- 
ca que han patentizado, por decirlo así, su 
avanzada civilización en sus grandes monu- 
mentos de Teotihuacan y Cholula. 

Como á mediados del siglo XV y en tiem- 
po del glorioso reinado de Tzitzic-pandacua- 
re, hijo del denodado Tangaxhuan I y sobri- 
no del famoso conquistador Hirepan, volvie- 
ron á sublebarse los tecos, aliados con gran 
número de guerreros de Coinan y Tonalán: 
probablemente entonces los habitantes de Hua- 
nimban y Sahuayo tomaron parte activa en 
esa sublevación; pero el intrépido Tzitzic-pan- 
dacuare mandó á un valiente general purepe 
con una fuerza invencible de matlatzincas sus 
aliados á sojuzgar á los belicosos tecos; que 
en varios encuentros la fortuna les fué 
adversa y fueron de nuevo sometidos al vasto 
imperio de Michoacán. 



-86— 

El esforzado y ambicioso Tzitzic-pandacua 
re, no contento con sujetar á los osados tecos 
pasó con sus formidables escuadrones al rei- 
no de Coyuca, donde fué proclamado sobera- 
no, por fallecimiento de su valiente é ilustre 
tío Hirépan; de Coyuca siguió con sus hues- 
tes invencibles, semejante á un caudaloso río 
sin cauce, sobre Zacatotlán, Pómaro, Chini- 
cuila, Ostula, reino de Colima que cayó bajo 
su dominio é igualmente que Zapotlán; pe- 
netra con su ejército victorioso en los reinos 
de Jalisco y Tonalán que fueron obligados á 
ser sus tributarios, y de regreso de sus con- 
quistas, el poderoso Soberano de Tzintzuntzan 
indudablemente, para hacerse de proviciones, 
pasó por la rica y fértil Huanimban en donde 
sus moradores deben haberse afanado en ob- 
sequiar de una manera digna al vencedor: de 
ésta fué á visitir á Xhucunan, segunda capi- 
tal teca, sus habitantes llenos de júbilo lo re- 
ciben bajo arcos triunfales y tachonadas de 
exquisitas flores las calles de la ciudad; des- 
pués se dirige lleno de gloria á la rica, á la 
populosa, á la soberbia capital de su vasto 
reino, donde es recibido con regocijo inu- 
sitado, haciendo que ¿>u pomposa y regia en- 
trada, fuera una célebre fecha en los anales 
históricos de la nación de los purépecha. íl) 

Tzitzic-pandácuare después de un largo y 
glorioso reinado, pagó su tributo á la natu- 
raleza sucediéndole en el trono su digno hijo 

(1) "Michoacán. Paisajes tradiciones y leyendas capítulo 
XXVII páginas números del 377 al 378. 



-8 7 - 

Harame, quien celebró en 1474, de una ma- 
nera espléndida y magestuosa su coronación. 

Los tecos, esa nación amante de la liber- 
tad de su patria, aprovechándose de las gue- 
rras que tan bizarra y valientemente sostenía 
Harame con el gran emperador mexicano 
Axayacatl que siempre fué vencido por aquel, 
se levantan numerosas y aguerridas fuerzas 
para oponerse á las huestes purépecha sus 
dominadoras: se traban reñidos combates 
desgraciados para los tecos; es tomada la 
inexpugnable fortaleza de Carapan y des- 
truida con la ciudad hasta los cimientos: si- 
gue Harame su marcha victoriosa hasta las 
lejanas tierras de Coinan y Tonalán y de re- 
greso deja en posesión pacífica á su rey feu- 
datario de Xhucunan (Jacona la vieja); redi- 
fica la ciudad de Carapan, y por la exuberan- 
te vegetación que la rodea, amena posición y 
benigno clima, la declara sitio de recreo para 
los reyes purépecha. (1) 

Muy probable es, que Harame con su nu- 
meroso ejército haya visitado en su larga 
expedición á Huanimban, que está en el in- 
termedio de Jacona la vieja y antiguos reinos 
de Tonalán y Tactomazgo de Coinan: como 
también es seguro, tomando en considera- 
ción lo que hemos referido y la abundancia 
de cereales de estas comarcas, que Siguan- 
gua, hijo y sucesor de Harame, que subió á 
las gradas del trono al terminar el año de 

(1) Michoacán. Paisajes, tradiciones y leyendas, capítulo 
XXVIII páginas números 392 y 393. 



—88— 

1502 ó al principio de 1503, haya tocado es- 
tos puntos para hacerse de proviciones é 
ir á conquistar al tactoanazgo de Cuit- 
zeo y otras regiones de Chimalhuacán, con 
objeto de hacerse de prisioneros y dar mayor 
esplendor á su coronación, (1) desgraciada- 
mente los tarascos, como los aztecas y otras 
muchas tribus ofrecían á sus dioses, para que 
les fueran propicios, sacrificios humanos. 

Siguangua fué padre de Tzutzecha, quien 
tenía también los nombres de Taxganhuan 
II ó Caltzontzin, último rey de Michoa- 
cán, sacrificado cerca de Santiago Conguri- 
po en Diciembre de 1529, por el cruel y am- 
bicioso conquistador Ñuño de Guzmán. 

La nación de los purépecha con los habi- 
tantes de Chimalhuacán estaban en conti- 
nua guerra, siendo una de las causas princi- 
pales la posesión de las codiciadas salinas 
de Zacoalco, que los reyes tarascos tomaban 
á viva fuerza dejando fuertes guarniciones, 
que más de una vez fueron vencidos y pri- 
sioneros, no pudiendo recibir auxilio oportu- 
no por la gran distancia en que se encontra- 
ba Tzintzuntzam 

Los reyes y tactoanis de Chimalhuacán se 
unían para desalojar de Zacoalco á los puré- 
pecha; el jefe de los confederados fué en una 
ocasión el rey de Colima, que dejó de ser lo 
mismo que sus aliados después de una glorio- 
sa victoria obtenida contra los tarascos, tri 
butario del poderoso soberano de Michoacán. 

(1) "Michoacán. Paisajes, tradiciones y leyendas." 



-8 9 - 

Hemos dado fin á la historia de los tiempos 
anteriores á la conquista de los españoles y 
que de alguna manera haya tenido relación 
con la de este Distrito, vamos ahora á co- 
menzar la historia posterior, con los pocos 
datos que hemos adquirido sobre el particular. 

No están de acuerdo los historiadores de 
México en fechas, aunque sí parece que fué 
á fines de 1521 cuando Hernán Cortés man- 
dó, desde Coyuacán, su residencia después 
de la destrucción de la gran Tenoxtitlán, con 
fuerzas españolas á sus capitanes Juan Al- 
varez Chico y Alonzo de Avalos, para que 
fuesen á conquistar al reino de Colima y Con- 
federación de Chimalhuacán. De paso por 
Tzintzuntzan, Taxganhuan II ó Caltzontzin 
que estaba aliado con los castellanos, les pro- 
porcionó un poderoso ejército tarasco, diri- 
giéndose Juan Alvarez Chico por Coalcomán 
y Alonzo de Avalos por Mazamitlan (1) (País 
de venados) probablemente este último tocó 
estos puntos por estar en el intermedio de 
esa población y Tzintzuntzan y tal vez para 
recibir más auxilio de fuerzas y proviciones 
del Gobernador de Xacona la vieja. La Ex- 
pedición de Alvarez Chico fué desgraciada, 
siendo completamente derrotada su fuerza y 
pereciendo quizá él mismo por no haberse 
sabido jamás su paradero (2). Avalos más 

(1) Historia de Jalisco por Ignacio Navarrete páginas n? 
21. 

(2) Historia verdadera de Bernal Días del Castillo Tomo 
III página 46. 

12 



— 90— 

previsor que aquel, hizo creer á los tactoanis 
de Tzapotlán, Tzaulan y otras provincias, 
que llevaron después el nombre de aquel con- 
quistador, que los iba á libertar de la domi- 
nación del Rey de Colima, y con este ardid, 
consig-uió que fueran siempre fieles aliados 
de los españoles. 

Cortés al saber el fracaso de Alvarez Chi- 
co, dispuso que Cristóbal de Olid con nuevas 
fuerzas y en el mismo año de 1521 pasase á 
Colima y después de algunos combates reñi- 
dos en que sufrió muchas bajas en su fuerza 
conquistó á Zacatula y Colima, volviéndose 
á México, tal vez por estos lugares, por ser 
los caminos menos accidentados. (1) 

A principios del año de 1522 se volvieron á 
sublevar Zacatula y Colima y entonces Cor- 
tes armó una nueva expedición nombrando 
por jefe de ella al denodado capitán Gonzalo 
de Sandoval, quien aliado con Avalos pacificó 
completamente á las provincias de Zacatula y 
Colima, fundando la villa de ese nombre: qui- 
zá la vuelta de Gonzalo de Sandoval haya si- 
do por estos puntos por las razones que ya 

hemos expuesto. 

Como por el año de 1524 el conquistador 
Alonzo de Avalos visitó, acompañado de los 
frailes Franciscanos Miguel de Bolonia y Juan 
Padilla, á los tactoanazgos de Tzapotlán, 

(1) Unos papeles de posesión de indígenas de Guarachita, 
dicen que Cristóbal de Olid conquistó estos puntos; pero no les 
damos crédito por que los creemos apócrifos, pues, están lle- 
nos de anacronismos. 

10 



— 9i — 

Tzaulan Amutlan, Chapalac y poblaciones 
como Tuxcueca Tizapan y otras muchas que 
se encuentran en las márgenes del Poniente, 
Norte y Sur del pintoresco lago de Chápala y 
que pertenecían á las provincias denomina- 
das de Avalos (1); atenta á la poca distancia 
en que se encuentran estos lug*ares de los que 
visitó el conquistador Avalos no será aven- 
turado creer que entonces hayan sido escu- 
chadas, quizá por primera vez en estas co- 
marcas, las verdades del evangelio. 

El Dr. D. Crescendo García, en su opús- 
culo, titulado "Noticias históricas y geográ- 
ficas del Distrito de Jiquilpan" publicado en 
el año de 1873, dice que en 1527 Ñuño de 
Guzmán conquistó pacíficamente, en concu- 
rrencia de los padres franciscanos que le 
acompañaban, á casiques y sus familias de 
esta población, que llevó el nombre desde 
entonces de San Francisco Vanimba Jiquil- 
pan. Copia en seguida, el Sr. García, un pár- 
rafo de un documento que estaba en el ar- 
chivo de indíg-enas de esta localidad (cuyo do- 
cumento ya no se encuentra); el párrafo cita- 
do decía así: "De lo que por ello hacemos 
en este día Miércoles á nueve de Mayo de mil 
quinientos veintisiete años en esta congrega- 
ción de San Francisco Vanimba Xiquilpan; 
Recibieron este papel hestos señores Natura- 

(1) Compendio de Historia de México por el Lie. Ignacio 
Navarrete, página 23. Otros historiadores como Torqnemada 
dicen que los frailes Miguel de Bolonia y Juan de Padilla estu- 
vieron por Nueva Galicia y Michoacán hasta por los años de 
1525 á 1527. 



— 92— 

les, estos eran rey Vallintes, llamado D. Die- 
go Guzmán, y en este otro era rey Vallinte 
con todos sus hijos, su mujer de Don Diego 
Guzmán llamada Doña Francisca Iníbala y 
esta otra muger de Don Pablo Curinchochi, 
llamada Juana Sibapíl con todos sus hijos, re- 
cibieron á la Santa fe católica Romana y su 
Santo Bautismo hestos rey Va 1 Untes eran he- 
redores, de estos eran las tierras; y á ora fun- 
damos hacer la Santa Iglesia, y Santo Hospi- 
pital todos por este papel, siempre ande cui- 
dar, porque no ande admitir á los españoles, 
ni decir que son suyas las tierras; porque to- 
das se las entrego á la Santa Iglecia madre; 
hospital y al pueblo por eso hacemos este ti- 
tulo original y Congregación por mandado 
de su magestad, en razón de la posesión de 
ellas que damos á Señor Tlatuan Don Diego 
Guzmán y Vallinte adetener cuidado de la 
Santa Iglesia y hade gobernar á toda su gen- 
te, y á Señor Vallinte Don Pablo Curincho- 
chi doy el oficio de que hade cuidar el Santo 
Hospital:-hecho llamado Priosti y Mayordomo 
Juan Francisco;— Y estetheniente Donjuán 
de Quiroca" 

Quizá el Sr. Dr. García, se funda en datos 
anteriores ó posteriores del que hacemos mé- 
rito, para decir que en el año de 1527 conquis- 
tó á esta población Ñuño de Guzmán; cosa 
que no puede ser exacta, por que éste salió 
de México, para la conquista de Nueva Gali- 
cia á fines del año de 1529. 

En un legajo de papeles que poseemos, cií- 



—93 — 

ya autenticidad es inneglable, ya por el carác- 
ter de letra con que está escrito y ya por sus 
citas conformes con la historia; trata de un 
pleito por cuestiones de límetes versado entre 
indígenas de esta localidad y Sahuayo en el 
año de 1598, refiérese á posesiones de ambos 
pueblos, dadas en los años de 1565 y 1580 no 
hace absolutamente alución al documento 
que cita el Sr. Dr. García; por lo expuesto, en 
nuestro humilde concepto, ese documento 
tal vez sea apócrifo, corroborando esta idea 
por que manifiesta que la fecha de 9 de Mayo 
de 1527 fué Miércoles, no siendo esto exacto, 
puesto que fué Viernes, según cálculos 
que hemos hecho sobre el particular. 

El Sr. Dr. José Guadalupe Romero en su 
obra titulada "Noticias estadísticas del Obis- 
pado de Michoacán," dice en tono de duda, 
tratando de Jiquílpan, que parece fué conquis- 
tado el año de 1530 por Ñuño de Guzmán; 
respecto á Sahuayo y Tingüindín manifiesta 
de una manera afirmativa que fueron conquis- 
tadas por el mismo Guzmán en el propio año 
de 1530. De Cotija manifiesta, entre otras 
cosas, que á fines del siglo XVI fué formada 
en una espesa serranía, por diez familias es 
pañolas y con permiso del virey, una congre- 
gación, habiendo sido necesario ceg'dr un 
arroyo para colocar la plaza; hablando otra 
vez de Jiquílpan, el mismo Sr. Romero, dice: 
"Los religiosos franciscanos bautizaron á los 
indios, y tuvieron allí una doctrina hasta el año 
de 1598 en que parece fué erigido el curato,,. 



—94— 

Los frailes franciscanos que acompañaron 
á Guzmán fueron Juan de Padilla, Bartolomé 
de Estrada y Juan Badillo que se sabe propa- 
garon el evangelio en varias poblaciones de 
Michoacán: llama mucho la atención que nin- 
gún historiador de los muchos que hemos 
consultado, consigne al tratar de las expedi- 
ciones de Guzmán, haya estado éste conquis- 
tador por estos lugares. 

En Marzo de 1 530 estuvo varios días Ñuño 
de Guzmán, después de la conquista de los 
tactoanazgos de Coinan y Cuitzeo, en Posi- 
tlan, y entonces todos los casiques de las co- 
marcas vecinas fueron á rendirle vasallaje 
(1) quizá Guzmán haya mandado esa vez á al 
gimo de sus capitanes á conquistar estos sitios 

En el mes de Octubre de 1541 salió de Mé- 
xico con un numeroso ejército compuestos de 
quinientos españoles y cincuenta mil guerre- 
ros tlaxcaltecas, mexicanos y tarascos. Dn. 
Antonio de Mendoza, á combatir á los suble- 
vados de Nueva Galicia: parece que en un pe- 
ñon del cerro de Pajacuaran hicieron una he- 
roica resistencia como doce mil indios, que 
después de algunos días de guerras sangrien- 
tas fueron completamente derrotados, dejan- 
do en el campo diez mil cadáveres, haciéndo- 
les las fuerzas vencedoras dos mil prisioneros, 
que el virey Mendoza les perdonó concedién- 
doles volvieran á sus hogares. (2) 

(1) Apéndice al Dicionario Universal á Historia y de Geo- 
grafía Tomo II, página 523. 

(2) Historia de México por Don Nieto de Zaraacois. Tomo 
IV capítulo XVII, páginas 693. 



—95— 

La mayor parte del lado Septentrional del 
cerro de Pajacuarán pertenece á este Distrito, 
y por este motivo tuvimos que hacer algu- 
nas medidas trigonométricas y notamos en 
su cima, que llega á 2475 metros sobre el ni 
vel del mar, una gran cantidad de piedras 
sueltas de origen acuoso, que se llaman lajas 
y que indudablemente fueron llevados de 
otros lugares, quizá sería con el fin de hacer 
una fortificación. 

Hay una gran discordancia entre los histo- 
riadores de México antiguos y modernos so- 
bre el sitio en que tuvo lugar la terrible ba- 
talla de que nos ocupamos; unos la hacen en 
el cerro de Pajacuarán y otros en el de San 
Aparicio, cerca de Coinan; es esto, pues, un 
punto histórico muy interesante, que debe es- 
tudiarse y que hasta hoy no se ha podido es- 
clarecer. 

Del legajo auténtico de papeles antiguos, 
de que hemos hecho referencia, sacamos los 
siguientes datos históricos: 

Con fecha 3 de Octubre de 1565 la Audien- 
cia que Gobernaba á la Nueva España, por 
fallecimiento del 2 o . virey D. Luis de Vel asco 
expidió al corrigidor del pueblo de Nuestra 
Señora de la Asunsion, de Jiquilpan D. Anto- 
nio de Castro, una escritura de donación, sin 
perjuicio de mayoría ó tercero, de un sitio de 
ganado menor, con la condición que sus pro- 
ductos fueran para el sostenimiento del tem- 
plo denominado el Hospital 

Esta escritura de donación, hecha por la 



- 9 6- 

Audiencia, la confirmó el 5 o . virey D. Loren- 
zo Suárez de Mendoza y dispuso se le diera 
posesión judicial del sitio de ganado menor 
de que se trata, á los indígenos de esta pobla- 
ción, destinando sus productos, como se ha 
indicado, al hospital nombrado de Nuestra Se- 
ñora de la Asunsión; dispuso igualmente se 
le obligara á una Doña María Magdalena, 
apedimento de los indios de este lugar, á que 
no tuviese en terrenos del pueblo de Sahuayo, 
limítrofes con los de aqui, ganado mayor 
para evitar perjuicios en las sementeras La 
posesión judicial tuvo lugar hasta el 22 de 
Abril de 1596, bajo el vireinato del Conde de 
Monterrey D. Gaspar de Zúñiga y Acevedo, 
y la dio el Juez de medidas D. Gazpar Ortiz 
de Zúñiga con el escribano real D. Francisco 
Muñoz, quienes poseían el idioma mexicano 
que profesaban los indígenas de esta localidad; 
recibieron la posesión del sitio nombrado del 
hospital el Alcade Daniel, Francisco Vázquez 
Regidor y el Prioste Pedro Vicente, comen- 
zando la citada posesión desde el cerro deno- 
minado de Apananjan (hoy de San Francisco) 
hasta aguas corrientes hacia al sur del cerro 
de Aguatepec ó de Sihualtepec, actualmente 
el cerro Pelón: fueron testigos de la posesión 
Fray Gabriel Enriquez de la orden de San 
Francisco y presidente del covento de Jiquil- 
pan, Francisco de Andrade, Francisco Ríos y 
Francisco Ortiz de Zúñiga: 

En 15 de Abril de 1598 D. Alonzo de Fi- 
gueroa, español casado con una india de este 



—97- 

lugar, promovió ante el Juez de comisión D. 
Miguel Carvajal y escribano real D. Gaspar 
de la Cruz y en representación de la comuni- 
dad de indígenas de esta localidad, un juicio 
de despojo contra la de Sahuayo, por unos 
pequeños terrenos situados en el cerro de 
Aguatepec. Figueroa presentó, ante la comi- 
sión nombrada al efecto por el virey, un po- 
der honrosísimo para su persona, donde di- 
cen sus poderdantes que se le tiene toda la 
confianza, por ser un hombre de intachable 
honradez y por los grandes y numerosos ser- 
vicios que ha prestado á su pueblo adoptivo: 
además, presentó las escrituras de donación y 
posesión, varias pinturas, y la copia autori- 
zada por el Teniente del Alcade mayor de 
Pátzcuaro fechada el 31 de Marzo de 1598, 
de un documento curioso, escrito por D. 
Constantino Huitzimengari Cortez, hijo na- 
tural de Caltzontzin, que refiriéndose ájiquil- 
pan, bajo el nombre de Principal irahuatato, 
textualmente dice: "Y así mismo fué aperci- 
vido á todos los casiques susodichos que de- 
ben no servir mal á dicho Catzintzi como á 
sus amos, sopeña de muerte, lo qual les fué 
dicho por el dicho Juan Pazcuallos cuales se- 
ñores dijeron que anci lo harán en cumpli- 
miento de la dicha pena y que todos los Es- 
pañoles que pasaran por sus pueblos, los sal- 
gan á recibir y los deben aposentar y les den 
de comer y los tomemos cuando se quisieren 
ir y que vallan con los dichos Españoles 
acompañarlos hasta que los dejen en otros 

13 



- 9 8- 

pueblos y los guarden á los dichos españoles 
de la dicha pena lo cual les fué dicho por el 
dicho Juan Pazcual y ellos dijeron que anci lo 
harán por la dicha pena." 

Por el documento anterior se ve que Don 
Constantino Huitzimengari, quizá compe- 
tentemente autorizado, exhortaba á los pue- 
blos de Michoacán, subditos antes del rey su 
padre, tratasen, bajo la pena de muerte, á él 
y á su familia como sus antiguos soberanos 
y á los españoles se les diese franca hospita- 
lidad y todas las garandas individuales, ne- 
cesarias en aquella época, también bajo la 
pena de muerte si no cumplían con esa dispo- 
sición. 

Refiriéndose á ese documento los indíge- 
nas de aquí, dicen que comprueban con él su 
antigua posesión, no sólo del sitio de ganado 
menor que les donó la Audiencia, sino de los 
demás terrenos cedidos por los reyes de Mi- 
choacán y que aunque fueron despojados por 
un tal Leonardo de los primeros conquista- 
dores, volvieron á adquirir sus antiguas pose- 
siones hace más de 30 años y las tierras 
pobladas de ganado menor y sembradas de 
maíz y otras semillas: que no sucede así con 
los indios de Sahuayo que son advenedizos, 
de poca importancia su población, que ha- 
blan idioma distinto {tarascó) y les falta an- 
tigüedad, como parece á todos los de la pro- 
vincia de Michoacán. 

Cremos que los indígenas de este lugar, se 
refieren á su origen azteca, pasando á ser 



—99— 

subditos del rey de Michoacán por conquis- 
ta que hizo al principio del Siglo XV el prín- 
cipe Hirepan, pues aunque las poblaciones 
de Jiquilpan y Sahuayo estaban habitadas 
por nahuatlacas, probablemente prevaleció 
en la segunda la raza purepe ó tarasca, no 
sucediendo así en esta localidad que siempre 
dominó la raza azteca. 

Los indígenas de Sahuayo presentaron al 
Juez comisionado D. Cleofas Miguel Carvajal 
por título de propiedad una escritura de do- 
nación del Virey Conde de la Coruña D. Lo- 
renzo Suárez de Mendoza, fechado el 10 de 
Octubre de 1580, de un sitio de ganado me- 
nor y dos caballerías á favor de Doña María 
Magdalena, dándole la posesión judicial el Al- 
calde mayor de la villa de Zamora D. Fran- 
cisco de Avellaneda el 26 de Noviembre del 
mismo año de 1580. 

Tanto los indios de aquí como los de Sahua- 
yo necesitaron intérpretes para hacer valer 
sus derechos ante la comisión respectiva. 

El Juez Carvajal dio una vista de ojos á los 
terrenos en cuestión, autorizado para poner 
en posesión á los indígenas que justificaran 
plenamente su propiedad. 

En vista de las escrituras y pinturas que le 
presentaron al Juez las comunidades de aquí 
y de Sahuayo y de una información testimo- 
nial que levantó de personas enteramente 
estrañas en el asunto, falló, en presencia de 
ambas comunidades y de algunos vecinos 



— IOO — 

descontentos de los pueblos de Guarache, (1) 
Xaripo y Xacona, citados al efecto, que los 
terrenos cuestionables pasasen á poder de los 
indios de Jiquilpan, y mandó lo deligenciado 
sobre ese particular al Virey para su aproba- 
ción el 28 de Abril de 1598. 

Aquí damos fin á los papeles de que hemos 
hecho alusión. 

El Señor Dr. Guadalupe Romero dice en 
su obra ya citada, que los virey es D. Luis 
de Velazco y D. Gaspar de Zúñiga, dispusie- 
ron se congregaran los pueblos de Michoa- 
cán y que el 10 de Septiembre de 1598 fué- 
comisionado Lucas Carrillo para formar las 
congregaciones de Xacona, Xiquilpan, Sa- 
huayo é Ixtlán: añade que estas disposicio- 
nes las vio consignadas en un paquete de 
papeles del Archivo General de la Nación, ba- 
jo el rubro, "Legajo de Indios perteneciente 
á los años de 1591 hasta 1603. 

A principios del siglo XVII, según tradi- 
ción, las poblaciones de Sirio, Carijo, Tin- 
güindín huascarín y Chocandirán por orden 
del virrey, formaron el pueblo de Tingüindín, 
representados por tres barrios, que existen 
aun y que fueron otras tantas comunidades 
de indígenas; el barrio nombrado de San Mi- 
guel representa á Sirio, el de la Concepción á 
Carijo y Tingüindín huascarín y el de San 
Pedro á Chocandirán. 

Pasaremos á ocuparnos de otros datos his- 

[1] Este es el nombre que llevaba antiguamente Guarachi- 
ta. 



— IOI — 

tóricos que nos ministran unos títulos de pro- 
piedad de la hacienda de la Magdalena. 

El 16 de Mayo de 1599 el Corregidor de 
Chocandirán y Tacátzcuaro Don Gaspar de 
los Reyes Medina, previo nombramiento de 
Secretario y de intérprete, levantó en el pri- 
mero de los pueblos mencionados y á petición 
del padre D. Francisco Ramírez, Rector del 
Colegio de la compañía de Jesús de Pátz- 
cuaro, una información testimonial de perso- 
nas de mucha edad, quienes declararon que 
varios terrenos situados en Sumbimito, Urate- 
rotiro. Guaramacuaro, Caraparao y otros 
puntos que pertenecen en la actualidad á la 
Magdalena, eran de la propiedad particular 
del rey Caltzontzin y de sus abuelos. 

Llama mucho la atención que en ninguna 
historia de Michoacán esté consignado que 
los reyes tarascos, como es probable, hayan 
tenido un sitio de recreo en la Magdalena por 
ser de su propiedad particular y un punto ame- 
no, pintoresco y poético, puesto que se en- 
cuentran sus muros sentados sobre formida- 
bles rocas berroqueñas, siendo continuamente 
lamidas por las mansas olas de un hermoso 
lago de sanguinolentas aguas, cuyas risueñas 
márgenes están cubiertas de maizales y de 
verde tule: su vetusta casa, de estructura ori- 
ginal, semejante á los castillos de la Edad Me- 
dia, fabricada por Jesuítas, está rodeada de 
árboles seculares y de yácatas gigantescas 
que se confunden con pequeños montes, 



102 

(1) descollando entre algunas de ellas, grandes 
rocas de basalto llenas de simbólicas figuras. 
La Magdalena se encuentra recostada mue- 
llemente, como una soberbia sultana oriental, 
en la falda de una cordillera de altos y escar- 
pados montes con enormes y compactas ro- 
cas de basalto rojo, que tienen algunas oque- 
dades, donde se albergan el buho, el murcié- 
lago y la abeja trabajadora: la vejetación es 
exuberante y aun de las rendijas de las peñas 
saltan victoriosas plantas enredadoras que con 
su color verde esmeralda, sirviéndoles de fon- 
do el rojo de las rocas, forman un bellísimo 
contraste .Cerca de allí se encuentra el abun- 
dante manantial de Arúmbaro con sus crista- 
linas } 7 tibias aguas, que convidan á tomar un 
baño; rodeado de un bosque delicioso de 
sauces babilónicos, que al más ligero vien- 
to producen un ruido monótono pero agra- 
dable, donde se respira una atmósfera em- 
balsamada por aromáticas y silvestres flo- 
res; allí se confunde el murmurio de la aguas 
con el dulce trino del cuitlacochi, con el canto 
sencillo del tordo y con el gemido triste de la 
tórtola; allí el sol moribundo despide desde el 
ocaso sus rayos sobre las elevadas y escarpa- 
das cuestas del histórico cerro de San Juanico, 

(2) tiñendo de escarlata las agTias tranquilas 



(1) Hay muchos cerritillos que tienen aspecto de ser artifi- 
ciales. 

(2) En este carro y sus vecinos se hicieron uertes ante las 
fuerzas del gobierno, varias veces los revolucionarios que bajo 
el nombre de los cristeros asolaron estos puntos en los años de 
1874 á 1876. 



— io3— 

del lago de la Magdalena; allí, en fin, es tan 
hermoso el paisaje que se presenta en con- 
junto á los ojos del observador, que le convi- 
da naturalmente al reposo y á la meditación! 
Se recuerda al ver ese cúmulo de bellezas na- 
turales cuántas veces los poderosos reyes de 
Michoacán estarían en esos sitios rodeados 
de su lujosa corte y pensando, quizá melan- 
cólicamente, en la venida de los hombres 
blancos que habían de destruir hasta los ci- 
mientos de su vasto imperio! 

Perdónesenos esta digresión y volvamos á 
ocuparnos de los títulos de propiedad de la 
hacienda de la Magdalena. 

Don Antonio Huitzimengari, hijo legítimo 
del rey Caltzontzin, al hacer su testamento 
en Pátzcuaro, de donde era gobernador, el 13 
de Septiembre de 1572, dejó de universal he- 
redero de sus bienes muebles y raíces (1) á su 
hijo Don Pablo Huitzimengari, é igualmente 
le dejó todos los derechos y acciones que el 
rey de España debía concederle por los gran- 
des servicios que había prestado en la pacifi- 
cación y conversión de los indios chichimecas, 
lo mismo que por los muchos gastos que ha- 
bía erogado en la fundación de la villa de San 
Felipe. (2) 

(1) No expresa en el testamento qué bienes raíces dejó; pe- 
ro de las declaraciones de los testigos de que hemos hecho mé- 
rito se ve que eran los comprendidos en la Hacienda de la 
Magdalena. 

(2) El rey señaló al nieto del desventurado Caltzontzin (se 
refiere á Don Pablo) una renta de la caja real, para que 
viviese con el rango que le correspondía. Historia de Mé- 
xico por Niceto de Zamacois, tomo IV, capítulo XIV, pág. 499. 



— 104 — 

Don Pablo Huitzimengari 'testó el 17 de 
Abril de 1577, dejando la quinta parte de sus 
bienes muebles y raíces á Doña Mariana Ábre- 
go su esposa, y. el resto á su hijo postumo, [1] 
por creer que Doña María quedaba en estado 
interesante; y que en caso contrario le dejaba 
á su mujer la tercera parte de sus bienes y 
lo demás á su madre Doña María Maracuesco. 

Tanto el testamento de Don Antonio como 
el de Don Pablo, piezas sumamente curiosas, 
existen en copias autorizadas competente- 
mente por escríbanos, en los papeles de que 
hemos hecho alusión. 

Parece, por los demás documentos que se 
encuentran después de los testamentos expre- 
sados, que Doña Mariana Ábrego esposa de 
Don Pablo, murió poco tiempo después de su 
marido, instituyendo por heredera de la parte 
de los bienes que le dejó aquél, á su madre 
Doña Beatriz de Castilleja. 

Doña María Maracuesco, madre de Don 
Pablo, casó por segunda vez con un Don Juan 
Puruata, quien heredó la parte de bienes que 
le correspondieron á su esposa Doña María 
por herencia de Don Pablo. Don Juan Purua- 
ta dejó sus bienes á Doña Juana de Garfias, 
su segunda esposa; y ésta, como tutora de 
sus hijos, y Doña Beatriz de Castilleja vendie- 
ron al Rector del Colegio de Jesuítas de Pátz- 
cuaro, Don Francisco Ramírez, la mayor par- 

(1) Se refiere á Don Antonio Huitzimengari: "un hijo que 
tuvo llamado Don Pablo, casó con una hermosa joven españo- 
la y no fué menos estimado que su padre por los españoles." 

Zamacois. Tomo IV, capítulo XIV, pág. 499. 



— ios— 

te de los bienes que poseían en la Magdalena r 
y pequeñas porciones las enagenaron á un 
Don Juan del Barrio y á los indígenas de Ta- 
cátzcuaro y Chocandirán: poco tiempo des- 
pués parte de esas porciones pasaron á la 
propiedad de la Compañía de Jesús, perma- 
neciendo en su poder é igualmente que los 
terrenos comprados á los Señores Castilleja y 
Garfias, hasta mediados del siglo pasado que 
la compañía vendió á un capitán Don José 
Valdés. 

En unas posesiones de tierras dadas á los 
indígenas de Tacátzcuaro en Julio de 1644, y 
que constan en los títulos de que nos ocupa- 
mos, dicen al marcar algunos linderos, que 
"en el camino de la Magdalena á Tacátzcuaro- 
hay dos yácatas, que los naturales llaman ya 
catar o (lugar de yácatas) y fueron sacrifica- 
deros en tiempo de la gentilidad." Nos de- 
muestra esto que esos puntos parece estaban, 
muy habitados antes, aunque de pequeñas 
poblaciones (1) en las que se verificaban sa- 
crificios humanos en honor de las deidades 
que hayan tenido los moradores de esos lu- 
gares: esto hace robustecer nuestra idea de 
que, por cortas temporadas hayan sido visita- 
das esas bellas regiones por los soberanos de 
Michoacán, que eran sumamente religiosos, 
haciendo esto que los sacrificios humanos fue- 
ran fre cuentes en los suntuosos templos de 
la corte y aun en algunos otros de las pro- 

(1) Sumbiinito, Caraparao, Gruaramacaro, Uatero, Gurepe- 
tío y otras que ya hemos dicho que dejaron de existir. 

14 



— ioó— 

vincias dedicados á divinidades de gran vene- 
ración. (1) 

Al principio de la segunda mitad del siglo 
pasado un incendio destruyó el templo y casa 
habitación del párroco de Tingüindin; pere- 
ciendo entre las llamas, por querer sofocar el 
fuego el Teniente de Tusticia Don Julián N. 
¡(a) el Chato: el archivo eclesiástico fué com- 
pletamente destruido. 

Por esa misma época asaltaba en algunos 
caminos de estos puntos una famosa cuadri- 
lla de bandidos, capitaneados por dos indivi- 
duos, llamados Martín Toscano y Francisco 
Gil, que según tradiciones llegaron á robar 
cantidades de dinero de mucha consideración 
que eran conducidas para Colima por tropas 
del Gobierno vireinal; y que por los años de 
1803 á 1805 fueron capturados, de una mane- 
ra casual, los jefes citados por el caporal de 
la hacienda de Guaracho, Don José Sera- 
fin Ceja, y fusilados, Toscano en México y 
Gil en Guadalajara. 

Tanto en la historia de México escrita por 
varios autores antiguos y contemporáneos, 
como en documentos de mucha antigüedad, 
que hemos consultado, no encontramos nada 
de notable que consignar en esta sección his- 
tórica, que hubiere ocurrido en estos sitios, 
durante el largo período de tiempo de doscien- 
tos años, es decir, en todo el siglo XVII y 
XVIII, hasta que la Nación mexicana desper- 
ar] Tingüindin está á dos leguas 3e esos sitios, y quiere de- 
<$ir según hemos indicado "Lugar de Aderación." 



— 107 — 

tó del profundo sueño de la esclavitud espa- 
ñola en que yacía, á la sonora voz de libertad, 
pronunciada por el anciano párroco de Dolo- 
res Don Miguel Hidalgo, en la madrugada del 
16 de Septiembre de 1810. 

Probablemente estas poblaciones tomaron 
una parte muy activa en la revolución de in- 
dependencia, iniciada por el inmortal caudillo 
de Dolores y propagada en estos lugares por 
el valiente general Don José Antonio Torres; 
puesto que á los intereses del gobierno de 
Nueva Galicia convino poner de la división 
del Coronel Don Manuel del Rio una fuerte 
guarnición en esta plaza de cerca de 500 caba- 
llos á las órdenes del capitán Don Miguel de 
la Mora: esa guarnición en la noche de uno 
de los primeros días de Noviembre de 1811 
fué sorprendida por una partida de indepen- 
dientes mandada por los jefes Gudiño y Mora. 
Don José de la Cruz, general del ejército de 
reserva, desde Guadalajara escribió á Don 
Félix María Calleja, comunicándole esa sor- 
presa en un mal francés, que traducido al cas- 
tellano decía: "Un acontecimiento funesto 
acaba de suceder en Jiquilpan. Un cuerpo de 
•caballería de 460 ha sido sorprendido en me- 
dio de la noche por los malvados. Estoy por 
esto muy desazonado aunque no me han lle- 
gado las noticias por menor " 

Parece que no fué de grandes consecuen- 
cias la sorpresa que sufrió la fuerza realista, 
dispersándose solamente, y reuniéndose al si- 
guiente día fué con su jefe de la Mora á per- 



— io8— 

seguir á los independientes á la hacienda de 
la Lagunita, y pocos días después hasta Coal- 
comán, en combinación con una fuerza que 
salió de Guadalajara á las órdenes del Subde- 
legado Don Juan Nepomuceno Cuellar. En 
Coalcomán el capitán de la Mora, llegó antes 
que Cuellar, desalojó á las fuerzas insurrectas 
é inutilizó las máquinas de las minas de las 
fundiciones de fierro, que eran el principal 
elemento de vida de aquella población, habien- 
do sido su reparación muy costosa para sus^ 
dueños. 

El 11 de Enero de 1812 el General D. Pe- 
dro Celestino Negrete dio parte á Don José de 
la Cruz desde la hacienda de Guaracha que- 
el jefe realista Don Luis Quintanar había der- 
rotado en El Platanal á las partidas de Rio 
y de Macías (1) haciéndoles muchos muertos 
y heridos, retirándose los insurrectos con 
rumbo á los Reyes. En el Platanal poco 
tiempo antes Don Miguel del Rio había dado 
muerte á un Señor Jaso, capitán del rey 
é hijo de Don Victorino Jaso dueño délas, 
haciendas de Guaracha y Platanal. 

El 12 de Enero del mismo año de 1812 el 
coronel realista Don Manuel del Rio comi- 
sionó al capitán Don Juan de la Peña en Ma- 
zamitla, para que formara una averiguación 
contra María Guadalupe Rangel, nativa de 
Cotija, por el único delito de haber acompa- 

(1) Don Miguel del Rio y Don Miguel Macías, conocido* 
éste último por los realistas con los apodos del hacendero ó el- 
viejo Macías. 



— 109 — 

nado en algunas expediciones á su esposo 
el capitán insurgente Don Alvino García. (1) 
Don Juan de la Peña comenzó el proceso á 
la Rangel en Mazamitla, continuándolo en 
Jiquilpan, Cotija y en la hacienda de la Pal- 
ma trayendo consigo á la reo y la mandó 
después á la cárcel pública de Guadalajara á 
disposición de Don José de la Cruz, en donde 
se siguieron practicando diligencias, vinien- 
do á sobreserse en la causa por motivo del 
fusilamiento, en la hacienda de Guaracha, en 
12 de Marzo del propio 'año, de Alvino Gar- 
cía, en compañía de un tio y un sobrino de la 
infortunada Rangel. (2) Parece increíble el 
rigor y crueldad con que los realistas trata- 
ban á los insurrectos y aun á débiles mujeres 
que cooperaban de alguna manera á la liber- 
tad de la Patria: dice el historiador español 
Zamacois, refiriéndose á varios jefes realistas 
y en particular á Don Pedro Celestino Negre- 
te, "altivo é inflexible por carácter, trataba 
á los insurgentes con el mayor desprecio: 
nunca hablaba de ellos en sus partes sin 
agregar los más denigrantes epítetos: mons- 
truos, infames rebeldes, cobardes asesinos, 
vil canalla; son siempre las calificaciones que 
de ellos hace, y correspondiendo las palabras 
á las obras, ejercía sobre ellos los más. seve- 
ros castigos; ninguno caía en sus manos que 
no perdiese la vida." 

(1) Este no es el famoso Alvino García que hizo prisionero 
Don Agustin Iturbidd en el Valle de Santiago. 

(2) Documentos para la Historia de la guerra de indepen- 
dencia, tomo II documento Eúmero 43. 



— no — 

De un extracto de 54 partes de acciones de 
guerra publicado en un lenguaje bastante 
virulento por Don José de la Cruz en Guada - 
lajara el 16 de Septiembre de 1812, que viene 
en la obra ya citada de documentos para la 
Historia de México y que tiene relación con 
estos lugares, copiamos lo siguiente. „Número 
27. El 15 de Mayo (1812) el comandante de 
división patriótica de Mascota Don Juan José 
Guzman destacó una partida de caballería é 
infantería de los soldados de su mando y pa- 
triotas de Xiquilpan á las órdenes del tenien- 
te Don Antonio Arteaga contra la gavilla de 
200 rebeldes mandados por Rodríguez, Bal- 
divia y Aguilar, que talaban las cercanías de 
dicho pueblo de Xiquilpan. Encontraron á 
legua y media una avanzada enemiga que 
pusieron en precipitada fuga, y sucesivamen- 
te á toda la gavilla que no esperó las prime- 
ras descargas. En el alcance se mataron ca- 
torce, se hicieron cinco prisioneros, entre 
ellos uno nombrado capitán Barajas, los que 
fueron pasados por las armas y se íes toma- 
ron 53 caballos» 1 "Número 31. En la misma fe- 
cha (30 de Mayo) el capitán comandante de 
la división de patriotas de Mascota Don Juan 
José Guzmán destacó una partida de 100 
hombres de caballería é infantería de la tropa 
de su mando contra un pelotón de chusma de 
Aguilar que conducía para Cotija tres atajos 
de muías cargadas de algodón, azúcar y otros 
efectos robados en Xiquilpan. Alcanzó al ene- 
migo á tres leguas de aquel pueblo, lo batió 



— 1 1 1 — 

y dispersó matando tres rebeldes hiriendo 
muchos mas. haciendo tres prisioneros, entre 
ellos un capitán, y represado completamente 
cuanto habian pillado" "Número 42" que 
entre otras cosas "El 29 del mismo (Junio) el 
siempre bizarro coronel Don Pedro Celestino 
Negrete, comandante general de la primera 
división de este ejército, dirijiéndose para el 
pueblo de los Reyes con el designo de des- 
truir la ridicula nueva juntilla nacional del 
rebelde Suarez en Uruapan, llegó con esta fe- 
cha al pueblo de Tingüindin en la Sierra, y en 
sus inmediaciones sorprendió la guerrilla de 
dicha división, que iba al mando del teniente 
Brizuela, una avanzada de treinta y tantos^ 
insurgentes, de los que mató éhizo prisione- 
ros 13, entre ellos el nombrado coronel Bucio >( 
cogiéndoles además veinte y tantos caba- 
llos:" sigue hablando de la expedición de Ne- 
grete hasta Parangaricutiro. "Se recogieron* 
dos cargas de municiones, y una gran por- 
ción de yeguas que Suarez habia robado en. 
Guaracha." Número 48" En 18 de idem (Agos- 
to) el Sr. Coronel Don Pedro Celestino Ne- 
grete comandante general de la I a . división 
da parte de que el 18 del propio mes, el te- 
niente coronel Quintanar, jefe de la acordada 
de México, á quien habia destacado con una. 
Subdivisión competente de infantería y caba- 
llería, salió de la hacienda de Guaracha á cas- 
tigar la insolencia de 600 bandidos que acau- 
dillados por Navarro, Aguilar, el Chuno, Val- 
divia y los de los Nogales estaban acampa- 



112 

dos en la loma de la Cebada á legua y media 
de dicha hacienda. Los nuestros desprecian- 
do el fuego de la canalla avanzaron hasta lle- 
gar á tiro de fusil en que rompiendo el suyo 
la pusieron en precipitada fuga. Sigúese el 
alcance hasta Xiquilpan en donde no se en- 
cuentra ningún enemigo, y reconocido el cam- 
po al regreso de la tropa se contaron 60 
muertos." ¡Nada de prisioneros, desgracia- 
do del insurgente que caia en poder de sus 
crueles y sanguinarios adversarios! (1) 

Don José de la Cruz no publica las derrotas 
que sufrieron las fuerzas realistas en el mis- 
mo período de tiempo, á que se refiere el ex- 
tracto de que nos hemos ocupado y que pro- 

(1) Consignamos como un acto de inaudita crueldad de los 
soldados del Rey el hecho siguiente. 

En los años de 1811 á 1814 cuenta una familia de esta ciudad 
apellidada Bautista, é igualmente se sabe por tradición que 
llegó un jefe realista, cuyo nombre se ignora, con una fuerza 
respetable, rodeó á la población haciendo prisioneros como á 
un centenar de vecinos capaces de tomar las armas y les ma- 
nifestó que de orden superior iba á quintarlos, para darles la 
muerte, por razón deque 1Ó3 habitantes de este lugar eran 
muy adictos á la causa déla i evolución: tocó entre otros el 
número fatal á un Don Juan Bautista López, abuelo de la fa, 
milia de que hacemos mención; pero al saberlo un hijo de aquól- 
llamado José, se presentó al jefe realista y le dijo: "mi padre 
va á morir inocente, porque nunca ha tomado parte en la po- 
lítica; sin embargo, por tener una numerosa familia que man- 
tener y puesto que yo hago menos falta, me obligo á ocupar el 
lugar del autor de mis días sufriendo la injusta muerte que se 
le espera:" el monstruo jefe á que aludimos aceptó el generoso 

■ ofrecimiento de José Bautista, quien fué ahorcado en compa- 
ñía de otros infortunados vecinos, en los árboles de un punto 

■que está al Norte de esta población y que aun lleva el nombre 
de Los Colgados. 

Cuatro días después de estos punibles asesinatos consiguió 
Don Juan Bautista López el permiso del cruel realista para 

-descolgar el cadáver de su hijo y darle sepultura. 



1 1 



bablemente fueron varios de las que se ha 
perdido la memoria; solamente narraremos 
una que conserva la tradición, siendo por 
cierto de lamentarse, por el acto sumamente 
inhumano que el jefe insurgente cometió con 
los prisioneros de guerra: la derrota á que 
hacemos referencia fué la siguiente. Como 
á mediados del mismo año de 1812 estaba un 
destacamento de tropas realistas de Toluca 
en Cotija, compuesto de 50 infantes, al mando 
de un jefe español, cuyo nombre ignoramos. 
Este salió con su tropa y cien vecinos de Co- 
tija y sus cercanías á perseguir por el Rio del 
Oro, una fuerza de independientes al mando 
del capitán Don Francisco Guzmán, hermano 
de padre del jefe insurrecto Don Gordiano. La 
tropa y vecinos de Cotija llegaron al rio del Oro 
Estado de Jalisco y no encontrando á los in- 
surgentes se pusieron á bañarse unos, y otros 
á jugar naipes; se encontraban muy divertidos 
con las armas sobre la arena y en pabellón, 
cuando fueron sorprendidos por los insurgen- 
tes, matándoles más de veinte soldados en el 
asalto y haciéndoles cincuenta y tantos pri- 
sioneros, la mayor parte vecinos, quienes des- 
pués de maniatados, el jefe Guzmán les dijo: 
el que degüelle á todos sus compañeros le 
concedo la libertad; un silencio sepulcral si- 
guió alas terribles palabras de Guzmán, y 
sólo un tal Francisco Alcázar ofreció ser el 
verdugo, degollando como veinte y al llegar 
á un compadre y pariente suyo, dijo á Guz- 
mán tirando el arma ensangrentada: mándc- 

15 



— 1 14 — 

me Ud. matar, ya no continúo tan degra- 
dante tarea \ el jefe insurrecto dispuso cesa- 
ra la horrible matanza, llevándose algunos 
prisioneros y oíroslos dejó en libertad. (1) ¡Te- 
rrible época aquella de represalias en que no 
se tenía piedad del infeliz prisionero! 

Al saberse en Cotija tan tremenda heca- 
tombe, todos sus habitantes se llenaron de 
consternación y luto, pues el que no había 
perdido á su padre, perdió á su hermano ó á 
su hijo y muchas mujeres á su esposo. 

El Administrador y un vecino de la hacien- 
da de la Magdalena fueron del número de las 
víctimas inmoladas en el Rio del Oro, perso- 
nas únicas que tenían el secreto de saber don- 
de se encontraban seis mil pesos ocultos por 
temor á la revolución, valor de ganados rea- 
lizados y pertenecientes á Don Eusebio Olava- 
rrieta (2) dueño en esa época de la hacienda 
citada: este hecho está comprobado por una 

(1) Don Gordiano Guzmán nunca tuvo iustintos feroces 
como su hermano Don Francisco, pues fué valiente en la pelea 
y siempre generoso con los vencidos. 

Don Francisco fué un insurgente insubordinado, segúu se ve 
por carta que le dirigió desde Pátzcuaro el 28 de Noviembre 
de 1812 el Dr. Don Sixto Verduzco, en que le afea su conducta 
y le amaga con castigos severos, por haber sacado sin su per- 
miso, dos piezas de artillería y una cantidad de balas que es- 
taban ocultas por orden del mismo Dr. Verduzco en las cerca- 
nías de Cotija. 

Guzmán murió el 10 de Diciembre del mismo año, en un en- 
cuentro que tnvo cerca de Zapotitlán con el jefe realista Cue- 
llar, quien mandó cortarle la cabeza para colocarla en Atoyac, 
donde poco antes habia dado muerte al cura del lugar. 

Documentos para la Historia de México, tomo IV n? 160 y 
175- 

(2) Don Eusebio Olavarrieta fué padre político del general 
realista Don Pedro Celestino Negrete . 



— ií5 — 

carta que existe aún, dirigida pocos días an- 
tes de la muerte del Administrador referido, 
al Sr. Olavarrieta, que por seguridad de su 
persona se encontraba en México: esa carta 
decía que sólo él (el administrador) y su com- 
padre H. sabían donde estaban depositados los 
6.000 pesos, los cuales fueron buscados con 
ahinco por el mismo Olavarrieta y otros due- 
ños de la hacienda de la Magdalena que le 
han sucedido, sin haber logrado su hallazgo. 

En el mes de Octubre de 1812, año fecundo 
en acontecimientos favorables y adversos pa- 
ra las fuerzas independientes, los indígenas 
de Mescala y de otras poblaciones que cir- 
cundan la laguna de Chápala, cansados de 
sufrir las vejaciones del gobierno del general 
Don José de la Cruz, capitaneados por Don 
Encarnación Rosas se fortificaron en la isla de 
Mescala, nombrando por jefe principal á 
Don Miguel Macías, titulado brigadier y due- 
ño de la hacienda de la Palma, sustituyendo 
á éste por su muerte el Presbítero Don Mar- 
cos Castellanos, nativo de Sahuayo, quien en 
compañía de Don José Santa-Anna y Don Pe- 
dro Nicolás Padilla que mandando hasta mil 
hombres con quince piezas de artillería que 
llevaron de los Reyes, hicieron inauditos pro- 
digios de valor, derrotaron muchas veces á 
fuerzas realistas en Poncitlán, Ixican, Jamain 
y otros puntos que sería largo ennumerar, ha- 
ciendo prisioneros á jefes de Hombradía como 
á Don Ángel Linares que fué fusilado en Fe 
brero de 1813 en Tizapán el Alto, población 



1 ló — 

que poco tiempo antes había incendiado, de- 
fendiéndose los independientes de una mane- 
nera heroica en el peñón de Mescala por fuer- 
zas muy superiores á las órdenes de jefes ex- 
pertos como Don Pedro Celestino Ñegrete; 
perseguidos por la naturaleza misma, siendo 
diezmados por la peste, hasta que al fin ca- 
pitulan honrosamente, ante el general Cruz 
el 25 de Noviembre de 1816, después de cua- 
tro años de continuas victorias. (1) 

Aunque la isla de Mescala pertenece al 
Estado de Jalisco, hacemos narración de los 
gloriosos hechos de armas de sus defensores, 
en razón de la parte muy activa que tomaron 
hijos de este Distrito, como fueron muchos 
vecinos de Cojumatlán, La Palma y Sahuayo' 
donde vieron la luz primera los principales 
caudillos de Mescala, Macías y Castellanos. 

A principios del año de 1813 las plazas de 
Tiquilpan, Cotija y los Reyes, que estaban lo 
más con guarniciones realistas, de las perte- 
necientes á Nueva Galicia, quedaron des- 
manteladas y á disposición de las fuerzas in- 
dependientes, desde que Don José de la Cruz, 
por orden del virey Calleja dejó de ser co- 
mandante de las intendencias de Michoacán 
y Guanajuato; en esa época merodeaba por 
estos puntos el brigadier insurrecto Don 
Ignacio Navarro con fuerza de alguna con 
sideración. 



(1) Estos datos los hemos tomado de la Relación histórica 
que hicieron Don José Santa-Anna y Don Nicolás Padilla ea 
Febrero de 1825, por disposición del primer Gobernador cons- 
titucional de Jalisco Don Prisciliano Sánchez. 



— ii7— 

Don Niceto de Zamacois describe la guerra 
de Estancia de los Corrales en esta compren- 
sión habida en Mayo de 1814, del modo que 
sigue: "Al Sur de la laguna (Chápala) ope- 
raba la sección del teniente coronel Don Ma- 
nuel Arango, con quien se juntó la que manda- 
ba Cuéllar en el pueblo de Teocuitatlan, y el 
1.° de Mayo salieron á atacar á la reunión de 
insurgentes que capitaneaba Don José Trini- 
dad Salgado, situándose en la Estancia de los 
Corrales. Salgado, fingiendo retirarse, ocul- 
tó su principal fuerza en el monte, y solo dejó 
á la vista una partida, en cuya persecución se 
empeñó Arango; más encontrándose rodeado, 
quiso retirarse y cargando entonces Salgado 
con todas sus fuerzas, huyeron los realistas 
perdiendo cuatro cañones, mucha parte de su 
armamento y número considerable de muer- 
tos y prisioneros, entre los cuales se encon- 
traron á Arango, Cuellar y el P. capellán. Lle- 
gó á la sazón el Dr. Cos, que se había sepa- 
rado del congreso por habérsele nombrado 
comandante de las provincias de Guanajuato 
y Michoacán, . á la última de las cuales perte- 
necían las tropas que habían obtenido esta 
ventaja, el cual mandó fusilar á Arango, y di- 
rigió una proclama á los soldados por su buen 
comportamiento. " 

En las orillas del lago de Chápala en los 
años de 1815 y 1816 hubo muchas acciones 
pequeñas entre fuerzas independientes y rea- 
listas, siendo solamente de importancia la que 
tuvo lugar en Corral de Piedra (rancho del 



— i iS — 

Estado de Jalisco, limítrofe de este Distrito) 
el 18 de Agosto de 1816, donde el capitán 
Don Luis Correa y comandante de flota Don 
Agustín Bocalán, derrotaron á un jefe insu- 
rrecto apellidado Chávez, haciéndole 343 
muertos de los cuales la mayor parte eran de 
los defensores de Mescala, según aviso que 
dio el capitán Correa, perdiendo las fuerzas 
de éste cien hombres, entre muertos y heri- 
dos. 

Los jefes Correa y Bocalán fueron comisio- 
nados por el general Don José de la Cruz, para 
talar las sementeras de las riberas del lago 
de Chápala y destruir las semillas cosecha- 
das de donde podían hacerse de provisiones 
de boca los heroicos defensores de la isla de 
Mescala. Cuando los jefes de partido care- 
cen de sestimientos humanitarios. ¡Cuántas 
calamidades! ¡Cuántas desgracias y miserias 
hacen sufrir á infinidad de infortunadas é ino- 
centes familias que no toman absolutamente 
parte en las contiendas! 

En los años de 1817 á 1819 nada de impor- 
tancia ocurrió por estos puntos, pues la revo- 
lución de independencia tocaba á su fin, tanto 
por la muerte de muchos de sus jefes, como 
por el indulto de otros; hasta 1820 apareció 
de nuevo en el campo de los independientes 
el valiente Don Gordiano Guzmán, merodean- 
do con una fuerza respetable por cerca de es- 
tos lugares, derrotando y dando muerte uni- 
do con Montes de Oca en las inmediaciones 
de Tecalitlán al teniente coronel realista Man- 



— 1 1 9 — 

riquez y causándole mucha pérdida de gente; 
amenazó á Zapotlán que no atacó por estar 
defendido por una fuerte guarnición de sol- 
dados del rey, la cual no se atrevió á salir de 
sus trincheras á perseguir al jefe insurrecto. 
El año de 1821 no existía por estas comar- 
cas ninguna partida de insurgentes, pues es 
bien sabido que sólo el inmortal Don Vicente 
Guerrrero y Pedro Ascensio en las Mantañas 
del Sur, lo mismo que Don Gordiano Guzmán 
en las serranías de Aguililla mantenían el sa- 
grado fuego de la libertad, jefes con quienes 
Don Ag'iistín de Iturbide hizo alianza, para 
proclamar en Febrero del propio año de 1821, 
el famoso plan de Iguala que trajo por conse- 
cuencia echar por tierra la dominación espa- 
ñola, cambiando así, del continente america- 
no, el nombre de colonia de Nueva España 
por el de México independiente y soberano. 

Los habitantes de esta localidad para so- 
lemnizar la consumación de la independencia, 
en medio de entusiasmo inusitado, producido 
por un pueblo frenético de patriotismo, que 
acababa de romper la cadena de su esclavitud 
para ejercer su soberanía usurpada hacía cer- 
ca de trescientos años; entre las armonías de 
músicas marciales, repique de campanas, en- 
medio de un sin número de cohetes y descar- 
gas de fusilería fué plantada por las autoridad 
des, al derredor de la plaza principal, una re- 
gular cantidad de fresnos traídos de las cer- 
canías, de los cuales existe aún gran parte 
con sus corpulentos troncos y hermoso folla- 



— 120 

je, como para recordar tan fausto y grandio- 
so acontecimiento. 

No se tiene noticia de algún acontecimiento 
notable ocurrido en estos puntos, desde la 
época de la consumación de la independencia 
hasta el año de 1830 que estando de guarni- 
ción una tropa del Gobierno disciplinada al 
mando de un coronel Revilla, y estando la ma- 
yor parte de los soldados bañándose en el río r 
que pasa por las orillas de esta ciudad, fueron 
sorprendidos por una fuerza pronunciada al 
mando del coronel Don Gordiano Guzmán: 
los pocos soldados que estaban fuera del ba- 
ño resistieron el empuje de las fuerzas suble- 
vadas, mientras los otros salieron, trabándo- 
se desde luego un reñido combate, del cual 
resultó se retirara el coronel Guzmán, murien- 
do dos de sus soldados y llevándose varios 
heridos: la fuerza de Revilla parece no tuvo 
bajas. 

El pueblo mexicano inexperto en el difícil 
arte de gobernar y dividido por bandos que 
trajeron consigo las logias Yorkina y Escoce- 
sa,' no supo desde luego aprovecharse de las 
ventajas que le proporcionaba su emancipa- 
ción política formando un sólo partido nacio- 
nal, siguió la ley casi ineludible de todas las 
jóvenes naciones que para constituirse pasan 
desgraciadamente por una serie de terribles 
contiendas intestinas que talan los campos, 
aniquilan la industria y le comercio y llenan 
de consternación y luto á innumerables fami- 
lias; causando así la pérdida de sus más ilus- 



12 1 

tres hijos y poniendo en grave peligro su mis- 
ma nacionalidad: nosotros tenemos que la- 
mentar por esas guerras fratricidas el menos- 
cabo de gran parte de nuestro territorio que 
nos arrebataron -sin derecho alg'uno, sino 
con la ley del más fuerte, los Estados Uni- 
dos del Norte. 

En medio de esas convulsiones políticas 
que agitaron por tanto tiempo ala Nación me- 
xicana, parece que este Distrito no tomó par- 
te activa, al menos no consta en la historia, 
ni recuerdos hay de ello, sino hasta Junio de 
1833 que algamas autoridades y muchos veci- 
nos de esta localidad, secundando el plan de 
religión y fueros proclamado en Morelia por 
el coronel retirado Don Ignacio Escalada, se 
pronunciaron contra la administración del ge- 
neral Don Antonio López de Santa-Amia: á 
los cuatro ó cinco días de esa famosa asonada 
llegó á esta el Coronel Don Nieves Huerta 
(1) con una respetable fuerza de caballería y 
batió á los disidentes que salieron de esta 
población en fuga precipitada aunque algu- 
nos haciendo fuego, muriendo en la escara- 
muza un jefe del g'obierno apellidado Ver- 
duzco, vecino de Zamora, y de los pronuncia- 
dos el juez de I a Instancia Don José María 
Ochoa (2) y Don Guadalupe Medina, termi- 
nando así el pronunciamiento. 

El coronel Huerta una vez que restableció 

[1] Este fué padre del general Don Epitacio Huerta. 

[2] Existe un callejón en. los extramuros de esta ciudad, 
que lleva el nombre "del Juez de letras" por haber sido allí 
donde fué alcanzado y muerto éí citado Juez. 

16 



12 2 — 

el orden regresó á Zamora; pero por una me- 
dida precautoria dejó un destacamento de fuer- 
za regularizada en esta plaza, el cual poco 
tiempo después fué invadido por el cólera 
morbo, pereciendo muchos soldados é igual- 
mente que vecinos, puesto que esa terrible 
peste sentó sus reales por cerca de cuatro 
meses en estos desgraciados lugares hacien- 
do un gran número de víctimas, calculándose 
en la municipalidad como seiscientos, y en to- 
do el Distrito cerca de tres mil. 

En Diciembre de 1837 estuvo en esta po- 
blación el comandante Don Francisco Baha- 
monde y capturó en Jaripo al jefe disidente 
Don Jesús Valencia fusilándole en el camino 
que conduce á Guaracha, no admitiendo 5,000 
pesos que el padre del desventurado Valencia 
le ofrecía por rescate de su hijo. 

En el año de 1838 tocaron á esta plaza el 
coronel Don Gordiano Guzmán y Don Eusta- 
quio Arias, este llegó primero con su fuerza 
mal disciplinada; mandó romper las puertas 
de la cárcel poniendo en libertad á los presos; 
introduciéndose á caballo con sus soldados á 
las tiendas, pidiendo y tomando objetos sin 
pagar; entrándose á las casas para extraerse 
caballos y armas, hasta que llegó el coronel 
Guzmán que lo llamó al orden, disponiendo 
inmediatamente saliera toda la fuerza con 
rumbo á Tamazula. Poco tiempo después, 
Guzmán se separó de Don Eustaquio Arias, 
quien en la hacienda de San Isidro fué derro- 
tado por fuerzas que salieron de Guadalajara. 



— 123 — 

El coronel Guzmán volvió por estos puntos, 
y en las cercanías de Guarachita tuvo un en- 
cuentro con fuerzas del gobierno, al mando 
del jefe Don Ángel Guzmán, y después de un 
combate reñido, la suerte fué adversa á Don 
Gordiano, pasando por este lugar gran nú- 
mero de desertores y muriendo en el comba- 
te muchos soldados de ambas fuerzas, aun- 
que menos de las que alcanzaron la victoria. 

En Julio de 1840 estuvo aquí unos días el 
general Don Mariano Paredes Arrillaga y 
obligó á Don Manuel Villaseñor á que fuera 
comandante de esta plaza, dejándole 30 hom- 
bres de línea y completando hasta ochenta 
con paisanos, para defenderse de Don Gordia- 
no Guzmán y otros jefes que merodeaban por 
estos puntos peleando contra la administra- 
ción del general Bustamante. Mientras esta 
plaza fué guarnecida no llegó á ser atacada 
por fuerzas disidentes. 

En Diciembre de 1840 estando una fuerza 
del gobierno en Cotija al mando del capitán 
Donjuán José Orozco, la sitió el coronel Don 
Gordiano Guzmán: al saberse aquí esa noticia 
dispuso el comandante de esta plaza saliera 
en auxilio el capitán Don Jesús Farías con 25 
soldados, en combinación con otra pequeña 
fuerza de Mazamitla á las órdenes del capitán 
Don José María Pérez: ambas fuerzas ya reu- 
nidas al verlas el coronel Guzmán levantó el 
sitio; pero cerciorándose de que se componían 
de un reducido número de soldados las atacó 
con ímpetu, dispersándolas y haciéndoles tres 



— 124 — 

6 cuatro muertos, entre estos un tal Francis- 
cisco Zamora vecino de esta ciudad. 

Con esta victoria, Guzmán volvió á sitiar á 
Cotija y después de cuatro días de reñidos 
combates en que se vieron prodigios de valor 
de ambas fuerzas contendientes, distinguién- 
dose entre los sitiados el Presbítero Don Ma- 
riano Codina que animaba á los soldados á 
la pelea, se retiró Guzmán con rumbo á Jalis- 
co, habiendo tenido cuatro ó cinco bajas y 
muchos heridos: la fuerza del Gobierno dos 
muertos y diez y ocho heridos. 

Desde los años comprendidos de 1841 á 
1847 nada notable ocurrió por estos sitios, so- 
lamente que algunos individuos de la guardia 
nacional de esta plaza, como en número de 
25 fueron agregados á las fuerzas del gobier- 
no para ir á defender la integridad nacional 
contra la invasión Norte americana, y uno 
llamado Demetrio López perdió un brazo en 
la famosa batalla de la Angostura, por lo cual 
el Gobierno de aquella época acordó se le pa- 
sara una pensión, ignorándose por cuanto 
tiempo la haya percibido. 

En el mes de Abril de 1850 visitó por se- 
gunda vez el cólera morbo á este Distrito; 
terminó sus estragos hasta Septiembre del 
mismo año, habiendo causado muchas vícti- 
mas, aunque fueron menos que en el año de 
1833, pudiendo calcularse la mortalidad en to- 
do el Distrito en más de 2,000 personas, ha- 
biendo habido días, en esta municipalidad de 
veinte defunciones. 



— 125 — 

En 10 de Agosto de 1854, Donjuán Nepo- 
muceno Rocha, que después fué un excelente 
general, y Don Ramón Suro tocaron á Sahua- 
yo, y al siguiente día á esta población pronun- 
ciados por el plan regenerador de A} r utla con 
una fuerza de 300 hombres compuesta de la 
guarnición y presos de la isla de'Mescala; traían 
dos piezas de artillería y se portaron, tanto en 
Sahuayo como en esta localidad, con el mayor 
orden, pidieron préstamos de poca cuantía y 
salieron rumbo á Jalisco, permaneciendo algu- 
nos días en la hacienda de San Diego, á don- 
de llegó una fuerza del gobierno á las órde- 
nes 'del general Cabrera, quien no se atrevió 
á atacar á los pronunciados, devolviéndose á 
Zapotlán, punto de donde había salido. 

En 24 de Enero de 1855, un coronel llama- 
do Don José María Sánchez de las fuerzas del 
gobierno fué atacado en la hacienda de Gua- 
racha per los jefes Pueblita y Huerta, y des- 
pués de una acción muy reñida se retiraron 
las fuerzas disidentes, habiendo dejado en el 
campo más de 30 muertos, entre estos el co- 
ronel Villavicencio. 

A mediados del año de 1855 tocóá esta po- 
blación y á la de Sahuayo el general Don Jo- 
sé Santa-Anna (1) con una fuerza de caballe- 
ría como de ochocientos hombres que se diri- 
gía á auxiliar á la ciudad de Zapotlán, defen- 
dida por los generales Gamboa y Cabrera, á 

(1) Este era como es bien sabido bijo de Don Antonio Ló- 
pez de Santa-Anna, quien tuvo muchos años después un fía 
trájico, dándose la muerte, por acontecimientos desgraciados 
de familia. 



I2Ó — 

donde no llegó porque había sido tomada el 
22 de Julio por fuerzas pronunciadas á las ór- 
denes del denodado general Don Ignacio Co- 
monfort, acontecimiento que hizo tomara 
gran incremento por estos puntos, la revolu- 
ción. 

El 22 de Marzo de 1858 se pronunciaron en 
Sahuayo por la reacción algunos vecinos de 
allí unidos con otros de Cotija, de aquí y una 
acordada al mando de Francisco del Rio y 
Guadalupe Magallón, quienes vinieron en la 
tarde del mismo día á atacar á esta plaza 
guarnecida con una pequeña fuerza de línea, 
y después de un fuerte tiroteo que duró hasta 
en la noche en el que murió el cabecilla Ma- 
gallón, seretiró la fuerza pronunciada con di- 
rección á la hacienda de San Diego, donde 
pocos días después se dispersó. 

En todo el tiempo de la guerra denomina- 
da de tres años que asoló á la República, fue- 
ron visitados estos lugares por fuerzas libera- 
les y reaccionarias, sin que haya habido he- 
chos notables que consignar, solamente las 
frecuentes exacciones de dinero y malos tra- 
tamientos que tuvieron que sufrir los ciudada- 
nos pacíficos por las fuerzas beligerantes, co- 
mo consecuencias que traen consigo las revo • 
luciones. 

En el año de 1863 apareció en Sahuayo un 
curandero llamado Nicolás Oropeza, que con 
su fama de adivinación y curaciones sorpren- 
dentes hizo que vinieran gentes á consultarle 
hasta de 60 leguas á la redonda; de Guadala- 



— 127 — 

jara ; ocurrieron, entre otras personas notables, 
la familia del general Guadalupe Guadarrama, 
pudiéndose calcular el movimiento de pobla- 
ción flotante en 2,000 habitantes y el comer- 
cio en el duplo de esa época: permaneció la 
fama de Oropeza hasta fines de 1864, que 
se vino á descubrir su crasa ignorancia en la 
ciencia de Galeno é Hipócrates. 

El 19 de Enero de 1864 llegó una fuerza co- 
mo de 300 hombres á Sahuayo á las órdenes 
del jefe que se titulaba liberal Don Francisco 
Gutiérrez, (1) hizo prisioneros á los vecinos 
pacíficos Don Manuel Gudiño Don Guadalu- 
pe Cárdenas y otros de los. principales, que 
fueron rescatados por fuertes sumas de dine- 
ro; y no contenta con esto la fuerza de Gu- 
tiérrez hizo extracciones de efectos y otros ob- 
jetos de valor de las casas de comercio y de 
particulares; calcúlase la pérdida de los mora- 
dores de Sahuayo en más de 70,000 pesos. 

En toda la época de la intervención france- 
sa, sin embargo que eran frecuentemente vi- 
sitados estos puntos por fuerzas ya liberales 
ó ya del imperio, no hubo ninguna notable 
función de armas sino una desfavorable á las 
fuerzas republicanas: la descripción del he- 
cho á que nos referimos nos la proporcionó el 
Lie. Don Manuel Méndez Salcedo, y está es- 
crita en los términos siguientes: 

"En la tarde del día 21 de Noviembre de 
1864 llegó á esta población el ejército del cen- 
tro, fuerte de 4,000 hombres de las tres armas 

( 1) Este pertenecía á laa fuerzas de Dor: Antonio Rojas. 



— 123 — 

al mando del General de División D. José Ma- 
ría Arteaga. Las fuerzas de caballería man- 
dadas por los Generales D. Pedro Galván y 
D, Florentino Cuervo avanzaron á situarse 
en la hacienda de Guaracha, que dista de aquí 
tres leguas al Oriente, las fuerzas de infante- 
ría al mando de los Generales D. Miguel M. 
Echegaray, D. Antonio Ortiz y otros se situa- 
ron en las lomas llamadas del Pastor á un 
cuarto de legua al Sud-Oeste de esta pobla- 
ción y dos batallones de infantería al mando 
de los Generales Leonardo Órnelas y Herrera 
y Cairo acamparon en la loma llamada de 
"La Trasquila'' que comienza donde concluyen 
las.últimas casas al Poniente. Los batallo- 
nes citados fueron atacados á las cuatro de 
la mañana del 22 por una columna compues- 
ta de 400 hombres franceses á las órdenes del 
Coronel Clinchant y unos cuantos mexica- 
nos de la fuerza del General Tovar, y después 
de una hora de batirse con brío las fuerzas 
republicanas entraron en dispersión una vez 
muerto el General Órnelas de un balazo en el 
cuello. El General en Jefe Arteaga estaba 
alojado en la que hoy es casa número 24 de la 
calle de Abadiano, y luego que comenzó la ac- 
ción desfiló con su estado mayor rumbo al orien- 
te, no siendo cierto, por lo mismo, como dice el 
historiador Zamacois en el capítulo 9 o del tomo 
17 de su historia que aquel Jefe animaba con 
la palabra y el ejemplo á sus soldados. Ade- 
más del General Órnelas murió, por herida de 
marrazo que le infirió un zuavo, D. Pedro 



129— 

Rioseco al salir de esta población rumbo al 
Poniente, habiendo muerto en la que es casa 
número 12 de la calle antes citada: murió, 
también, un Jefe de apellido Ángulo, cuya 
graduación en el ejército republicano no cono- 
ce el que esto escribe. Las pérdidas del ejér- 
cito del centro consistieron en 800 fusiles, 9 
piezas de artillería y todo el parque. Es muy 
exajerado el número de muertos de que habla 
el historiador antes referido, pues según un 
testigo ocular no pasaron de treinta. Hay 
que hacer otra rectificación aunque de poca 
importancia, y consiste en que no es cierto 
que haya estado incorporado al ejército repu- 
blicano Don Antonio Rojas." 

Los cadáveres de los Generales Órnelas y 
Rioseco fueron sepultados bajo una sola bó- 
veda al lado derecho de la puerta del panteón 
de esta ciudad, habiendo depositado dentro 
de la misma bóveda el Dr. Don Crescendo 
García un frasco cerrado que contenía un pa- 
pel donde constaba la fecha y demás circuns- 
tancias en que sucumbieron por la libertad tan 
infortunados como valientes Generales. ¿Por 
qué los Gobiernos Federal y del Estado no 
hacen otro tanto, como con las víctimas de 
Uruapan, de mandar erigir un monumento á 
los denodados campeones de la República Ór- 
nelas y Rioseco, siendo que el mismo jefe su- 
premo de la Nación, General Don Porfirio 
Díaz, dijo una ocasión, al hablar de los már- 
tires de Uruapan, que era no solamente una 
falta de gratitud, sino un crimen el no perpe^ 

17 



— 130— 

tuar la memoria de tan ilustres víctimas? 
¿Por qué esos insignes Generales Órnelas y 
Rioseco que pelearon tan bizarramente en de- 
fensa de los sagrados derechos de la Repúbli- 
ca, yacen olvidados en un humilde sepulcro 
y no se les manda levantar siquiera un mo- 
desto monumento sobre su tumba? 

El Apuntamiento ha consagrado á la me- 
moria de los ameritados Ganerales dos calles 
de esta ciudad. 

En el año de 1867, después de aniquilado en 
el célebre cerro de las Campanas el imperio 
con toda su suntuosidad, apareció la Repúbli- 
ca radiante y magestuosa, destacándose en- 
tre sus grandes defensores como un titán el 
inmortal Don Benito Juárez, quien en todas 
las épocas de su sabia magistratura, aunque 
hubo rebeliones en varias partes del país con- 
tra su gobierno, en este Distrito no se alteró 
la paz pública, sino hasta fines de 1873 que 
bajo la administración de Don Sebastián Ler- 
do de Tejada se pronunciaron por estos pun- 
tos, contra las leyes de reforma y adiciones á 
la Constitución, los cabecillas Ignacio Ochoa, 
Florencio Gálvez y Eulogio Cárdenas, reu- 
niendo hasta 150 hombres de caballería. 

En 9 de Enero de 1874, Ignacio Ochoa con 
sólo seis hombres y dejando el resto de su 
fuerza en el rancho de San Andrés, cayó sú- 
bitamente á Sahuayo y asesinó al progresista 
presidente del Ayuntamiento Don Sabás Osio: 
el Gobierno le concedió á la angustiada viuda 



— i3i — 

una pensión, que le fué satisfecha por algún 
tiempo. 

En 14 de Agosto del mismo año se fugó 
una gran parte de los presos de la cárcel de este 
lugar, como en número de veinte, hiriendo gra- 
vemente al alcaide y al sargento de la guarni- 
ción, llevándose siete rifles; entre los presos 
que se fugaron se encontraba Herculano y 
Francisco Gutiérrez conocido con el apodo de 
"el Nopal,"' (1) quienes fueron cabecillas de 
una temible gavilla de bandidos que infundie- 
ron terror y espanto entre los vecinos de es- 
tos lugares por sus numerosos robos y horri- 
bles asesinatos, perpetrados en ciudadanos 
pacíficos, entre éstos D. Felipe Alcázar, D. 
Francisco v D. Guadalupe Vargas, D. Fran- 
cisco Ocaranza y otros muchos, llegando á tal 
grado el pánico de los habitantes de esta po- 
blación que al oscurecer se encerraban en sus 
casas, porque ni en las calles consideraban 
seguras sus vidas; terminó esa angustiosa si- 
tuación hasta que vinieron fuerzas de la Fe- 
deración y del Estado al mando respectivamen- 
te del oficial Don José Troncoso y el Capitán 
D. Juan Flores, siendo poco tiempo después 
sustituidos con el 11° de caballería á las órde- 
nes del Coronel D. Lucio Puga, cuyo Jefe fué 
relevado por el Teniente coronel D.Juan Mal- 
da; después de algunos meses que éste per- 
maneció en la población, vino un jefe apelli- 



(1) Este famoso bandidc que no tuvo acojida ni entre los. 
mismos revoltosos, fué asesinado pocos meses después por Ig- 
nacio Ochoa. 



— 132 — 

dado Mendizábal con el 5 o de caballería y dos 
compañías del 11° de infantería. Todas estas 
fuerzas en realidad poco hicieron para exter- 
minar á los sublevados, no pasando de tener 
escaramuzas de poca importancia, que ,más 
bien servían para fomentar la revolución que 
siguió asolando este desgraciado Distrito. 

El 10 ú 11 de Abril de 1875 se encontraba 
en San Diego el Capitán Don Epifanio Reyes 
con el primer cuerpo de caballería del Ejército 
permanente, y mandó á Cojumatlán al joven 
Alférez D. Urbano Pérez con una pequeña 
fuerza á atacar á Ignacio Ochoa; al paso de 
Pérez por esta población se le incorporaron 
D. Miguel Cárdenas Sánchez y el Subteniente 
D. Pedro Ortiz; en Sahuayo el Capitán D. 
Herculano Ortega puso á las órdenes de Or- 
tiz diez infantes: con este auxilio Pérez mar- 
chó á Cojumatlán donde lo esperó Ochoa con 
una gavilla de alguna consideración: el com- 
bate era ineludible, además se esperaba por 
momentos al Capitán Reyes que obraba en 
combinación. Los rebeldes cerciorados del 
poco número de sus contrarios, los atacaron 
con brío matando en la acción á D. Miguel 
Cárdenas y varios soldados, hiriendo grave- 
mente al Alférez Pérez (quien murió diez días 
después) y debido á la serenidad y energía 
del Subteniente Ortiz resistió el empuje de la 
gavilla numerosa de Ochoa, retirándose en el 
mejor orden posible hasta que el Capitán Re- 
yes llegó á Cojumatlán por rumbo opuesto, 
como había ofrecido al infortunado Pérez, 



— 133 — 

dispersando á los revoltosos, quienes pudieron 
escapar fácilmente por el gran conocimiento 
que tenían del terreno. 

En 15 de Junio de 1875, muchos de los mo- 
radores de Sahuayo cansados de sufrir las de- 
predaciones de la gavilla de Ochoa, Cárdenas 
y otros, D. Francisco Navarro, activo por ca- 
rácter, con algunos vecinos bien montados y 
armados, salió en persecución de los subleva- 
dos haciéndoles dos muertos y cuatro prisio- 
neros que fusiló en Cojumatlán- 

Como en Julio de 1875, visitó esta pobla- 
ción de paso para Cotija el General de Divi- 
sión D. Mariano Escobedo con una respeta- 
ble fuerza, en persecución de los pronuncia- 
dos, capturando en el camino y fusilando en el 
acto al disidente Rosalío Mendoza (a) la Chai- 
ra. 

Como á fines del mismo año de 1875 el Co- 
ronel D. Loreto Gutiérez con una fuerza como 
de 100 hombres procedentes de Jalisco y acom- 
pañado del Dr. D. Francisco Farías (1) que 
mandaba de 40 á 50 vecinos de Cotija toma- 
ron á viva fuerza las fortificaciones que tenían 
como 300 rebeldes en el inexpugnable cerro 
de San Juanico, habiendo tenido éstos muchas 
bajas y perdiendo gran número de caballos, 
armas y otros pertrechos de guerra. 

El 15 de Noviembre de 1876 el Alférez D 



(1) Era ud facultativo inteligente y filántropo, salió de Co- 
tija algún tiempo después de haber acompañado al Coronel 
Gutiérrez á conferenciar con los rebeldes que estaban á las ór- 
denes de Eulogio Cárdenas, quien dizque formándole consejo de 
guerra lo mandó asesinar. 



— 134— 

Alberto Rodríguez salió de Cotija con un pi- 
quete del 11° de caballería y en el punto lla- 
mado "Puerta del Padre" una partida de disi- 
dentes lo derrotó haciéndole algunos muertos 
y heridos; en seguida se replegó á Cotija con 
los pocos soldados que le quedaron. 

El mismo día el Licenciado D. Francisco 
E. Trejo procedente de Colima, á cuyas órde- 
nes se pusieron todos los rebeldes que merodea- 
ban por estos puntos, siendo su segundo el ti- 
tulado General Eulogio Cárdenas, [1] se aproxi- 
mó á Cotija é intimó rendición á la guarni- 
ción de la plaza, que se componía de los res- 
tos del piquete del 11° de caballería al mando 
del Alférez Rodríguez la mayor parte desar- 
mada, de una pequeña fuerza de infantería de 
seguridad pública y otra de caballería forma 
da de vecinos de la población. 

Trejo no recibiendo contestación alguna á 
su intimación, al siguiente día á las cinco de 
la mañana atacó fuertemente la plaza hasta 
las cuatro de la tarde que llegó en auxilio el 
Coronel Nieto con una fuerza respetable y dis- 
persó á los sitiadores 

En el ataque murió el pacífico vecino D. 
Ignacio Herrera de un balazo que recibió al 
llevar de come; á un soldado que estaba en 
las trincheras, y de los disidentes hubo varios 
muertos que fueron sepultados en dos norias 
situadas á inmediaciones de la población, y 

(1) Este jefe disidente fué fusilado poco tiempo después en 
el punto nombrado Puerto de Sansan á inmediaciones de Pu- 
répero, por una fuerza del Grobierno que lo conducía para Mo- 
relia. 



— 135— 

además muchos heridos que se llevaron consi- 
go. Se portaron con mucho denuedo y bizarría 
todos los soldados sitiados, particularmente el 
Alférez Rodríguez y D. Arcadio Villamar, 
quien dirigió, con mucho acierto, la defensa de 
la plaza por recomendación de D. Francisco 
Ocaranza y Valencia, que era el Comandante. 

El 26 de Noviembre citado, el Comandante 
D. Francisco Navarro y el Capitán D. Hercula- 
no Ortega se adhirieron con las fuerzas de su 
mando en Sahuayo al plan de Tuxtepec. 

En el propio día, el Prefecto de este Distrito 
D. Cayetano Marcías con 40 hombres y todos 
los empleados de esta población se adhirieron 
también al mismo plan, uniéndose al Coman- 
dante Navarro y al Capitán Ortega. 

Las fuerzas disidentes á las órdenes de Tre- 
jo, Cárdenas y otros, secundaron el mismo 
día, 26 de Noviembre, el pían de Tuxtepec y 
sitiaron á Cotija, donde la guarnición perma- 
necía fiel al Gobierno; pero no siendo ya po- 
sible la defensa > pidió parlamento á la fuerza 
sitiadora, quien concedió á Rodríguez y á sus 
soldados salieran de la población con todos 
los honores del triunfo, por no haber querido 
adherirse al partido Porfirista. 

Desde el año de 1876 que se estableció el 
actual orden de cosas en la administración 
del eminente hombre de estado General Por- 
firio Díaz, se entronizó por decirlo así la paz 
tan deseada por la buena sociedad mexicana 
y bajo la egida de la libertad, trayendo con- 
sigo la prosperidad y engrandecimiento de la 



—136— 

Patria; y desde entonces hasta la época actual 
el orden público no ha sido alterado por estos 
puntos, ni ha habido acontecimientos nota- 
bles que hayan llamado la atención sino tres 
visitas practicadas á este Distrito por los je- 
fes Supremos del Estado, Señores General 
Don Mariano Jiménez y Don Aristeo Merca- 
do, el primero en Diciembre de 1885 y Febre- 
ro de 1890 y el segundo en Noviembre de 
1894, resultando de esas visitas á favoi de es- 
ta ciudad $2,000 00 es. que cedió de los fon- 
dos públicos el Señor General Jiménez para 
poner diques al río, y continuación de las ca- 
sas consistoriales; v el Señor Mercado dio 
$1,414 50 es. para un puente y $170 00 es. 
para demoler un portal y parte de una casa 
que daban muy mal aspecto á la plaza princi- 
pal: en Cotija el mismo funcionario concedió 
para. un kiosco $350 00 es. y le ofreció al ve- 
cindario $500 00 es. siempre que este pusiera 
otra cantidad igual para la compostura de la 
Cuesta del Moral: en Tingüindin ofreció al 
Ayuntamiento una cantidad para la construc- 
ción de un puente sobre el río de Tarecuato, 
que pasa por las inmediaciones de la pobla- 
ción: en Sahuayo ofreció á los vecinos ayu- 
darles con la suma de $500 00 es. para edifi- 
cación de unas casas consistoriales que estén 
más céntricas que el lugar que actualmente 
ocupan; y en Guarachita les cedió $200 00 es. 
para continuación de las calzadas que están 
en los caminos que conducen de dicha pobla- 
ción á esta ciudad y á la de Zamora. 



— 137— 

El Señor Mercado parece estuvo muy com- 
placido en las poblaciones de este Distrito, 
donde se supo atraer las más grandes simpa- 
tías de todas las clases sociales, por su nunca 
desmentida popularidad, provenida de su finí- 
simo trato y amabilidad que le caracterizan, 
recibiendo con agrado y atención tanto al ri- 
co como al proletario y concediendo gracias 
á la gente insolvente y desvalida, demostran- 
do con esto un corazón lleno de filantrópicos 
sentimientos. 

División política del Distrito. 

El Distrito está dividido, como hemos ex- 
presado antes, en cinco municipalidades, que 
son la de la Cabecera, Sahuayo, Cotija, Tin- 
güindín y Guarachita. Se compone la muni- 
cipalidad de la Cabecera de la tenencia de 
Totolán, de la antigua hacienda de la Lagu- 
nita ó Durazno, y de las rancherías siguien- 
tes: Paredones, Buenavista, Santa Cruz, Lla- 
no Prieto, Laureles, Chiqueritos, los Reme- 
dios, el Carpintero, Bellavista, los Gálvez. los 
Torres, Animas, Güirio, Santa Bárbara. Pa- 
so del Buey, Guajolote, la Purísima, Tinaja, 
Fresno, Cofradía, Huerto, Salto, Collacho,. 
Tábanos, Puerta de Tábanos, Corrales, Loi- 
ma, Ojo de Rana, Estancia del Cerrito, Palos 
Altos y el Güicho: Chorro, Mesas, Ojo de 
Agua, Chamacuero y Parte del Capulin son 
las rancherías que tiene usurpadas Jalisco. 

La municipalidad de Sahuayo contiene dos 
tenencias San Pedro Caro y Coxumatlán, tres 

18 



-138- 

haciendas, la Palma, Coxumatlán y el Sabino, 
y las rancherías que sigilen: Yerba-buena , 
Puntita, Rincón de María, Puntita del Rincón, 
Ojo de agua. Cerrito de los Pescadores, Pun- 
ta grande, Parota, Punta de Coxumatlán, 
, Tuna manza, Rincón de San Andrés, Chicha- 
rra, Aguacate, Medio sitio, Joya, Paja, Varas, 
Palobobera, Fresno, Balsa, Raya, Padereña, 
-Gallinas, Güirio, Sinagua, Guajolote, Rosa, 
Uña de gato, San Miguel, Saucito, Ortices, 
Buenos aires, Barranca de San Pedro, Arena, 
Palo dulce, Guayabo, Estancia del monte, 
Breña, San José, Durazno, Nogal, Tinaja, Es- 
pino, Auchén, Calzonuda, Cerrito de canoas, 
Pandito, Palo Blanco, Tomines y Candelas. 

La municipalidad de Cotija, tiene las ran- 
cherías que á continuación se expresan: Ce- 
rro verde, Rincón de Magueyes, Purecata, Pe- 
ñas, Yerba-buena, Varal, Paso de Valencia, 
Amóles, Gallinas, Palmar, San Nicolás, Caulo- 
te, Calabazas, Espinozas, Camichin, Playa, 
Caraguaje, Terrero, Tío Marcos, Batián, 
Aguacatillo, Potrero de Mendoza, Tras del 
cerro, La Corona, Tacotal, Sauz, Mesa, Espi- 
nos Altos. Ojo de agua, Agua de Gallo, Sali- 
tre, Paso de piedra, Morales» Agua limpia, 
Redondeados, Terrero, Carrizal, Lobo, Varal, 
Mentidero, Tajo, Gordonices, Laureles, el Río, 
el Puerto, las Lomas, Capadero, Vista hermo- 
sa, la Barranca, Zapotes, Cuarta parte, Co- 
rrales, Bosque, Barrio, Brete, Jaral, Alberca, 
Paso de la laguna, San Juanico, Malpaso, Fle- 
chero, Moral, Piñal, Jaripitiro, Guanumo, 



— 139— 

Simpieto, Bosquecillo, Aguaje, Isote, y Cu- 
tos. 

La municipalidad de Tingüindín se compo- 
ne de tres tenencias, Tacátzcuaro, San Ángel 
y Atapan; de tres haciendas, la Magdalena, 
Ayumba, y la Joya; y de los ranchos siguien- 
tes: Tocumbo, Puente de Tocumbo, Santa 
Inés, Huáscaro el alto, Huáscaro el bajo, Tzá- 
niro, Carijo, Chocandirán, Cuácaro, Tzírape, 
Urúscato, Tzirapo, Lagunita, Sirio, Ojo de 
agua del Bagre, Agua escondida, Dolores, 
Arúmbaro, Cuameo el grande, Santa María, 
Avilas, Santa Úrsula, Rincón de Magueyes, 
los Cachos, Ojo de agua, la Pilita, los Ejes, 
San Antonio, Limón, Lagunilla, Rancho vie- 
jo, Buenavista, Rodeo, San José, San Cristó- 
bal, Caulote, Sálate, Paso de la Lima, las Li- 
mas, Sauz, Palmar, la Limonera, el Limonal, 
Januato, Agostadero y Paso de la Campana. 

La municipalidad de Guarachita tier>e una 
tenencia y es Jaripo; dos haciendas, Guara- 
cha y Platanal, y ranchos que siguen: Estan- 
cia de San Antonio, Agua santa, la Mesa, 
Varal, Capadero, Carámicua, Závila, Resola- 
na, Arquillas, Joya, Limoncillo, Cerrito Colo- 
rado, Frijolar, Camichin, Puerto, Guayabo, 
Sindio, Cuameo el chico, Tarimoro, Ortiga, 
Cerro blanco, la Palma, Rincón del Guayabo, 
Tumbiscato, Ajuate, Rincón de Jaripo, Si- 
quítaro, la Ladera, Presa vieja, los Palos, Ra- 
3^1 de San Antonio, los Granados, Cantera, 
Aguacate, Hoya del aire, los Figueroas, Sa- 
litre 3'Ulerio. 



— 140 — 

El Distrito de Jiquilpan tiene una ciudad, 
que es Jiquilpan de Juárez, dos villas, Sahua- 
yo de Porfirio Díaz y Tingüindín de Argan- 
dar; dos pueblos Cotija, (1) y Guarachita, nue- 
ve haciendas y doscientos cuarenta rancherías, 
de todas las cuales ya hemos dado sus nom- 
bres. 

Caminos y distancias. 

El principal de los caminos del Distrito es 
el que conduce de esta ciudad á Zamora, pa- 
sando por la hacienda de Guaracha y pueblo 
de Guarachita; es carretero solamente en las 
secas, y tiene pasos que necesitan una com- 
postura radical ó pequeños cambios de cami- 
no; contiene dentro del Distrito siete leguas y 
fuera de él para llegar á Zamora casi otro 
tanto. 

Otro camino carretero es el que conduce 
de esta ciudad á Sahuayo y la Palma, tiene 
5}4 leguas, no hay en él ningún paso difícil; 
pero solamente en las secas puede transitar- 
se. El "Vapor Chápala" toca la Palma los 
lunes, miércoles y. sábados, y en 2 x / 2 ó 3 ho- 
ras recorre siete leguas que hay á Ocotlán, 
donde se toma el Ferrocarril Central por 
estar conectado el Vapor con los Trenes que 
conducen ya sea para Guadalajara ó para 
México. 

Hay otro camino de rueda que es el que 

(1) Por Decreto número 29 de 23 de Abril de 1896, Be eri- 
gió en ciudad bajo el nombre de "Cotija de la Pas." 



— i4i — 

conduce de Sahuayo á la hacienda de Guara- 
cha, tiene 3 leguas de extensión. 

Todos los demás caminos del Distrito son 
de herradura y difíciles de hacerse carreteros 
por lo accidentado de los terrenos, pues aun- 
que hay algunas planicies, son insignificantes 
relativamente. 

El camino que conduce de esta localidad á 
Cotija es enteramente de herradura, tiene tres 
cuestas que llevan los nombres "del Portillo" 
de "El Moral" y de "La Guajolota:" la pri- 
mera de fácil acceso, la segunda de fama por 
su difícil tránsito, teniendo el camino casi un 
50 por cuento de inclinación, sobre un terreno 
falso, lleno de pedruscos y precipicios, ha si- 
do necesario haberle dado la forma de zig-zag 
para evitar así que el transeúnte vaya á dar 
al abismo. Según hemos podido observar 
se podia cambiar el camino, por el rancho del 
Isote á bajar al Flechero, cuya cuesta tiene 
mucho menos inclinación que la del Moral, y 
aun eremos no se necesitaría gran costo pa- 
ra derribar pequeños trayectos de camino ele 
difícil tráncito. La cuesta de la Guajolota, 
aunque es corta, está actualmente bajo malas 
condiciones. (1) 

El camino que conduce de esta ciudad á 
Colima tiene dentro del Distrito como iy 2 le- 
guas y es de herí adura é igualmente lo son 
el de Quitupán, Tizapán el Alto (Jalisco) y 

(1) En la sección de Mejoras materiales volveremos á ocu- 
parnos de este asunto. 



— 142 — 

Tingüindín. El Camino de Cotija á Tingüin- 
din también es de herradura. 

Hemos medido con cordel algunas distan- 
cias, y son las siguientes: de esta ciudad á 
Cotija hay 7 leguas, distribuidas así: al Llano 
Prieto 1 legua 4,000 varas, del Llano Prieto á 
la Lagunita, igual distancia, de la Lagunita 
al comenzar á bajar la Cuesta del Moral 2,000 
varas: la cuesta tiene 1,570 varas y del pie de 
esta á Cotija hay 2 Yz leguas. 

De esta localidad á Sahuayo hay 2 leguas, 
á Totolán \, á Guaracha 3, á Guarachita 4, al 
Capadero 5, á Jalisquillo 7, al punto nombra- 
do la Puerta de la Cebada 2, á Jaripo 4, á los 
Granados 5, á San Ángel 7, al Paso de Tare- 
cuato 8, á San Juanico 10 y á Tingüindín 11 
leguas. 

De Cotija á Ayumba hay 3 leguas 1,600 va- 
ras, á Tacátzcuaro 5 ■${, y á Tingüindín 8 le- 
guas. 

De Sahuayo á San Pedro Caro 2 leguas 
3,800 varas, á la Puerta de Cojumatlán 3, á 
Cojumatlán 4 leguas 300 varas. 

De Guarachita á San Antonio Guaracha 3 
leguas 1,000 varas y á la hacianda del Plata- 
nal 1 legua 2,300 varas. 

Distancias calculadas: hay de esta ciudad á 
Zamora 14 leguas, á la capital del Estado 54, 
y á la de la República 123 leguas, por la vía 
de Morelia. 

Las distancias que hay de las poblaciones 
del Distrito á las haciendas y rancherías y de 
estas entre sí pueden medirse en el plano to- 



— 143 — 

pográrico, según las escalas en que está divi- 
dido, tomando en consideración las sinuosida- 
des del terreno y curvaturas de los caminos. 



Población. 

Por los datos estadísticos que tenemos á la 
vista, la comprensión territorial que actual- 
mente tiene el Distrito, en el año de 1822 se 
componía de un censo de 26,041 habitantes,, 
en 1862 47,400 y en 1881 de 58,323, según se 
demuestra en el cuadro que sigue: 



Municipalidades. 



Jiquilpan 

Sahuayo (1) 

Cotija 

Tingüindín (2) 

Guarachita 

Sumas 



Población 


Población 


Población, 


habida en habida en'habida en 


1822, según! 1862, según 


1881, según 


D. Juan M.'el Dr. Don 


Memoria 


de Lejarza'Guadalupe 


de la Se- 




Romero. 


cretaría d« 
Gobierno. 


3,259 


9,200 


10,170 


8,425 


11,400 


12,073 


4,047 


9,800 


16,489 


4.S47 


11,000 


11,273 


5,463 


6,000 


8,318 


26,041 


47,400 


58,323 



Vemos que en 1881 la población del Distri- 
to se componía de 58,323 habitantes, resultan- 
do superior al censo verificado el 20 de Octu- 
bre del año próximo pasado que dio 56,819 



[1] Los municipios de Sahuayo y Guarachita en el año de 
1822 pertenecían al Distrito de Zamora. 

[2] El municipio de Tingüindin en 1862 pertenecía al ex- 
tinguido Distrito de los Reyes. 



— 144— 

presentes 1,133 ausentes y 357 de paso, dis- 
tribuidos de la manera siguiente: 



Municipalidad de Jiquilpan 

Id. de Sahuayo 

Id. de Cotija 

Id. de Tingüindin 

Id. de Guarachita 

Sumas 



Presentes. 


Ausentes. 


De paso. 


8,899 


219 


£0 


18,878 


311 


56 


9,189 


469 


176 


10,074 


21 


18 


9,779 


113 


17 


56,819 


1,133 


357 



Por el cuadro que antecede se nota que ó 
los padrones hechos por los ayuntamientos en 
el año de 1881 fueron inexactos, ó los del año 
que acaba de pasar no se hicieron con arre- 
glo á las sabias instrucciones que se dieron 
sobre el particular, resultando solamente en 
el municipio de Cotija una diferencia de me- 
nos de 6,308 habitantes. 

El censo verificado en esta municipalidad, 
en las de Sahuayo, Tingutiindin y Guarachita 
parece se hizo con más regularidad y en Co- 
tija creemos no fué formado con exactitud, 
puesto que aun en la misma población dio por 
resultado 6,500 almas, cuando debe tener, por 
lo menos 8,000 fundándonos en el número de 
casas que son 1,479 que calculándolas entre 
5 y 6 habitantes por casa dan más de los. . . . 
8,000. (1) 

El censo de las cabeceras de municipalidad 



(1) Nuestro cálculo de 5 y 6 personas por hogar co es exa- 
gerado, porque es notorio que las familias de Cotija son nume- 
rosas. 



-H5— 

dio el 20 de Octubre último el resultado si- 
guiente: 

Jiquilpan 5,036 

Sahuayo 7,199 

Cotija ..6,500 

Tingüindin 2,557 

Guarachita 2,002 

El censo últimamente verificado en este 
Distrito dio 57,952 habitantes, resultando de 
esto que es superior á los de los Distritos de 
Maravatío, Zinapécuaro, Huetamo, Tacámba- 
ro, Ario, Pátzcuaro, Apatzingán y Coalcomán 
que tienen respectivamente 48,397 — 41,500— 
46,545-40,704—38,863-52,364-26,836—. . , 
15,882.— 

Carácter y costumbre de los 
habitantes. 

Nos ha parecido conveniente tratar sobre 
este asunto en lo particular de cada cabecera 
de municipalidad 

Jiquilpan: sus moradores son de morigera- 
das costumbres y está animada la alta sociedad 
de un espíritu conciliador, por lo que poco se 
ven disensiones: son ilustrados, amables y fi- 
nos en su trato; entre las señoras y señoritas 
hay personas verdaderamente notables en sa- 
ber, ya por la esmerada -educación que han 
recibido de muy buenas directoras que ha ha- 
bido en esta localidad, ó ya en los colegios de 
Guadalajara y Morelia: son muy amantes de 

19 



— 146 — 

la música, pues en la mayor parte de las ca- 
sas principales hay piano, distinguiéndose no- 
tablemente en su modo de tocar varias seño- 
ritas, que, según opinión de profesores, tie- 
nen un estilo demasiado elegante. 

La clase proletaria es muy amante de las 
diversiones y de armar pendencias, de lo que 
resultan homicidios con frecuencia, por cau- 
sas verdaderamente insignificantes, pues ha 
llegado el caso de que á un desgraciado fabri- 
cante de dulces se le quite la vida por, un cen- 
tavo de confites que no ha querido vender al 
fiado. Aunque entre la gente del pueblo se ven 
frecuentemente riñas, respeta á las personas 
de alguna categoría, no viéndose nunca el ca- 
so de que le falte á las señoritas dirigiéndoles 
expresiones ofensivas; se puede decir con la 
extensión de la palabra que en este sentido es 
un pueblo educado. 

Entre la clase pobre y media se ven mu- 
chos casos, por cierto muy indignos, y des- 
graciadamente esto pasa en todas partes, pe- 
ro no con la frecuencia que en esta localidad 
y en el Distrito todo, y es el abandono, mu- 
chas veces sin causa, de los maridos á sus es- 
posas que las dejan á unas jóvenes todavía y 
á otras ya en la madurez y con numerosa 
prole: esos hombres sin afectos se ausentan 
á México y otros lugares lejanos del país, sin 
mandarles recursos á sus infortunadas espo- 
sas é hijos y ni aun siquiera se informan de 
su angustiosa situación. 

Entre los vecinos acomodados hay mucha 



— M7— 

filantropía, cuando el maíz se encuentra á ele- 
vado precio se distribuye considerable canti- 
dad de fanegas entre los pobres. 

Sahuayo: sus habitantes de la alta y media 
sociedad son finos y sinceros amigos; sólo su 
susceptibilidad entre sí los hace guardar re- 
sentimientos, motivando la desunión, con gra- 
ve perjuicio de la sociedad, puesto que así no 
habrá progreso. 

El trato social es menos que el de esta car 
dad; entre la gente del pueblo, aunque no en 
la generalidad, no solamente carece de finos 
modales, sino que es hasta insolente, teniendo 
las pretensiones de querer igualarse con per- 
sonas de representación social; tierten, tam- 
bién, otra reprobada costumbre, que hace por 
cierto poco honor á la civilización actual, aun- 
que este defecto no es general, y es poner 
apodos, viéndose con frecuencia personas que 
no se conocen por su propio apellido. 

Con un desprendimiento digno de todo elo- 
gio los principales vecinos procuran, sacrifi- 
cando sus intereses, que los artículos de pri- 
mera necesidad no suban á alto precio, para 
beneficiar así á la clase proletaria. 

Cotija: sus vecinos son hospitalarios, valien- 
tes hasta la temeridad, sencillos en su trato 
franco y caballerezco, todavía entre ellos hay 
costumbres verdaderamente patriarcales co- 
mo el respeto á la ancianidad y á los superio- 
res, y sólo existe desgraciadamente los parti- 
dos de liberales y conservadores que traen la 



—148— 

desunión no solamente entre los hombres, 
sino aun entre las familias. 

Son amantes mucha parte de los hombres, 
lo mismo que las señoras al juego de naipes. 

Hay una costumbre muy peregrina en los 
matrimonios y es que el padre de la novia ha- 
ce los gastos de boda; y todas las personas 
convidadas al efecto tienen que poner sus abri- 
gos y sombreros sobre el lecho nupcial, que 
se procura sea de lo más elegante y lujoso. 

Cuando hay carestía de maíz, no faltan aun- 
que en muy poco número, personas caritati- 
vas que procuran que ese cereal esté al alcan- 
ce de la clase menesterosa. 

Tiugüindin: sus moradores son dedicados á 
su trabajo, y aunque de costumbres sencillas 
se encuentran personas de finos y corteces 
modales: su carácter es tímido y dócil y ob- 
servan religiosamente las leyes. 

Guarachita: por el contacto que sus habi- 
tantes tienen con personas de Zamora y esta 
ciudad son de buen trato, amantes de las di- 
versiones y de la música, encontrándose pia- 
no en algunas casas de vecinos principales. 
Son de carácter franco y generoso. 

Enfermedades. 

Puede decirse que las poblaciones del Dis- 
trito son en la generalidad sanas, puesto que 
las enfermedades que se desarrollan son casi 
Siempre benignas. En esta ciudad y Sahua- 
yo en la Primavera dominan las pulmonías, 
que con mucha frecuencia terminan felizmen- 



— 149— 

te y sólo en los años de 1890 y 91 como com- 
plicación de la influenza tomaron un carácter 
maligno, muriendo la mayor parte de los ata- 
cados. Al principio de las lluvias es muy co- 
mún la diarrea y se ve gran número de per- 
sonas enfermas; pero nunca toma un carác- 
ter grave. En todo el tiempo de la estación 
pluvial y en el Invierno son muy comunes las 
intermitentes, particularmente en Sahuayo, 
que puede decirse que es la enfermedad en- 
démica, siendo más abundante cuando crece 
el lago de Chápala, como sucedió en 1889 y 
90 que tomó grande incremento esa enferme- 
dad, aunque sin causar víctimas. 

En esta ciudad abunda en los hombres la 
anemia y en las mujeres la clorosis; probable- 
mente viene ésto de las aguas del vertiente 
nombrado del Zalate que usan la mayor par- 
te de los habitantes, cuyas aguas, de muy 
buen sabor por cierto, deben contener subs- 
tancias químicas que ataquen directamente 
los glóbulos de la sangre y la empobrezcan; 
no sucediendo así en Sahuayo donde sus 
aguas, aunque de mal gasto al paladar, son 
saludables por la gran cantidad de carbona- 
to de sosa que contienen. 

Pocas veces ataca en esta ciudad el tifo, 
siendo muy reducido el número de enfermos, 
puesto que en los últimos años que hizo tan- 
tas víctimas en la República en general, 
aqui solo se vieron tres ó cuatro casos benig- 
nos; solamente en el año de 1882 fué terrible, 
pues en un solo barrio de la ciudad, perecieron 



—i5o— 

treinta y ocho personas; se cree fué la causa 
una zahúrda situada bajo malas condiciones 
cerca del barrio referido. En Sahuayo ha 
habido años que esa enfermedad ha causado 
muchas víctimas; allí mismo se han visto dos 
epidemias notables, una de corea ó danza de 
San Vito el año de 1872, atacando un gran 
número de personas, sobre todo á los niños 
de 10 á 12 años; y otra de fiebre efímere el 
año de 1887 y que duró tres días en cuyo tér- 
mino hubo como tres mil enfermos, puesto 
que no habia una sola cosa en que no estu- 
vieran atacados la mayor parte de sus mora • 
dores. Esta epidemia tuvo por origen Una 
fuerte tempestad que cayó en la Primavera 
cuando hacía un fuerte calor. 

En Cotija hay las mismas enfermedades 
que en esta ciudad, como intermitentes y 
diarreas al principio de la estación de las llu- 
vias, teniendo ésto por origen la falta de 
aseo, porque las basuras que se recogen en 
las calles y en el interior de las casas son 
arrojadas al cauce del rio é igualmente que 
alli reconocen los albañales de algunas fincas; 
ocasionando esto también, fiebres tifoideas. 

Tingüindín, es sin duda la población que 
tiene mejores condiciones higiénicas de todo 
el Distrito, pues poco atacan allí las fiebres, y 
solamente las pulmonías son algo frecuen- 
tes, ocasionadas por los vientos fríos que se 
reciben de las serranías inmediatas. 

Guarachita es el lugar menos sano del Dis- 
trito, hay muchas intermitentes pertinaces, y 



— i5i — 

el tifo se desarrolla bastante; últimamente 
hubo esa terrible enfermedad desde Octubre 
del año 93 hasta Marzo de 94 á consecuencia 
de las aguas estancadas y riegos de la hacien- 
da de Guaracha. 

Religión. 

Parece que en todo el Distrito la que se pro- 
fesa es la católica, apostólica y romana, sin 
que tengamos conocimiento de que haya pro- 
sélitos de otra comunión. 

Historia del culto y sus ministros. 

Los religiosos franciscanos establecieron 
en esta localidad una doctrina por los años 
de 1530 á 1540, permaneciendo hasta el año 
de 1598, en que parece se erigió en curato. 
En 30 de Junio de 1775 dispuso el Obispo Don 
Luis Fernando de Hoyos y Mier la seculari- 
zación, entregando el curato los Francisca- 
nos, después de serios disgustos y llevándo- 
se probablemente todo el archivo compren- 
dido desde su fundación hasta 1760, puesto 
que no existe, perdiéndose con este motivo 
documentos de importancia, como la partida 
de bautismo del célebre Jesuita Don Diego 
José Abadiano. 

Según documentos antiguos que tenemos 
á la vista, el templo ó capilla denominada el 
Hospital fue fundada por los años de 1560 á 
1570, reedificándola en 1714, según una ins- 
cripción que existe aún en la puerta principal 



— 152— 

que fué de dicha capilla, (-l)'y que dice lo -si- 
guiente: "El 8 de Septiembre de 1714 se pu- 
so esta puerta por el mayordomo Don Nico- 
lás Romero de Irapuato, "siendo prioste Don 
Domingo Daniel." 

La iglesia parroquial destinada á San Fran- 
cisco de Asís, según el Doctor Romero, fué 
construida por los Franciscanos en el siglo 
* XVII, es de mal giisto en su construcción,- 
no tiene cruceros, ni cúpula y no correspon- 
den sus dimensiones á la categoría de esta 
población, (2) por ,1o que se hizo necesario 
comenzar otro templo de mayor capacidad 
(3) bajo la advocación del Sagrado Corazón 
de Jesús y situado en un punto céntrico aun- 
que no apropósito; dicho templo está muy 
adelantado debido á los inauditos esfuerzos 
del actual cura Don Luis E. García. 

Había una capilla dedicada á San Cayeta- 
no ubicada en el barrio que lleva su nombre; 
hace pocos años se cayó, pero fué repuesta 
en distinto lugar del mismo barrio y bajo me- 
jores auspicios, por el humilde sacerdote Don 
Cayetano García, quien con una abnegación, 
digna de todo elogio, personalmente recogía 
limosnas y hacía gastos de su propio peculio. 

Se encuentra además otra pequeña capilla, 

(1) Actualmente en el lugar que ocupaba el templo ó ca- 
pilla á que nos referimos, se encuentra una casa pertenecien- 
te á Don Francisco V. Torres. 

(2) Tiene de longitud solamente 48 varas y 10t de latitud. 

(3) La longitud es de 54 vs., su latitud mayor, es decir en 
los cruceros es de 18i y la menor en el cuerpo del templo de 
Uve.- 



— 153 — 

nombrada de la Candelaria, que es de muy 
poca importancia. 

Existe en la parroquia un buen número 
de estatuas de santos de mérito artístico, co- 
mo un crucifijo, que lleva el nombre del Se- 
ñor del Socorro; casi es de tamaño natural, 
y según una tradición fué regalo que el Em- 
perador Carlos V hizo al padre Fray Jacobo 
Daciano, y este á la vez á los indígenas de 
este lugar, quizá por los años de 1541 á 1560; 
(1) hay otras muchas esculturas modernas 
hechas en Querétaro. Pinturas de mérito no 
hay, solamente en la capilla de la Casa de 
caridad conocida con el nombre del Asilo se 
encuentran cuadros de imágenes de santos 
hechos por pintores de fama de Guadalajara, 
entre esas buenas pinturas hay retrato que 
preresenta á Don Diego José Abadiano. 

El curato de Jiquilpan se extendía hasta 
Quitupán y Mazamitla (Estado de Jalisco) pe- 
ro por las cédulas reales de 17 de Abril de 
1789 y 11 de Julio de 1794 esas poblaciones 
se segregaron del Obispado de Michoacán, 
para anexarlas al de Guadalajara en unión 
de las antiguas provincias de La Barca, Za- 
potlán y Colima; es pobre de congrua, de- 
bido á que es muy reducida su comprensión 
(2); tiene tres sacerdotes, el párroco y dos vi- 

(1) Fray Jacobó Daciano, estovo muchas veces con los 
Franciscanos de esta localidad. 

[2] La jurisdicción eclesiástica es mucho más pequeña que 
la civil, puesto que los ranchos más poblados que son la Es- 
tancia del Cernto, Corrales, Loma, Ojo de Rana, Tábanos y 
Puerta de Tábanos pertenecientes á este municipio y que an- 

20 



— 154— 

carios; uno de éstos está á expensas del ve- 
cindario. 

En el pequeño pueblo de Totolán hay un 
templo dedicado á la Virgen de los Remedios, 
imagen que tiene mucha veneración por estos 
puntos: ese templo es de regulares dimensio- 
nes y se encuentra embovedado, estando ya 
para concluirse el altar mayor. 

Los curas que ha tenido esta parroquia, 
tanto propietarios como coadjutores, desde 
su secularización hasta esta época han sido 
l.o El Lie. D. Miguel Díaz de Rábago, reci- 
bió el año de 1777 hasta 1796 en que fué 
nombrado canónigo de la iglesia catedral 
de Michoacán. 
2.° El Lie. D. José Antonio González 
Peredo, español que tomó posesión el 12 
de Abril de 1797 y entregó el 15 de Octu- 
bre de 1810. 
3.° D. Mariano Hondal y Cabadilla recibió 
el 31 de Diciembre de 1810 y entregó el 
30 de Mayo de 1811. 
4.° D. Pedro Gómez Euterria, recibió en 
la fecha arriba indicada y entregó el 16 
de Diciembre de 1813. 
5.° D. Gregorio de Bacal recibió del ante- 
rior y entregó el 6 de Febrero de 1817. 

tes eran de este curato, ahora por disposiciones quizá poco 
meditadas de la Mitra, han sido anexados á la parroquia de 
Sahuayo, que es bastante extensa, eon grave perjuicio de la de 
aquí. Sería de desearse que las comprensiones eclesiásticas 
fueran normadas á las municipales, para evitar así molestias á 
los feligreses que tienen que registrar sus actos civiles en una 
población y los canónicos en otra, tal vez, muy distante del 
punto de su residencia. 



— 155— 

6.° D. José Antonio González Peredo reci- 
bió por segunda vez, y entregó el 26 de 
Diciembre de 1828. (1) 

7.° D. Vicente Covarrubias, como coadju- 
tor y entregó el 31 de Enero de 1831. 

8° D. Fray Eduardo Meló, como coadju- 
tor y entregó el 18 de Febrero de 1833. 

9.° D. José María Medina con el mismo ca- 
rácter de coadjutor y entregó el 6 de 
Abril de 1842. 

10.° D. Esteban Cariaga con igual carácter 
y entregó en Febrero de 1847. 

11.° D. Eusebio Martínez, y entregó el 1.* 
de Abril de 1848. 

12.° D. Juan Nepomuceno Espinoza, y en- 
tregó el 30 de Junio de 1880: este Señor 
hizo de cantera el altar de la parroquia 
que antes era de madera. 

13.° D. Esteban Cariaga, por segunda vez 
y entregó el 30 de Julio de 1841, 

14.° D. Juan N. Malabehar, y entregó el 14 
de Enero de 1855. 

15.° D. José María Prado, y entregó el 3 
de Enero de 1867: este Señor mandó 
construir el órgano que existe en el tem- 
plo. 

16.° D. Francisco González Farías, murió el 
10 de Septiembre de 1867. 

17.° D. Fray José María de Jesús Nájar re- 
cibió el 16 del mes citado y entregó el 7 
de Enero de 1873 

[1] El año de 1829 fué expulsado de la República, aunque 
consiguió no salir de ella muriendo en México el año de 1846. 



—156— 

18.° D. Pascual Bayllac de nacionalidad 
francesa, y entregó el 5 de Junio de 1876. 

19.° D. Francisco Tejada de León, y entre- 
gó el 18 de Septiembre de 1878. 

20.° D. Ramón Beracoechea, y entregó el 16 
de Junio de 1884: en tiempo de la admi- 
nistración de este Señor, con donativos 
del vecindario se compró el relox público; 
se hizo el atrio de fierro, que es de muy 
buen gusto; un altar de cantera destina- 
do al Señor del Socorro; se reformó la sa- 
cristía y se hizo de madera el pavimento 
del templo. 

,21.° D.Narciso Alvarez. y entregó el 4 de 
Enero de 1888: en tiempo de este Señor 
se fundió la campana mayor. 

22.° D. José Antonio Béjar y entregó el 23 
de Abril de 1890: este Señor comenzó el 
templo destinado al Sagrado Corazón de 
Jesús, é hizo el cancel de la parroquia. 

23.° D. Luis E. García, que actualmente es 
el párroco, ha continuado con ahinco los tra- 
bajos en el templo citado; reformó el altar 
mayor de la parroquia quedando de orden co- 
rintio y de una construcción sencilla, pero de 
un gusto exquisito, pudiendo asegurarle que 
es uno de los altares más bellos que se encuen- 
tran en el culto católico de todo el obispado: 
al mismo Señor García se le debe el hermoso 
tapiz que cubre las paredes del templo y sa- 
cristía; y por su iniciativa hay un bonito jar- 
dín en el atrio compuesto de treinta y dos 



— 157 — 

lotes que cultivan con esmero varias señori- 
tas principales de esta ciudad. 

Ese jardín es regado por dos elegantes fuen- 
tes hechas, aunque con donativos del vecin- 
dario, por Don Ruperto Villaseñor, persona 
llena de espíritu público que con donativos 
también, hizo la torre de la parroquia; se co- 
menzó á edificar el año de 1871 terminándose 
en 1875; tiene cuarenta y siete varas de ele- 
vación, y su costo fué de 3,275 pesos 66 cen- 
tavos. 

Sahuayo antes era vicaria fija de Ixtlán, y 
parece que desde principios del siglo pasado 
fué erigido en curato; este es de grande ex- 
tensión puesto que contiene todo lo que com- 
prende su municipio y una parte considerable 
del de Jiquilpan, como ya hemos manifestado: 
administran los sacramentos, además del pá- 
rroco y tres ministros, otros tres vicarios que 
se encuentran en Cojumatlán, San Pedro Ca- 
ro y San José de Gracia. 

Hay tres templos, la parroquia que antes 
no tenía cruceros ni cúpula, debiéndosele esta 
mejora y otras reformas indispensables (1) al 
cura D. Macario Saavedra que gastó de su 
peculio y de donativos del vecindario de 40 á 
50,000 pesos: el altar mayor es de orden com 
puesto de bella y elegante construcción, he- 
cho, también, con donativos y bajo la direc- 

(1) El cura Don Antonio Escoto uno de los antecesores del 
Señor Saavedra, persona de mal gusto en materia de construc- 
ción hizo muchas imperfecciones al templo de que nos ocupa- 
mos, que fué necesario reconstruir en su mayor parte. 



—158— 

ción de los párrocos D. Esteban Zepeda y D. 
Benigno Arregui. 

El templo mide 62 % varas de longitud, su 
mayor latitud 32 ^ y su menor 12 varas; la 
torre tiene 50 varas de altura y no está sujeta 
á ningún orden arquitectónico, y más bien se 
parece, como dice el Dr. D. Crescencio Gar- 
cía en sus "Noticias históricas y geográficas" 
que ya hemos citado, á un minarete turco que 
á una torre de templo católico. 

Sigue el templo del Sagrado Corazón de Je- 
sús que está en construcción, habiéndose co- 
locado la primera piedra el 6 de Enero de 
1882 y está ya para recibir bóvedas, debido 
esto á los donativos del vecindario y á los es- 
fuerzos del Presbítero D. Felipe Arreguí: las 
dimensiones del templo de que nos ocupamos, 
son las siguientes: 57 % varas de largo, 28 en 
su mayor anchura y 12 varas en su "menor: 
todo es de cal y canto. 

En el templo dedicado á la Virgen de Guada- 
lupe se dio principio á los trabajos bajo la di- 
rección del Presbítero D. Bernabé Orozco el 
12 de Diciembre de 1881; se encuentra en la 
falda de la colina denominada de "Santiagui- 
to" y á extramuros de la población; su cons- 
trucción se halla también muy adelantada, 
está para recibir bóvedas; entendiéndose con 
la dirección actualmente el Presbítero D. Fe- 
derico Sánchez; ese templo mide 49 varas de 
longitud, 28 % en su mayor latitud y 12 
% varas en su menor. 

Hay además una capilla que lleva elnom- 



— 159 — 

bre de Nuestra Señora de Lourdes siendo de, 

poca importancia. 

Los eclesiásticos que han desempeñado el 

curato de Sahuayo, desde el 17 de Marzo de 

1717 hasta 31 de Diciembre de 1800, es decir 

durante cerca de 82 años del siglo pasado, 

fueron 16, por el orden siguiente: 

1.° D. Fernando de Rivera desde la prime- 
ra fecha indicada hasta el 1 1 de Febrero 
de 1728. 

2 o D. José Gutiérrez Erradillo hasta el 6 
de Enero de 1738. 

3.° D. Felipe Güilva hasta el 14 de Diciem- 
bre de 1743. 

4.° D. Benito Gudiño hasta el 19 de Di- 
ciembre de 1746. 

5.° D. Joaquín de Aragón hasta el 29 de 

Junio de 1761. 
6.° D. Luis María Fernando de Cos, hasta 

el 5 de Agosto de 1763. 
7.° D. José María Chavarrieta, hasta el 

7 de Abril de 1765. 

8.° D. Carlos Ignacio de la Quintana, has- 
ta el 29 de Enero de 1769. 

9.° D. Vicente Arregui, hasta el 7 de 
Abril de 1783. 

10.° D. Ignacio Alvis de Alva, hasta el 8 de 
de Noviembre de 1784. 

11.° D. Ignacio Sánchez, hasta el 3 de Mar- 
zo de 1785. 
12.° D. Buenaventura Ocaranza, hasta el 
• 24 de Septiembre de 1787. 



— 1 6o — 

13.* D. Francisco Olmos, hasta el 7 de 

Abril de 1789. 
14.° D. Marcos Castellanos: hasta el 24 de 
Noviembre de 1797; este fué más tarde 
uno de los héroes de la independencia, 
según se ve en la sección de hombres/cé- 
lebres y notables del Distrito., 
15.° D. Juan Miguel Cano, hasta el 24 de 

Febrero de 1799. 
16.° D. Manuel Osio. quien pasó al siglo 
actual hasta el 17 de Mayo de 1832; este 
Señor fué cura 33 años. 
En el presente siglo ha habido solo ocho 
curas, inclusive el Señor Osio, y son los si- 
guientes: 

D. Luciano Farías, hasta el 26 de Junio 
de 1847. 

D. Rafael Galván, hasta el 2 de Febrero 
de 1848. 

D. Antonio Escoto, hasta el 19 de Junio 
de 1868. 

D. Fray Miguel del Castillo, hasta el 17 de 
Febrero de 1874. 

D. Macario Saavedra, hasta el 7 de Marzo 
de 1886. 

D. Esteban Zepeda, hasta el día 31 de Mar- 
zo de 1892. 

D. Benigno Aregui actualmente cura. 

Cotija era vicaria fija de Tingüindín, eri- 
giéndose en curato el año de 1854. 

Hay tres templos, el principal, que es la 
prrroquia, está situada en el lado Oriente de 
la plaza. El Dr. D. Guadalupe Romero di- 



IÓI 

ce sobre este particular, en su obra ya cita- 
da "La antigua iglesia parroquial era muy 
pequeña: hoy se está concluyendo un templo 
nuevo de muy buen gusto bajo la dirección 
del arquitecto D. José María Yerena. Esta 
iglesia la comenzó á construir el Señor cura 
Dr. D. Francisco Licea con las limosnas 
cuantiosas que ha facilitado el vencindario: 
este edificio trazado bajo el mismo plan que 
el Carmen de Celaya con modificaciones im- 
portantes, hará honor al obispado: las porta- 
das y colaterales se han levantado juntamen- 
te con las paredes del templo que tiene 65 va- 
ras de largo y 11 de ancho: la torre está so- 
bre la portada principal: lleva ya un costo de 
90.000 pesos y no podrá terminar sin un gas- 
to de otros 25.000." 

El templo de que se hace alusión está con- 
cluido y tardó su construcción 17 años, 
siendo su costo de cerca de 150,000 pesos: la 
torre tiene una altura de 52 metros ó sean 
62 varas: su cúpula es muy bella y atrevida, 
no tiene macisos y está sostenida en 64 co- 
lumnas pareadas, las del centro son de orden 
corintio y las de la parte exterior del jónico; 
es el templo más suntuoso del Distrito y qui- 
zá uno de los más importantes del Obispado. 

Hay otro templo llamado de San José, es 
de regulares dimensiones; y una capilla que 
lleva el nombre del Santuario. 

En la ranchería denominada "el Barrio" se 
encuentra una bonita capilla dedicada á 
Nuestra Señora de San Juan, cuya imagen 

21 



IÓ2 — 

tiene mucha veneración en los contornos de 
Cotija. 

Administran los sacramentos el párroco y 
dos vicarios. 

Tingüindín, curato muy antiguo, puesto 
que dice el Sr. Romero "que se cree que Fray 
Jacobo Daciano fué el que civilizó á los indios 
y fundó la doctrina, en fines del Siglo XVI 
ya tenía párroco del clero secular." 

Hay un templo que está recientemente re- 
construido por el actual párroco D. Agustin 
Cacho ; quien está animado de un espíritu 
progresista, puesto que ha hecho cosas con 
los pocos elementos que le proporciona la po- 
blación que verdaderamente sorprenden: ha 
dado mayores dimensiones al templo, hizo 
una elegante torre, y puso adornos al atrio; 
todo al estilo gótico: el altar mayor es una 
verdadera joya de arquitectura, pues repre- 
senta un grupo de efigies de santos y de án- 
geles parados sobre nubes de una admirable 
perfección y de esquisito gusto; el templo es- 
tá techado de teja, pero en su interior tiene 
bóvedas fingidas de madera y lienzo. El Se- 
ñor Cura Cacho no solo se ña limitado á re- 
formar la parroquia, sino que con su carácter 
emprendor se ha ocupado en engrandecer á 
la población; ya estableciendo unos magnífi- 
cos baños y ya iniciando mejoras, cooperando 
con regulares sumas para su realización: unas 
de esas mejoras han sido la calzada que está 
en el camino que conduce para Zamora, y 



— 163 — 

otra á los baños de que se hace mención en 
la sección respectiva. 

Tiene la parroquia de Tingüindín dos vica- 
rios, el de Tocumbo y el de Pamatácuaro. 

Tacátzcuaro tiene curato independiente y 
San Ángel es vicaria fija de Tarecuato. 

Hay templos de regulares dimensiones en 
Tacátzcuaro y Tocumbo adecuados á la ca- 
tegoría de cada población, é igualmente hay 
en Atapan y San Ángel; respecto á este úl- 
timo pueblo dice el Sr. Dr. Romero, tantas 
veces citado "San Ángel: fundado en 1590 
desde sus cimientos por el pudre Fray Juan 
Espinosa, quien con sus propias manos, se- 
gún afirma el cronista Larrea, trazó las ca- 
lles, plazas, ingulos y encrucijadas: el mis- 
mo construyó la iglesia y el conventito que 
existe todavia; la primera debe haber sido ri- 
ca en el siglo pasado: hoy es pobre; pero bas- 
tante aseada.,, El vicario actual es D. Jesús 
Coyt y á quien por consideraciones á su per- 
sona la Mitra le permite depender directa- 
mente de ella, y no del curato de Tarecuato. 

Guarachita: fué vicaría del curato de este 
lugar; pero hace algunos años que se erigió 
en parroquia teniendo la vicaría de la hacien- 
da de Guaracha. 

Jaripo que es de la municipalidad de Gua- 
rachita tiene curato independiente y hace po- 
cos años era vicaría de la parroquia de Jaco- 
na. 

Hay en Guarachita un templo en malas 
condiciones (es de adobe y techado de teja),. 



— 164 — 

donde se venera un crucifijo bajo la advoca- 
ción del Señor de la Salud. Se encuentra 
también, una capilla de muy buen gusto, que 
pertenece á la familia Arceo, y está dedicada 
á Jesús María y José; las esculturas que hay 
allí son traidas de Querétaro. 

En la hacienda de Guarachita hay una ca- 
pilla muy bien adornada, á la cual se le ha 
hecho últimamente una elegante torre: tiene 
muy buenas esculturas y ricos paramentos. 

El Templo dejaripo lo ha reconstruido, 
poniéndole torre nueva, el actual cura D. Ca- 
milo Gal van; persona que tiene mucho espí- 
ritu público y á quien le debe la población al- 
gunas mejoras materiales. 

Visitas practicadas al curato de este lugar 
3' otras del Distrito por Obispos y Visitado- 
res: 

El 26 de Enero de 1789 llegó á esta locali- 
dad el Ilustrísimo D. Fray Antonio de San 
Miguel, permaneció 3 ó 4 días y se ignora 
cual fué el itinerario que siguió. 

El 12 de Mayo de 1810 estuvo el Visitador 
D. Victoriano de las Fuentes. 

En Marzo de 1854 vino el Ilustrísimo Lie. 
D. Clemente de Jesús Munguia *y salió para 
Sahuayo el 24 del propio mes: visitó igual- 
mente á Tingüindin y á Cotija. 

En Julio de 1866 visitó este lugar el Ilus- 
trísimo D. José Antonio de la Peña y Nava- 
rro, pasando á Sahuayo; volvió en Mayo del 
año siguiente. 

El Ilustrísimo Sr. D. José María Cazares y 



-i6 5 - 

Martínez visitó el curato de esta localidad y 
los demás del Distrito en Agosto de 1881. 

El Ilustrísimo D. Manuel Moreno visitó de 
tránsito para Guadalajara esta población y 
Sahuayo en Enero de 1884. 

Enjulio del propio año, el Obispo Señor Ca- 
zares volvió á visitar estos puntos, repitiendo 
sus visitas pastorales exactamente en los úl- 
timos meses de cada tres años, en los de 1887, 
1890, 1893 y 1896. 

El Ilustrísimo Obispo de Colima, actual- 
mente de Puebla, D. Francisco Meliton Var- 
gas, encontrándose de visita en población de 
su Diócesis, á instancias de los vecinos de Co- 
tija pasó á esa población á difundir la luz del 
Evanjelio, permaneciendo allí del 8 al 12 de 
Diciembre de 1885. 

Razas. 

La mayor parte de los habitantes de esta 
municipalidad, de la de Sahuayo, Cotija y 
Guarachita son de origen español, habiendo 
cuando más una tercera parte de indígenas; 
entre la primera en lo general los hombres 
son blancos y de buena constitución; las muje- 
res son de hermoso tipo, distinguiéndose por 
su color rosado las de Cotija, Sahuayo y Tin- 
güindín, y las de esta localidad y Guarachita, 
aunque de bellas facciones, son de semblante 
pálido por la clorosis que las devora. Sin em- 
bargo, hay sus excepciones, puesto que se en- 
cuentran algunas jóvenes de coloreadas me- 



.— 166— 

cillas y su boca pequeña se semeja á una na- 
jarada rosa al abrir. 

Los hombres de raza indígena son de regu- 
lar constitución y muy constantes en el tra- 
bajo: las mujeres nada le deben á la hermosu- 
ra, son de groseras facciones y es raro encon- 
trar un tipo bello Hay también esparcidos 
por todo el Distrito y particularmente en la 
hacienda de Guaracha hombres de raza ne- 
gra, aunque ya muy mezclada con indígena 
y blanca, sabiéndose que á fines del siglo pa- 
sado fué traída por los dueños de la hacienda 
citada una colonia del Congo: entre las mu 
jeres hay bonitas cuarteronas. 

Idioma. 

El castellano se profesa en todo el Distrito 
exceptuando solamente la municipalidad de 
Tingüindín, en donde una gran parte de los 
habitantes de raza indígena hablan el tarasco, 
habiendo rancherías, como Sirio, Atapan y 
otras que sólo tienen ese idioma con raras 
excepciones. En Tingüindín hace poco más 
de 20 años que todavia sus moradores, en su 
mayor parte, hablaban el tarasco y en la ac- 
tualidad hay pocos; esto demuestra que ese 
idioma se va extinguiendo á proporción que 
el castellano progresa, y quizá llegará tiempo 
que sea lengua muerta, conociéndose sola- 
mente por la escritura. 

Usan algunas personas del campo y aun de 
las poblaciones de este Distrito, ciertas ex- 
presiones provinciales que ofenden á nuestro 



— ió7 — 

hermoso y rico castellano y es que identifican 
su persona con las cosas de su propiedad, pa- 
ra decir, por ejemplo, el ganado de fulano 
atravesó mi terreno, ó las lluvias han anega- 
do mis sementeras, se expresan así: "el gana- 
do de fulano me atravesó, las lluvias me ane- 
garon etc. etc. 

Diversiones públicas. 

En la generalidad los pobladores de este 
Distrito son poco afectos á las peleas de ga- 
llos, pues solamente en Guarachita hace po- 
co tiempo hubo esa diversión, con previo per- 
miso del Gobierno. A las corridas de toros 
también no son muy adictos, puesto que des- 
de que se derogó la ley número 16 de Abril 
de 1888 que prohibía esa diversión y las pe- 
leas de gallos, (l) no ha solicitado ninguna 
población del Distrito licencia para tener ese 
espectáculo, que pugna á la civilización y á 
la moral cristiana. 

Los Domingos por la noche regularmente 
hay serenatas en la plaza principal de este 
ciudad, como en las demás poblaciones de es- 
tos lugares, concurriendo gran número de 
personas á distraerse con las suaves melodías 
de una música de cuerda ó con los sonoros 
acordes de la de aliento. 

No es raro ver, en este lugar, una costum- 

(1) La ley del 30 de Mayo de 1893 derogó lan. 8 16 de 
Abril de 1888 citad a , aunque poniendo sabias restricciones, pa- 
ra evitar la mucha frecuencia de esas diversiones y los abusos 
que en ellas se cometían. 



— 168 — 

bre por cierto peregrina, y es que se reúnen 
10, 12 y hasta una veintena de personas y ha- 
cen días de recreo en alguna finca de campo, 
sin llevar las flores del hogar que son las se- 
ñoras pues, sin ellas se pasan ías horas llenas 
de fastidio. Se ocupan los hombres en esos 
días unos en el juego de naipes, otros bailan- 
do entre sí al son de la música, otros lazando 
en el campo, 3^ así sucesivamente. A esta cos- 
tumbre debe darse el tiro de gracia, puesto 
que no hace honor á la sociedad de esta ciu- 
dad que se tiene por ilustrada. También no 
es raro ver paseos solamente de Señoras y 
Señoritas, pero esto creemos lo hagan para 
tomar la revancha de los Señores; no tene- 
mos noticia de que en otras partes del Distri- 
to pase igual cosa. 

Festividades cívicas, 

En todas las poblaciones de esta demarca- 
ción política se solemnizan el 5 de Mayo y 16 
de Septiembre, la primera con iluminaciones 
y serenatas y algunas veces con piezas ora- 
torias; la del 16 de Septiembre es más anima- 
da, porque además de hacerse todo lo ante- 
rior con el mayor lucimiento, gran número de 
personas, ya autoridades ó ya particulares 
con sus respectivas familias, visten decente y 
elegantemente, asistiendo con agrado y entu- 
siasmo al sitio donde se levanta el altar á la 
patria para escuchar allí las piezas poéticas y 
las oraciones cívicas pronunciadas ó por ora- 



— 169 — 

dores nombrados al efecto ó por personas 
que hacen uso de la tribuna libre. 

En Sahuayo, en años anteriores, á la hora 
de los discursos, y cuando el entusiasmo lle- 
gaba á su colmo tenían muchas personas la 
costumbre de disparar tiros al aire, (1) ocasio- 
nando con esto, sustos y molestias á la con- 
currencia, lo mismo que desgracias; pues ha- 
ce pocos años que un joven de porvenir cuya 
carrera literaria tocaba á su término bajo 
muy buenos auspicios, fué víctima de ese mal 
hábito, recibiendo en el corazón un balazo, 
sin que se haya sabido jamás quien fué el im- 
prudente asesino. Afortunadamente las au- 
toridades han prohibido esa costumbre, que 
debe calificarse de bárbara. 

En Cotija las fiestas de la patria han traído- 
en estos últimos años serios disgustos entre 
los vecinos, debido á lo que hemos expuesto 
ya, y es á la existencia de los partidos liberal, 
y conservador, queriendo cada cual á su vez 
festejar con el mayor esplendor los días 16 y 
27 de Septiembre. El Gobierno del Estado 
ha tomado parte en este asunto que podía ha- 
ber traído funestas consecuencias, haciendo 
que se cumpla la prohibición que hay de cele- 
brar oficialmente el 27 de Septiembre. 

Festividades religiosas. 
Las que llaman más la atención por su sun- 



(1) También en esta ciudad llegó á verse el caso más de- 
una vez, que algunos individuos dispararan sus pistolas afueran- 
de la reunión principal que rodeaba el altar de la patria. 

99. 



— 170 — 

tuosidad, son sin duda las que se celebran en 
esta ciudad y demás poblaciones del Distrito 
en los meses de Mayo y Junio, dedicados á la 
Virgen María y al Sagrado Corazón de Jesús. 
Los días de los meses referidos se distribuyen 
de la manera sigriiente: un día corresponde á 
los arrieros, otro á los fabricantes de rebozos, 
otro á personas acomodadas y así sucesiva- 
mente, procurando cada quien hacer con el 
mayor esplendor el día que le toca: con misa 
solemne todos, algunas veces con exposición 
del Santísimo; queman grandes cantidades de 
pólvora en truenos y fuegos artificiales, ha- 
ciendo así g'astos de bastante consideración. 

Las señoritas toman una parte muy activa 
en estas fiestas; ya en hacer flores cíe mano 
por millaradas, ya en adornar las velas con 
curiosísimos labrados de cera, y por las tar- 
des, cantando, acompañadas del órgano ó del 
piano, música análoga á la fiesta. 

Los artesanos en todo el año están reunien- 
do pequeñas cantidades de dinero para ayuda 
de los gastos que tienen que erogar en los 
días que les correspondan; los matanceros, 
por ejemplo, tienen la mutua obligación de 
contribuir con tres centavos por cada res que 
matan, depositando su cuota en una alcancía 
de madera, cuya llave la conserva una perso- 
na de reconocida probidad. 

De pocos años á esta parte se han estado 
celebrando con entusiasmo en esta ciudad, 
fiestas religiosas dedicadas á la Virgen de 
Guadalupe; igualmente en las demás pobla- 



— li- 
ciones del Distrito, distinguiéndose Sahuayo 
por la mucha cera que se quema en sus tem- 
plos, fuegos artificiales, y por la afluencia de 
personas que concurren no solamente de su 
municipio, ni del Distrito, sino aun de otras 
partes. 

Instrucción pública. 

Hay 17 escuelas de instrucción primaria 
en el Distrito, 11 de niños y ó de niñas soste- 
nidas con fondos del Estado y distribuidas 
del modo siguiente: una de niños en esta ciu- 
dad, otra en cada una de las poblaciones de 
Sahuayo, Cotija, Tingüindin,Guarachita y Co- 
jumatlán, é igualmente una de niñas en cada 
punto de los indicados. En Tacátzcuaro, To- 
cumbo, San Pedro Caro, Totolán y Jaripo una 
de niños en cada lugar. 

Los gastos anuales que hace el Estado en 
las escuelas de que se hace mérito, en sueldos 
de preceptores, aseo y papel son de $4,241 30 

En renta de casas n 516 00 

En libros y otros útiles .... (1) h 343 60 

Suma $5,100 90 

La asistencia media de niños es de 405 y 
de niñas de 415 que hacen una suma de 820, 
costando la educación de cada niño 6 pesos 
22 centavos anuales. 

Se encuentran también en todo el Distrito 

(1) El Gobierno invierte anualmente en todo el Estado, en 
el interesante ramo de Instrucción primaria, la respetable su- 
ma de cerca de 100,000 pesos. 



— 172 — 

19 escuelas particulares y son 9 de niños, 6< de- 
niñas y 4 mixtas; concurriendo á ellas 555 ni- 
ños de ambos sexos, que hacen un total con las; 
de las escuelas del Estado de 1375 educandos.. 

Los establecimientos sostenidos por el Es- 
tado están regularmente bien desempeñados 
por sus Directores y en particular los de ni- 
ñas puesto que sus preceptoras no omiten 
medio para instruir á sus alumnas: en esta 
ciudad la Directora, Señorita María de Jesús. 
Castañeda, además de tener muy buenos co- 
nocimientos en los ramos de instrucción pri- 
maria y aun secundaria, posee la ciencia, no> 
común, de saber trasmitir sus conocimientos- 
y por su carácter amable y enérjico que une 
á la vez, se hace estimar y respetar de sus 
discípulas. 

En esta ciudad hay una casa de instrucción 
primaria que tiene el nombre de Asilo, está 
dirigido por Señoritas, y concurren de 15 á 

20 niños de ambos sexos, sin que pasen de 8 
años de edad: el modo de educar es por el sis- 
tema objetivo, haciendo además ejercicio y 
cantando sus lecciones para hacer así recrea- 
tiva la enseñanza. 

En Cotija hay un pequeño colegio bajo los 
auspicios del curato, en donde se estudia gra- 
mática castellana y latinidad; igualmente hay 
otro en Sahuayo en las mismas condiciones 
del anterior: de ambos colegios salen los. 
alumnas á continuar sus estudios al Semina- 
rio de Zamora ó á otros establecimientos de- 
instrucción secundaria del Estado. 



Hombres célebres y notables 



DE ESTE DISTRITO. 



Todas las más poblaciones que se levantan 
en la gran superficie de nuestro territorio, 
unas en medio de espesas serranías, otras en 
las cimas de elevados montes, otras en las 
márgenes de risueños lagos y otras, en fin, 
en fértiles y amenos valles, han dado á la Na- 
ción mexicana su contingente de personas 
más ó menos notables; ya en obras de filan- 
tropía, ya en el cultivo de las ciencias, ó en el 
de la bella literatura y ya en la carrera de las 
armas: en este Distrito se han mecido las cu- 
nas de un buen número de hombres insignes 
que han honrado á su patria. 

Comenzaremos, pues, la biografía aunque 
sea á grandes rasgos, de los hijos ilustres de 



— 174 — 

este Distrito, por orden de antigüedad y por 
municipalidades, con los datos que hemos po- 
dido adquirir. 

Municipalidad de Jiquilpan. 

Don Diego José Abadiano, esclarecido je- 
suíta (1) nació, dicen sus biógrafos, en una 
hacienda de labor cerca de esta población el 
1? de Julio de 1727: esa hacienda de labor» 
cuyo nombre se ignoraba, según aclaracio- 
nes que hemos hecho en vista de escrituras 
antiguas, fué la hacienda de la Lagunita ó 
Durazno; su padre, según probabilidades, fué 
Don Pedro Abad García, administrador de los 
bienes de la cofradía del Santísimo de esta 
parroquia. Salió de México el P. Abadiano 
desterrado en 1767, siendo rector del colegio 
de Querétaro. 

Este sabio jesuita escribió muchas obras 
en italiano y latín, siendo Ja más notable el 
poema que tituló "Heroica Deo Carmina" que 
le dio gran celebridad, calificado por eminen- 
tes literatos de su época, como inmortal y 
digno del agio de Augusto. (2) Fué muy 
amante de la enseñanza y murió en Bolonia 
á la edad de 52 años, el 33 de Septiembre de 
1779. 

(1) No existe la partida de bautismo en el archivo eclesiás- 
tico poique éste data solamente del año de 1760. 

(2) Este poema tuiee ya más de un año que está haciendo su 
tradución al castellano el joven Presbo. Don Enrique Villase- 
ñor, hijo de esta localidad, educado en Roma y que posee per- 
fectamente el latin, según opinión de personas que conocen el 
hermoso y rico idioma de Virgilio y Cicerón. 




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Bie^o José Abadiado. 



— 175 — 

El Ayuntamiento de esta Ciudad, en me- 
moria de tan ilustre sacerdote, mandó se le- 
diera el nombre de Abadiano á una de las ca- 
lles principales, en la cual existe el lugar que 
ocupó la casa donde vivió tan insigne varón. 
El propio Ayuntamiento ha acordado el gas- 
to para que se coloque en la pared, que fué el 
frente de la morada del Señor Abadiano, 
una placa conmemorativa. 

El ilustrado sacerdote Don Enrique Villa - 
señor, de sus propios fondos y ayudado de al 
gunos de sus amigos, ha levantado en la pa- 
red exterior de la casa que fué del Señor 
Abadiano un elegante monumento. 

Don Anastasio Bustamante, General de Di- 
visión y Presidente dos veces de la Repúbli- 
ca en los años de 1829 á 1831 y de 1837 
á 1841, vio la primera luz en esta localidad 
según la partida de bautismo que úemos sa- 
cado del archivo eclesiástico y que á la letra . 
dice. "En el año del Señor de mil setecien- 
tos ochenta, en veinticiete de Julio, yo el B. D. 
Joaquin C istrelión, teniente de cura bauticé 
solemnemente exorcitté, puse óleo etíi isma á 
un infante á quien puse por nombre Trinidad, 
Anastasio, Francisco Sales, hijo legítimo de 
Don Josef Ruis Bustamante y de Doña Fran- 
cisca Oségúcm españoles de éste pueblo: fue- 
ron sus padrinos Don Francisco Balmori y 
Doña Josefa Barrag-an españoles, y casados 
de aquí, á quienes advertí su obligación y pa- 
rentesco espiritual, y para que conste lo firmé 
— Br. Joaquin Castrellon-Una firma — Al mar- 



— 176 — 

gen José Trinidad Anastasio Francisco Sales 
de aqui." 

Es bien conocida de nuestros lectores la vida 
pública del general Bustamante, y por eso só- 
lo diremos que su honrada administración 
como jefe supremo que fue de la República 
tiene una mancha, v esa es el fusilamiento 
del general Don Vicente Guerrero; pero 
¿que hombre prominente en la política 110 
ha cometido grandes debilidades, sabiendo 
que la humanidad entera está sujeta á erro- 
res y aberraciones?. Mas no ipuede negarse 
que Bustamante en medio de las agitacio- 
nes de partidos que destrozaban á México 
en su época, con la mayor buena fé procuró 
el engrandecimiento y prosperidad de su pa- 
tria. No podemos menos de consignar aqui 
las palabras del ilustrado biógrafo D. Marcos 
Arróniz "Si un valor á toda prueba, si la más 
intachable honradez, si los servicios presta- 
dos á la causa de la independencia son tí- 
tulos para el aprecio de sus conciudadanos, 
el general Bustamante los merece en alto 
grado, y en vano el espíritu de partido inten- 
tará despojarlo de tan nobles laureles, ellos 
ornarán su sepulcro y serán defendidos por 
el patriotismo y la justicia." 

En otra parte dice el mismo Señor Arróniz 
4 'Fijó su residencia en San Mig'uel Allende, y 
ya muy quebrantado en salud, espiró el 6 de 
Febrero de 1853, y fué enterrado su cuerpo 
en la parroquia, haciéndose á su memoria 
unas magníficas exequias. El Supremo Go- 




Gral. Aqastasio Bustaniai]le 



— 177— 

bienio previno que vistiese de luto el ejército 
por ocho días consecutivos, y su corazón fué 
conducido á México para ser colocado en la 
capilla de San Felipe de Jesús, donde reposan 
las cenizas del libertador Iturbide " 

Fué muy válida la noticia en esta locali- 
dad, poco tiempo después del fallecimiento del 
General Bustamante, que este dispuso en su 
testamento dejar un legado de alguna consi- 
deración para la parroquia de aquí: ese lega- 
do no lleg'ó á recibirse; pero tampoco se pro- 
curó investigar si era cierta esa especie. 

Se ha pensado, aunque no se ha llevado á 
efecto, poner en la casa donde nació Busta- 
mante una placa conmemorativa, y hay una 
calle en esta ciudad que lleva el nombre de 
tan ilustre, como tan honrado ciudadano. 

Don Andrés Oseguera nació en esta pobla- 
ción como á fines del siglo pasado ó á princi- 
pios del presente; era sobrino del General D. 
Anastasio Bustamante á quien acompañó en 
sus destierros; persona de claro talento y vas- 
ta instrucción, fué agregado á la legación de 
Francia por los años de 1838 á 1839. 

Don Mariano Amezcua Oseguera de la mis- 
ma época del anterior, era sobrino también 
del General Bustamante y fué Canónigo de la 
Catedral de Morelia y confesor del ilustre 
obispo D. Juan Cayetano Portugal. 

Don Manuel Viilaseñor nació en esta pobla- 
ción en el año de 1803, fué Capitán y Coman- 
dante en 1840, época de la administración del 
general Bustamante: era de extraordinario va- 

23 



_i 7 s— 

lor de que dio muchas pruebas, y su bolsillo 
siempre estaba dispuesto á las necesidades 
del menesteroso, circunstancia por que fué 
querido y respetado: dejó una regalar fortuna, 
y á su muerte acaecida el 24 de Diciembre 
de 1884, tenía una numerosa prole compuesta 
de 64 individuos entre hijos, nietos y bisnietos. 

Don Ramón Anaya, de la misma época del 
anterior, poseía un talento natural nada co- 
mún y debido á él y á su liberalidad, pudo 
conjurar varios conflictos ocasionados por las 
revoluciones del plan de Ayuda y guerra 
nombrada de tres años: sus intereses tuvieron 
gran menoscabo en un incendio que sufrió su 
casa de comercio el 21 de Marzo de 1858, cal- 
culándose la pérdida en cerca de 40,000 pesos. 
(1) Debido al buen trato y carácter caballe- 
resco del Sr. Anaya, fué apreciado de los je- 
fes tanto liberales como reaccionarios, y bajó 
al sepulcro, siendo rniry sentido por la socie- 
dad que le conoció y trató, en la ciudad de 
Zamora el 17 de Mayo de 1879. 

Doña Juana de la Parra nació el 8 de Mar- 
zo de 1811, fué benefactora de la casa de 
Asilo de esta localidad, dejando para la fun- 
dación de ese establecimiento de caridad la 
respetable suma de $70,000, valor de la hacien- 
da de San Diego; pero el Administrador de 
esos bienes Lie. Don Ag'iistín Villa, vecino de 

(1) Este siniestro fué causa de que el movimiento comercial 
de esta localidad quedara muy reducido, j orque la casa del Sr. 
Anaya hacía transacciones mercantiles de consideración con 
las poblaciones del Distrito y con las vecinas del Estado de Ja- 
lisco. 



í m 




kiG. Gatirio Oríiz. 



-179— 

Guadalajara, vendió la hacienda mencionada 
dando á rédito el dinero á personas no garan- 
tizadas, ocasionando ésto que se perdió la ma- 
yor parte, lográndose solamente lo que se gas- 
tó en la finca que lleva el nombre de Asilo, 
por cierto de muy mala construcción. Murió 
esa bienhechora de la humanidad en Guadala- 
jara el 28 de Abril de 1865. 

Don Gabino Ortiz, Abogado y poeta ilustre 
vio la luz primera en esta población, según se 
ve por la partida de bautismo siguiente: 

"En el año del Señor de mil ochocientos 
diez y nueve, en diez y nueve de Febrero, yo 
el Bachiller Don Vicente Maciel, Teniente de 
Cura de este partido en esta santa Iglesia Pa- 
rroquial de Jiquilpan, bauticé solemnemente 
exorcicé, puse óleo y chrisma á un infante de 
un día de nacido, á quien puse por nombre 
Gabino Bartolomé de San Luis; hijo legítimo 
de Don Ramón Timoteo de Ortiz y de Doña 
Juana María Villaseñor, fueron sus padrinos 
'Don Mariano Villaseñor y Doña Antonia Ger- 
trudis de Cárdenas, á quien advertí su obliga- 
ción y parentesco espiritual que firmé — Lie. 
José González Peredo.— Una rúbrica. — Vi- 
cente Maciel. — Una rúbrica. — Al margen Ga- 
bino Bartolomé de San Luis, Español." 

Don Gabino Ortiz desde niño demostró su 
gran genio de poeta, pues se conservan en la 
memoria entre personas sus parientes de este 
lugar muchas letrillas y cuartetos llenos de 
chispa y de inspiración: tendríamos que decir 
mucho de este gran poeta popular, cuyas be- 



— i So- 
lías composiciones son conocidas por toda la 
república de las letras, pero los estrechos lí- 
mites de esta sección biográfica no nos lo 
permiten; diremos solamente que además de 
haber sido un verdadero poeta, fué liberal sin 
tacha, y que para perpetuar su memoria 
gran número de literatos de la República á 
moción del ilustrado escritor D. Francisco W. 
González se le hizo una velada literaria en el 
Teatro Ocampo de la capital del Estado en la 
noche del 19 de Febrero de 1893, habiéndose 
pronunciado poesías y discursos, verdadera- 
mente notables, que deben considerarse como 
joyas literarias, publicados en un elegante 
cuadernillo que recomendamos mucho conoz • 
can nuestros lectores. 

El Ayuntamiento de esta ciudad mandó co- 
locar una placa de marmol en la fachada de la 
casa donde se meció la cuna del ilustrado poe- 
ta de que nos ocupamos, diciendo con letras 
de oro "Gabino Ortiz. Distinguido jurisconsul- 
to, inspirado poeta, honor de las letras Mi- 
choacanas, nació en esta casa el 19 de Febre • 
ro de 1,819, Ayuntamiento de 1,893." 

El mismo Ayuntamiento le dedicó al insigne 
vate Ortiz una calle de las principales de esta 
ciudad. 

El Señor Ortiz prestó grandes servicios á 
su patria, ya como diputado al Congreso del 
Estado y de la Unión que fué varias veces y 
ya como Juez de Distrito de Michoacán. Ex- 
haló el último suspiro en Morelia el 22 de Ma- 
yo de 1885. 



— I«I- 



Don Ignacio Jiménez Ortiz, nació con poca 
diferencia en la misma época del anterior, sir- 
vió de Ayudante al General D. Epitacio Huer- 
ta en la famosa batalla de CaJpulalpah, fué li- 
beral intransigente, por esta causa á fines del 
año de 1866 lo hizo prisionero en esta pobla- 
ción Don Pedro Brambila, comandante de una 
fuerza de rurales imperialistas; en la hacienda 
de Guaracha, el capitán Verduzco Infante 
quiso fusilar al Señor Jiménez, salvándose de- 
bido á las buenas relaciones que tenía con el 
Jefe Brambila el Lie. Don Manuel Alvírez, que 
casualmente se encontraba en la citada Ha- 
cienda; otra persona que cooperó mucho en 
favor de Jiménez fué Don Ignacio Villaseñor, 
vecino de este lugar: de allí le condujeron á 
Zamora donde permaneció en la cárcel públi- 
ca hasta el 4 de Febrero de 1,867, en que fué 
ocupada aquella plaza por fuerzas republica- 
nas; sirvió la Prefectura de este Distrito por 
muchos años y en tiempos sumamente difíci- 
les, ocasionados por la revolución denomina- 
da de La Protesta: fué un fiel y leal servidor de 
las ideas democráticas y bajó al sepulcro po- 
bre y anciano el 25 de Abril de 1,888, dejando 
una viuda en la miseria, que merece la protec- 
ción del Gobierno, en recompensa de los bue- 
nos servicios que prestó á la causa liberal el 
Señor Jiménez Ortiz. 

Don Antonio M. Moia, contemporáneo del 
anterior, se encontraba en México de estu- 
diante en los años de 1847 y 1848 y fué uno 
de los jóvenes patriotas que se batieron como 



■152- 



héroes al lado de los Generales Anaya y Rin- 
cón en Chtirubusco contra el ejército Norte — 
Americano; esa acción hizo fuese condecora- 
do con una pequeña cruz de oro, que tiene eñ 
el centro una águila y dice por lema "Defen- 
sor déla Independencia en 1847. a Cuando 
el Señor Mora llegó á la madurez de su edad 
fué un hábil hacendista, habiendo sido Ad- 
ministrador de rentas de Zamora, Tesorero 
general y Contador de glosa del Estado, y 
murió siendo Administrador de este Distrito 
rentístico el 13 de Agosto de 1882. 

Don Antonio Salas coexistente del anterior 
hizo su carrera por rigurosa escala hasta Co- 
ronel del ejército reaccionario, militó á las 
órdenes del general D. Leonardo Márquez; 
no tomó parte en la intervención francesa y 
después de esta prestó sus servicios á la cau- 
sa liberal, y fué muy apreciado debido á su 
honradez por el Ministro de la Guerra, Gene- 
ral D. Ignacio Mejía, quien le consiguió del 
Gobierno federal una pensión, cuando el co- 
ronel Salas, enfermo y achacoso, se retiró del 
servicio, cuya pensión le fué ministrada hasta 
su muerte ocurrida pocos años después. 

Don Antonio Neri, General de Brigada, na- 
ció por los años de 1825 á 1830: fué un valien- 
te defensor de las ideas democráticas, comen- 
zó su carrera desde soldado, y siempre militó 
en el ejército liberal. El pecho del general 
Neri abrigaba un corazón lleno de generosos 
sentimientos; siempre que venía á esta pobla- 
ción mandaba reunir á sus parientes pobres, 



-i8 3 - 

á quienes les exhortaba á que cumpliesen con 
sus deberes de ciudadanos y los socorría con 
mano pródiga. 

El general Neri murió como un héroe en 
la acción de Mata Pulgas, batiéndose con las 
fuerzas pronunciadas que mandaba el gene- 
ral D. Donato Guerra. 

El Ayuntamiento, en memoria de tan ame- 
ritado general, le consagró una calle de esta 
ciudad. 

Don Amadeo Betancourt, jurisconsulto de 
grande instrucción y de carácter reposado, 
nació el día 2 de Marzo de 1829, fué Juez de 
primera Instancia en Colima y en este Distri- 
to, y siendo diputado á la Legislatura del Es- 
tado murió el 2 de Octubre de 1879. (1) 

Don Manuel Méndez Salcedo, inteligente 
abogado y eterno admirador de las bellas ar- 
tes, vio la primera luz en el año de 1833, fué 
Prefecto de este Distrito en 1858 y Juez de 
I a . Instancia del mismo en el siguiente año: 
fué Ministro del Supremo Tribunal de Justicia 
del Estado y Diputado al Congreso de la 
Union en el 5 o . 7 o . y parte del 8 o . período, 
hasta la caida de la Administración de D. 

(1) El Señor Betancourt dejó dos hijos que han hecho sus 
estudios en Roma, el primero que es Don Luis concluyó en 
México recibiéndose de Abogado, quien por su buena instruc- 
ción, fino trato y modales cabailerezcos ha sido nombrado Se- 
cretario de uno de los Juzgados de primera Instancia de la ca- 
pital de la República: el otro es Don José María, modesto y 
y sabio sacerdote, quien fué borlado en la capital del mundo 
cristiano en filosofía y teología. 

Actualmente desempeña una cátedra en el seminario de Za- 
mora. 



— 184 — 

Sebastián Lerdo de Tejada; últimamente de- 
sempeñó la Prefectura del Distrito de la Pie- 
dad y en la actualidad se ocupa en negocios 
de su profesión. 

Don Vicente Maciel, joven abojado que tie- 
ne á su frente un porvenir risueño, debido á su 
honradez y aptitud; fué oficial I o . de la Se- 
cretaría de Gobierno en tiempo de la Admi- 
nistración del General D. Mariano Jiménez, y 
actualmente Presidente del Supremo Tribu- 
nal de Justicia en el Estado. 

Municipalidad de Cotija. 

Don Marcelino Morfin Cha vez, nació en 
Cotija como dentro de la tercera década del 
siglo: fué propietario y Gobernador constitu- 
cional de Zacatecas en los años de 1885 á 
1889, habiendo sido su administración honra- 
da y popular, fué también nombrado senador. 

Don Juan R. Carranza, de la misma época 
del anterior, fué Canónigo y Gobernador de 
la Mitra de Zamora, muy estimado de la so- 
ciedad, debido á su carácter franco y bonda- 
doso. 

Don Benigno Tejeda contemporáneo del an- 
terior, es actualmente Canónigo de la Cate- 
dral de Zamora y persona muy estimada por 
sus relevantes virtudes. 

Don Eligió Carranza cura que fué de la 
Piedad y Canónigo de la Catedral de Morelia 
y muy caritativo, pues mantenía numerosas 
familias con su peculio. 



-i8 5 - 

Don Dionisio Oseguerii, rico propietario 
vecino que fué de Morelia. (1) 

Don Guadalupe Novoa, poeta inspirado y 
actualmente Canónigo del Obispado de Za- 
mora. 

Don Antonio Morfin, rico comerciante, 
muy inteligente para las transacciones mer- 
cantiles, y vecino actualmente de Aguasca- 
lientes. 

Don José María yD. Prudencio Guizar 
González, propietarios, dueños de la hacien- 
da de San Dieg'o situada en el Estado de Ja- 
lisco, y de otros predios. 

Don Antonio Carranza Valencia, propieta- 
rio y comerciante de intachable honradez y 
maneras caballerezcas. 

Don Rafael Carranza cura que fué de Za- 
mora y en la actualidad Prebendado de la 
Catedral de la misma ciudad. 

Don Leandro Valencia Prebendado de la 
misma Catedral y Secretario actualmente del 
Gobierno eclesiástico. 

Don Crescencio González Canónigo del co- 
ro de la Catedral de Guadalajara. 

Don Francisco Gudiño benefactor, dejó la 
mayor parte de su fortuna, compuesta de 
mas de cuarenta mil pesos destinada al sos- 
tenimiento de un Monte de Piedad, y como 
murió poco tiempo después el ejecutor testa- 
mentario del Señor Gudiño, el Gobierno del 

(1) Don Epifanio, Don Gabino y Don Joaquín Oseguera 
hermanos de Don Dionisio oriundos también, de Cotija, ricos 
comerciantes y vecinos de la capital del Estado. 

24 



— 186— 

Estado conforme á la ley tomó posesión de 
los bienes de referencia para cumplir con lo 
dispuesto por el donante, habiendo sido la 
apertura de dicho establecimiento el 16 de 
Septiembre del año anterior é igualmente 
que un Hospital sostenido por los mismos 
fondos. 

El Gobierno dispuso, que como un recuer- 
do de gratitud, ambos establecimientos lle- 
vasen el nombre del Señor Gudiño. 

Municipalidad de Sahuayo. 

Don Marcos Castellanos, Presbítero, nació 
en Sahuayo como á mediados del siglo pasa- 
do, estuvo encargado del curato de aquella 
población desde el 8 de Abril de 1789 hasta el 
14 de Noviembre de 1787: fué el jefe de los he- 
roicos defensores de la Isla de Mescala, con- 
tra el gobierno español en los años de 1812 á 
1816: escribió desde Axixic, tal vez su última 
residencia, en Enero de 1824, á moción de la 
Legislatura del Estado de Jalisco, una nara- 
ción histórica de los hechos más notables 
ocurridos en Mescala, en los años ya citados 
y cuya narración en copia fué remitida á Mé- 
xico á D. Carlos María Bustamante, para su 
obra titulada "Cuadro histórico." 

Don Miguel Macías, nació probablemente 
á fines del siglo pasado en la hacienda de la 
Palma, de que fué propietario, era Brigadier 
en la guerra de Independencia y combatió 
muchas veces por estos puntos contra las 
fuerzas realistas, siendo el primer jefe que 



-i8 7 - 

tuvieron los defensores de la Isla de Mescala. 
Murió fusilado en La Barca, después de ha- 
berse indultado en Guadalajara el año de 
1815. 

Don Felipe Villaseñor abobado, Diputado 
que fué al Congreso de la Unión en los años 
de 1871 á 1873.. 

Don Ignacio Hernández, rico propietario y 
de sentimientos generosos, vecino que fué de 
la ciudad de México, dejando á su muerte un 
capital de cerca de un millón de pesos. 

Don Juan N. Zepeda, propietario que vive 
en la capital de la República; persona benéfi- 
ca y á quien los habitantes de Sahuayo en la 
generalidad, le deben grandes servicios. 

Don Francisco Zepeda, rico propietario, 
también vecino de México, de sentimientos 
contrarios al anterior y quien renegando de 
su nacionalidad pidió carta de naturalización 
á España. 

Municipalidad de Tingüindín. 

Don Antonio Tapia, coronel de la guerra 
de Independencia, vio la primera luz en Tin- 
güindin como á mediados del siglo pasado y 
fué padre del pundonoroso general de la Re- 
pública D. Santiago Tapia. 

Don José María Cañedo cura de Uruapan 
y Capula, y después Canónigo de la Catedral 
"de Morelia por los años de 1848 á 1849. 

Don Pedro Alvarez, Coronel, fué uno de 
los patriotas mexicanos que combatieron con- 
tra la invasión Americana en el año de 1847. 



— 188— 

Don Santiago Tapia general de división y 
uno de los militares de la República más 
ameritados por su valor, por su pericia, por 
su honradez, por su caballerosidad y por 
gran número de cualidades que adornaban su 
persona: fué Gobernador del Estado de Mi- 
choacán en tiempos aciagos para la Repúbli- 
ca, y escribió una carta circular á sus amigos 
p con fecha 18 de Julio de 1863, de que conser- 
vamos el ejemplar que remitió á D. Fortino 
Moreno de esta ciudad, y en que manifiesta, 
en estilo sencillo y correcto, que ha sido lla- 
mado por el Gobierno general de San Luis 
Potosí y que marcha entregando el mando 
político y militar del Estado: dá las gracias á 
sus conciudadanos por la acogida benévola 
que ha recibido de sus compatriotas los mi- 
choacanos, y por último dice que sacrificará 
su vida con gusto en defensa de la integridad 
nacional. 

En esa carta se ve retratado el carácter del 
general Tapia, demostrando su disciplina mi- 
litar, su agradecimiento hacia á sus amigos 
y su acendrado patriotismo y abnegación. 

El general Tapia probablemente nació en 
Tingüindín ó en algún otro punto del mismo 
municipio; no obstante las muchas pesquizas 
que hemos hecho no se ha podido encontrar 
la partida de bautismo; pero personas con 
temporáneas de dicho Señor, como D. Jesús 
Rodríguez que fué su condiscípulo en la escue- 
la de instrucción primaria, nos aseguran que 



— 189— 

el Sr. Tapia era hijo de la citada pobla 
ción. (1) 

Don Francisco Mendoza, sabio sacerdote y 
actual Canónigo del Obispado de Zamora. 

Tingüindín ha sido cuna de varios médi- 
cos, abogados y sacerdotes que han figurado 
en menor escala que los anteriores. 

Municipalidad de Guarachita. 

Don Eligió Villamar, Abogado y poeta 
ilustre, se meció su cuna en Guarachita en el 
año de 1827: — fué uno de los patriotas que 
pelearon contra la invasión Americana; el 
historiador D. Niceto Zamacois hace grandes 
elogios del Señor Villamar, al tratar de la 
heroica defensa de Churubusco, diciendo: 
«i Entre los defensores que con tanto valor re- 
sistieron el brusco choque de la división Frig- 
gs se distinguieron, en otros, el capitán Pe- 
ñúñuri, del batallón de Independencia, y D. 
Eligió Villamar, Oficial del batallón de Bra- 
vos, joven entregado hasta entonces á tareas 
científicas y literarias y que por primera vez, 
escachaba el estruendo de las armas, desde los 
primeros tiros, el joven literato, para infundir 
valor á sus compañeros, se subió sobre el pa- 
rapeto, y despreciando el peligro, permaneció 
asi animando al combate á sus soldados, vic- 
toreando á México y á los generales Rincón y 



(1) Últimamente hemos tenido noticia de caracterizada 
persona que el Sr. General Tapia era oriundo de Ario de Ro- 
sales. 



— 190 — 

Anaya." En esta acción fué herido, aunque 
no de gravedad. 

Este ilustre patriota, murió en plena juven- 
tud, de una manera desgraciada, en el año 
de 1852 ahogándose, sin embargo que era un 
magnifico nadador, al tomar un baño en la 
alberca de Cüincho, á inmediaciones de Mo- 
relia, y siendo en esa época Juez de primera 
instancia de Zitácuaro 

Don Alejandro Abarca, Abogado activo y 
estudioso, vio la primera luz en el pequeño 
pueblo de Jaripo como por los años de 1833 á 
1836, hizo sus estudios de leyes en Guadala- 
jara practicando al lado de jurisconsultos de 
alta nombradla como D. Jesús López Portillo, 
D. Andrés Terán y otros. Poco tiempo des- 
pués de su recepción de abogado, no quizo 
aceptar, por circunstancias de la revolución 
de tres años, el nombramiento de Juez de le- 
tras de Lagos ó de Ixtlán, del antiguo Can- 
tón de Tepic, siendo nombrado insaculado 
para el Supremo Tribunal de Justicia de Jalis- 
co en el año de 1862. Acontecimientos des- 
graciados de familia hicieron venir al Señor 
Abarca á Jaripo, y en el año de 1868 fué 
nombrado Juez de primera instancia de este 
Distrito; en premio de los buenos servicios 
que prestó en la judicatura fué elevado á Mi- 
nistro del Supremo Tribunal de Justicia del 
Estado, y en 1877 y 1878 salió electo Diputa- 
do al Congreso de la Unión. Actualmente de- 
sempeña el Juzgado de letras de este Distri- 
to. 



— i9í — 

Terminarnos esta sección biográfica por ig- 
norar la existencia de otras personas célebres 
y notables que vieron la primera luz en este 
Distrito. 



VALOR Y DIVISIÓN DE LA PROPIEDAD RAÍZ 



-Y — 




La propiedad del Distrito en el catastro 
de la Admon. de rentas, comprende cuatro 
secciones, la primera contiene la municipalidad 
de esta Cabecera y el municipio de Guarachi- 
ta, la segunda contiene solamente la munici- 
palidad de Sahuayo, la tercera la de Cotija y 
la cuarta la de Tingüindín. 

Por el cuadro que sigue demostramos, por 
orden de secciones la división y valor de la 
propiedad raiz del Distrito, tanto la afecta al 
pago de contribuciones, como lo que no está 
por no llegar su valor ¿cien pesos. 

25 



i 9 4- 



SECCIONES. 



ia Jiquilpan 

2a Sahuayo 

3a Cotija 

4a Tingüindín — 

Sumas... 



Fincas que causan contri- 
buciones. 



urbanas. 



Núm 
de fin- 
cas, 



384 
422 
680 
178 



1664 



Va- 
lores. 



99.919 

88,714 

207,966 

37,796 



424.395 



Rústicas. 



Núm. 
de fin 
cas. 



453 
288 
323 
247 



Valores. 



403.555 
235.167 
182,228 
179,228 



Fincas exceptuadas 

que no llegan á IOO 

pesos. 



urianas. 



Núm. 
de fin- 
cas. 



847 
935 
504 
313 



1,311 1 1.000,178 I 2,599 



Va- 
lores. 



28,083 
28,959 
22,719 
10,523 



Rústicas. 



Núm 
de fin 
cas. 



240 
160 
81 
322 



90,284* 803 



Va- 
lores. 



8,910 
5,335 
3,453 
9,307 



27,005 



Por el cuadro que antecede vemos que las 
fincas urbanas afectas al pago de impuestos, 
como las exceptuadas dan una suma de 4,263 
con valor de 514,677 pesos y las fincas rusti- 
cas suman 2,114 con un importe de $1.027,183, 
dando por total la cantidad de $1.541,860, ad- 
virtiendo que esta suma está incluida cerca 
de $70,000 en que aumentó la propiedad en 
XXVI año económico. 

Los ingresos de la Administración de ren- 
tas de este Distrito, durante el XXVI año 

fiscal, fueron de $57,713 38 es. inclusive 

$12,169 81 es. de 30 pg adicional, y los egre- 
sos, en compra de papel federal, enteros á las 
Tesorerías municipales y gastos de adminis 
tración, Prefectura, Juzgado de primera Ins- 
tancia, fuerza de seguridad pública etc. , etc. 
de $47,382 91 es., quedando en consecuencia 
á favor de la Tesorería general del Estado la 
suma de $8,330 47 es. 

Los ingresos de la Tesorería municipal de 
esta localidad fueron en el 26° año fiscal de 
$3.223,07 es. sin incluir el adicional, y los 



— 195 — 

egresos de $3,264 37 es. resultando un déficit 
de $41 30 es. 

Uno de los gastos que más grava á los 
fondos municipales de esta ciudad es el de ali- 
mento de los presos correspondientes á este 
municipio, pasando actualmente de 450 pesos 
anuales. 

Los ingresos de la Tesorería municipal de 
Cotija, fueron en el mismo año fiscal de 
$3,824 32 es. y los egresos de $3,716 94 es. 
resultando una existencia para el XXVII año 
económico de $107 35 es. 

En la Tesorería municipal de Sahuayo re- 
sultó una existencia en el XXV año fiscal de 
$306 34 es. y la recaudación del XXVI año 
fué de $1,759 12 es. que unidos á la existen- 
cia de $306 34 es. hacen $2,065 46 es.: sus 

gastos fueron de $1,857 27 es. inclusives 

$420 que se invirtieron en reposiciones de la 
casa municipal; en consecuencia resultó una 
existencia para XXVII año de $208 19 es. 

Los productos por impuestos municipales 
de Tinguindín fueron en el año anterior de 
$1.211 37 es., los gastas ascendieron á la su- 
ma de $1,211 37 es. en consecuencia no resul- 
tó existencia ni déficit para el XXVII año 
económico. 

La Tesorería municipal de Guarachita tuvo 
por ingresos en el XXVI año fiscal $1,233 91 
es. y por egresos $1,016 75 es., resultando 
una existencia para el XXVII año fiscal pró- 
ximo pasado de $218 31 es. 



— 196 — 
Administración de justicia. 

Por el decreto número 37 de 9 de Febrero 
de 1825, los alcaldes constitucionales de las 
cabeceras de partido funcionaban como jue- 
ces de primera Instancia. 

En 7 de Noviembre de 1828 se aprobó por 
el Congreso el establecimiento de un Juzgado 
de primera Instancia asignado por el Gobier- 
no á Cotija. (1) 

El decreto número 20 de 20 de Diciembre 
de 1831 estableció el juzgado de letras en es- 
ta localidad, comprendiendo este partido y el 
de los Reyes. 

En el año de 1844, según datos fidedignos 
que tenemos, se cambió el Juzgado de prime- 
ra Instancia á los Reyes donde permaneció 
poco tiempo volviéndose á este lugar. 

La ley número 17 de 21 de Agosto de 1850, 
dispuso que se cambiara la residencia del Juez 
de este partido y el de los Reyes á Cotija. (2) 

En todo el tiempo del Imperio el Juzgado 
de letras estuvo en Cotija, volviendo á esta 
población inmediatamente que se restableció 
el orden constitucional,. 

Los abogados que han desempeñado el juz- 
gado de primera Instancia, desde el año de 
1844 á esta fecha, según datos que tenemos, 
son los siguientes: 

(1) No tenemos datos si se llevó á efecto el establecimiento 
del Juzgado de qne se trata. 

(2) No hay constancias oficiales de cuándo volvió á este 
lugar el Juzgado, aunque sí debe haber sido poco tiempo des- 
pués. 



— 197— 

Los Sres. Juan Ortiz Cariaga, José María 
Cardoso, Jesús Maciel, Fermín Ortega, Car- 
los G. Urneña, Lorenzo Rubio, Amadeo Be- 
tancourt, Alejandro Abarca, Miguel Cazares, 
Agustín Orozco, Teodoro Amaga, Pelagio 
Macías. Francisco Murillo Anaya, Severo 
Guevara, Víctor Luviano, Rafael M.mcera, 
Alejandro de la Parra y actualmente por se 
gunda vez D. Alejandro Abarca. 

Hay una gran cantidad de presos relativa- 
mente en la cárcel de esta ciudad, siendo los 
más por riñas y homicidios, notándose que de 
cinco años á esta parte ha habido pocos ca- 
sos de hurtos y robos é igualmente que rap- 
•tos. 

La alimentación de presos cuesta al Esta- 
do y á los municipios del Distrito más de 100 
pesos mensuales. ¿Hasta cuándo los presos 
que existen en las cárceles de las cabeceras 
de Distrito satisfarán sus necesidades por me- 
dio de su trabajo, sin gravar al Erario 3^ á los 
fondos municipales? 

Funcionarios públicos. 

Sub-Prefectos, que hemos tenido conoci- 
miento, hubo en el Departamento antes de la 
expedición de la ley número 29 de 20 de No- 
viembre de 1861 que elevó á cabecera de Dis- 
trito á esta localidad, los Señores que siguen: 
Vicente Vidales, Manuel Villaseñor, José Do- 
lores Acuña, Antonio Villaseñor, Ignacio Ma- 
cías, Agustín Ortiz Cariaga, Ignacio Jiménez 



— 1 9 8— 

é Ignacio Guerra. Prefectos: Señores, Fran- 
cisco Cisneros, Lie. Manuel Méndez Salcedo, 
Fortino Moreno que dejó de ser por la inter- 
vención francesa; en tiempo de esta, fué au- 
toridad política D.Antonio Villaseñor, y co- 
mo jefe de las armas D. Agustín Arteaga; 
cuando estos puntos eran ocupados por fuer- 
zas republicanas se reconocían como autori- 
dades al General D. Manuel García Pueblita 
y á D Epitacio Calvillo. 

Después de la caída del Imperio han ocu- 
pado la Prefectura las personas siguientes: 
Señores, Ignacio Jiménez, Maximiano Rocha, 
Dr. Crescendo García, Melitón Macías, Ig- 
nacio Jiménez, segunda vez, Cayetano Macías, 
Rafael Valdés Mora, Isidro Navarro, Cristo - 
bal Orozco. Benjamín Alcázar, Porfirio Villa- 
señor, Luis Madrigal, Rafael Garduño, Ig- 
nacio Bravo, Miguel del Río, Feliciano Manrí- 
quez, Gabino Pulido y Othón Fernández, ac- 
tualmente Prefecto. 

Empleados fiscales. 

Según los datos que hemos adquirido en el 
archivo de la oficina de rentas de esta ciudad, 
hubo dos administradores de alcabalas y ta- 
bacos desde el año de 1815 á 1821 que se con- 
sumó la independencia y fueron D. Antonio 
de Haro, que entregó el año de 1817 á D. Pe- 
dro José Henríquez; permaneciendo éste has- 
ta fines de 1821. Desde esa época hasta la 
fecha han sido empleados en rentas las perso- 
nas siguientes: 



—199— 

Señores, Ramón Timoteo de Ortíz (1) hasta 
el 18 de Abril de 1822. 

Manuel Isidoro de la Parra, desde el 19 de Abril 
de 1822 hasta el 7 de Marzo de 1823. 

Ramón Timoteo de Ortiz, segunda vez, desde 
el 8 de Marzo de 1823 hasta Octubre de 
1828. 

José María Colindres desde esa fecha hasta 
el año de 1832 en que murió. 

Manuel Cabrera desde 1832 hasta fines de 

1834. 
José María Cha vez desde este año hasta 1839. 
Francisco del Río desde 1839 hasta el 30 de 

Abril de 1843. 

Juan José Orozco desde el I o de Mayo de 1843 

hasta 1845. 
Antonio Galván desde 1845 hasta el 31 de 

Marzo de 1848. 
Crescencio Contreras desde el 1? de Abril de 

1848 hasta el 30 de Marzo de 1854. 

Rafael Ordorica, (2) como visitador, desde el 
primero de Abril de 1854 hasta el 30 de 
Septiembre del mismo año. 

Antonio Galván por segunda vez, desde el I o 
Octubre de 1854 hasta el 19 de Marzo de 
1860. 

Andrés A. Pulido desde el 20 de Marzo de 
1860 hasta el 30 de Abril del mismo año. 



[1] Este dio el ser al eminente poeta michoacano D. Gabi- 
no Ortiz. 

[2] Este fué padre de D.Mariano Ordorica actual Admi- 
nistrador de rentas de Coalcomán. 



—200— 

Francisco Zúñiga, visitador, desde el I o de 
Mayo de 1860 hasta el 31 de Octubre del 
mismo año. 
Ignacio Bustamante desde el I o de Noviem- 
bre de 1860 hasta el establecimiento del 
Imperio, cambiándose la Administración á 
Cotija, siendo administrador entonces D. Jo- 
sé María Oseguera, y el Receptor de rentas 
de este lugar D.Julián Pulido hasta Diciem- 
bre de 1866, que se restableció el orden consti- 
tucional en estos puntos, cambiándose la Ad- 
ministración á esta ciudad, y siendo emplea- 
do D. Manuel Reinoso hasta Marzo de 1868: 
siguieron al frente de la oficina de rentas las 
personas que á continuación se expresan: 

Señores, Jesús Arredondo desde Marzo de 
1868 hasta el 15 de Mayo de 1869. 

Antonio M. Mora desde el 16 de Mayo de 1869 
hasta el 13 de Agosto de 1882 en que mu- 
rió. [1] 

Cruz C. Arceo, desde 14 de Agosto de 1882 
hasta 11 de Mayo de 1883. 

Miguel Díaz con carácter de visitador, desde 
12 de Mayo de 1883 hasta 29 de Octubre de 
1884. 

Ignacio Montenegro y Alzúa con el mismo 
carácter de visitador, desde el 30 de Oc- 
tubre de 1884 hasta el 12 de Diciembre de 
del mismo año. 



[1] El Señor M. Mora ha sido el empleado, de todos los que 
constan en la presente lista, que permaneció más tiempo al 
frente de la Administración de rentas, puesto que estuvo 13 
años 3 meses. 



— 201 — 

Ramón Sánchez desde el 13 de Diciembre de 
1884 hasta actualmente. [1] 

Oficinas del timbre, del telégrafo 
y de correos. 

Se encuentra en esta ciudad una Adminis- 
tración subalterna de la renta del Timbre que 
depende de la Principal de Zamora. Los in- 
gresos habidos durante el XXVI año fiscal en 
la oficina citada y agencias de Sahuayo (2) y 
Guara chita, ascendió á la suma de $11,276 40 
es., de la manera siguiente: 

Por venta de estampillas comunes.. $3,027 30 

Por id. para tabacos .,,1,113 26 

Por id. de contribución federal „6,937 84 

Por id. de propiedad raíz „ 198 00 

Suma .$11,276 40 

En Cotija se encuentra una Administración 
subalterna también que depende de la Princi- 
pal de Zamora, y en Tingüindín hay una 
agencia, correspondiente á la Administración 
subalterna de los Reyes y Principal de Urua- 
pan. 

Hay tres oficinas telegráficas en el Distrito, 
una en esta ciudad que se estableció el 20 de 
Febrero de 1891, otra en Sahuayo el 27 de 



[1] Es el empleado que ha estado más tiempo encargado 
de la oficina de rentas, después del Señor Mora. 

(2) Esta agencia ha sido elevada últimamente á la catego- 
ría de Administración subalterna que depende de la Principal 
de Zamora. 

26 



-202 



Abril del mismo año, y la otra en Cotija el 21 
de Septiembre de 1893: se encuentran además 
cinco líneas telefónicas, de propiedad parti- 
cular, que unen á la hacienda de Guaracha 
con Guarachita, Platanal, el Cerrito, Molino 
y San Antonio Guaracha. 

Las oficinas telegráficas de este Distrito 
pertenecientes al Estado, no alcanzan á pagar 
-sus productos los sueldos de los empleados, 
teniendo que cubrir el déficit, que fué, en el 
XXVI año fiscal, de $517 49 es., sin compren- 
der la oficina de Sahuayo que los vecinos se 
han oblig'ado á satisfacerlo cuando la recau- 
dación no alcance á cubrir el sueldo de $10 00 
es. con que está dotada dicha oficina por el 
Gobierno. Consiste el déficit en que las lí- 
neas del Estado están reducidas solamente á 
los trayectos de esta ciudad á Zamora, Cotija 
y Sahuayo, rindiendo mucho más las líneas 
federales, como lo vamos á demostrar: 

Ingresos del año fiscal anterior por 

líneas del Estado | 525 38 

Id. id. por líneas de la Federación. . ,, 232 87 

Suma $ 1,358 25 

Se encuentran en este Distrito tres Admi- 
nistraciones subalternas de correos pertene- 
cientes á la principal de Zamora, una en es- 
ta ciudad, otra en Cotija y la otra en Sahuayo, 
que está nuevamente erigida en Administra- 
ción y antes era agencia de la Administra- 
ción local de esta ciudad, como igualmente lo 



— 203 — 

son ahora Tingüindín, Guarachita y Tacátz- 
cuaro. 

La oficina de correos de este lugar fran- 
queó piezas en todo el año fiscal próximo pa- 
sado: 

Del público 5,504 

De oficio 486 

De impresos 1,348 7,338 

Recibió para distribuirlas en esta 
ciudad: 

Del público 4,514 

De oficio 472 

De impresos 6,738 11,724 

Recibió de tránsito: 

Del público 9,218 

De oficio 254 

De impresos 5,120 14,592 

Total níím. de piezas 33,654 

Hay establecidos tres correos semanarios á 
Zamora que se despachan los martes, jueves 
y sábados y se reciben los lunes, jueves y sá- 
bados: tres correos á Sahuayo que se despa- 
chan los lunes, martes y sábados y se reci- 
ben en iguales días: tres á Cotija que salen 
los lunes, jueves y sábados y vuelven en igua- 
les días: tres á Zapotlán que se despachan los 
martes, jueves y sábados y se reciben en los 



— 204 — 

mismos días, y uno á Zirapán el Alto que va 
y vuelve los domingos. 

Agricultura. 

En nuestro concepto el principal ramo de 
riqueza de este Distrito es la agricultura, por 
la calidad de los terrenos, los cuales hemos 
dividido en tres clases; considerando de pri- 
mera los que están comprendidos en las lla- 
nuras de las haciendas de Guaracha, Platanal, 
La Palma, llano denominado de Jiquilpan, 
parte de la hacienda de Cojumatlán, antiguo 
valle de Tiriacoro y terrenos desecados de las 
lagunas de la Magdalena, San Juanico y Ta- 
cátzcuaro: esas feraces tierras de aluvión rin- 
den de 80 á 200 fanegas por una de maíz. 
Las de segunda clase son las que están sobre 
las mesetas más bajas como en el lado Po- 
niente de este municipio y la mayor parte del 
de Sahuayo, y los valles de Jaripo y San Mi- 
guel que deben dar de 30 á 50 fanegas por 
una. De tercera clase son los que se encuen- 
tran en la meseta de la hacienda de la Lagu- 
nita, Rincón de Jaripo, terrenos que rodean á 
Tingüindín y lugares altos pertenecientes á 
la municipalidad de Cotija, que deben rendir 
desde 15 á 25 fanegas por una. 

Todavía el sistema adoptado, desde tiempo 
inmemorial en la labranza, ha experimentado 
en estos lugares pocas innovaciones, hasta 
hace dos ó tres años han sido introducidos en 
pequeña cantidad los arados extranjeros y 
otros instrumentos; solamente las haciendas 



— 205- 



de Guaracha y Platanal están montadas á la 
altura de las mejores fincas de campo del Es- 
tado y aún de la República. 

El jornal de los peones de labranza en las 
haciendas, es de doce y medio centavos en 
efectivo y un cuarterón de maíz ó sea f* ava- 
parte de fanega; en las pequeñas propiedades 
es de veinticinco centavos diarios, sin recibir 
ración de maíz. 

Según documentos que tenemos á la vista, 
y por datos que hemos adquirido sobre agri- 
cultura, formamos el siguiente 

CUADRO que manifiesta los productos naturales y ren- 
dimientos del giro agrícola de este Distrito durante 
el año de 1893. 





MUNICIPALIDADES. 






•—3 



















—3 




























E-t 














ce 




CLD 


• — ■ 






s=5 

CQ 






*=^ 


£3 


1— 3 


es 


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«5 




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C=3< 


ctí 
CCS 


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CCS 

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co 

p— 1 


-*3 


< 

O 


Maíz fanegas 


^ 


&C2 


CID 


É^ 


C±5 


E-i 


P-M 


*=» 


fc 


20,600 


I9>150 


26,000 


16,200 


30,400 


112,000 $1 75 


197,050 




Garbamo id. 


4,000 


3,55° 


1 250 


540 


6,200 


15,540 


1 50 


23,310 




Frijol id. 


6oo 


500 


625 


530 


580 


2,835 


2 50 


7,087 




Cebada id. 


850 


250 






100 


1,200 


I OO 


1,200 




Trigo cargas 








800 


10,000 


10,800 


6 00 


64,800 




Garbanza id. 


5° 


60 






450 


560 


8 00 


4,480 




Café quintales 






5 


325 


20 


35020 «0 


7,000 




Tabaco arrobas -^ 


150 




400 






550 ¡ 2 OO 


1,100 




Ixtle id. — 






200 


1,000 




1,200 I OO 


1,200 




Higuerilla fans. — 






50 


100 


50 


2O0 I 50 


300 




Madera vigas 






800 


1,080 




1,880 50 


940 




Pulque arrobas — 




800 


600 


5,500 




6,900 25 


1.725 




Rastrojo manojos- 


28,000 


50,000 


28,000 


100,000 


10,000 


216,000 O 02 


4,320 


(I) 


Alfalia arrobas — 


1,000 


5,000 






3,000 


9,000 06 


540 




Cafia tareas 


5° 


50 


300 




5,450 


5,850 




(2) 


Camote cargas — 


150 


150 






3,000 


3,300 I OO 


3,300. 




Papa y frutas 












1 


10,500 


(3) 




í 






Suma 


328,852 



(1) Son. pocos los labradores que levantan el rastrojo, de- 
jándole en pie para sus ganados. 



20Ó 

Por el cuadro que antecede se ve que los 
productos agrícolas del Distrito montan á la 
respetable suma de 328,852 pesos, advirtien- 
do que hay otros esquilmos, de que no hace- 
mos mención, como la cosecha de linaza, len- 
teja, chile, haba etc. etc. que son en pequeña 
escala. 

Otro de los ramos á que se dedican los 
agricultores de estas comarcas, es la cría de 
ganados, que además de proveer el consumo 
de estos puntos extraen cantidades de alguna 
consideración para México> Guadalajara y 
otras plazas. 

Los dueños de las haciendas de Guaracha 
y Platanal, é igualmente que algunos otros 
propietarios de las municipalidades de Sahua- 
yo, Cotija y Tingüindín, han procurado mejo- 
rar la raza de su ganado vacuno con mezcla 
de norte-americano. 

El ganado caballar también en Guaracha 
y otros lugares de estos puntos lo han cruza- 
do con los caballos nombrados oriballos, 
güindures, normandos y otros, aunque no se 
ha logrado todavía se haga muy extensiva la 
cría de caballos finos. 

Por datos tanto oficiales y particulares que 
tenemos á la vista, hemos formado un resu- 

[2] No ponemos el valor á las tareas de caña, por razón de 
que ésta se consume en la elaboración de azúcar, piloncillo y 
aguardiente de holanda de que hablaremos en la sección res- 
pectiva 

[3] Se encuentran en el Distrito Jas frutas siguientes: du- 
raznos en gran cantidad, guayabas, plátanos, aguacates, cere- 
zos, naranjas, limas, etc., etc. 



— 207 — 

men de ganados existentes en estos sitios, ex- 
presando su producto anual, valor por cabeza 
é importe del total producto. 



Distrito de Jiquilpan 
de Juárez. 



Ganado vacuno 

Id. caballar 

Id mular 

Id. asual 

Id. cerda (1) 

Id. larar 

Id. cabrío (2) 



Cabezas de 


Producto 


ganado ■ pe 


anual 


contiene. 




21,200 


6,300 


3,180 


650 


1,850 


545 


695 


150 


12,500 


18,900 


21,500 


20,200 


3,250 


3,120 



Valor por 



$3 00 
3 50 

10 00 
2 00 
1 00 
50 
37 



importe del 
producto to- 
tal. 



19,080 00 

1,225 00, 

5,450 00 

300 00 

18,900 00 

10,100 00 

954 40 



Suma...$ 56,009 40 



Giro mercantil. 

Mientras que en Sahuayo y Cotija ha pro- 
gresado de una manera rápida el comercio, 
en Jiquilpan ha bajado de algunos años á es- 
ta parte notablemente: vamos á dar las razo- 
nes que creemos haya para ese aumento de 
movimiento mercantil en Cotija y Sahuayo y 
decadencia del de esta ciudad. Primera: los 
comerciantes de Sahuayo son amantes de 
vender muchas mercancías, aunque sea con 
poca ó ninguna utilidad, trayendo esto consi- 
go varias quiebras. Segunda: el número de 
habitantes de ese municipio, que es mucho 
mayor que el de Jiquilpan; y tercera, la más 

[1] El ganado cerda ba sufrido gran menoscabo en estos 
últimos años por el mal rojo, sin que se baya establecido aún 
la vacunación. 

[2] Se tiene poco interés én el ganado cabrío, por la íazón 
de que por estos puntos no se bace ningún uso de la lecbe, co- 
mo sucede en otras partes. 



— 2o8— 

poderosa, que está muy dividida la propiedad 
y casi todos sus moradores tienen una ó va- 
rias vacas, que han podido comprar con aho- 
rros de su trabajo, que les sirve para ayuda 
del mantenimiento de sus familias, proporcio- 
nándoles los propietarios de grandes predios 
pastos á precios cómodos, [1] y costándoles 
un centavo por cabeza el pastoreo mensual- 
mente: esos individuos que tienen una ó más 
Vacas, con su producto pueden alimentar sus 
familias y lo que ganan con su trabajo perso- 
nal lo dedican para compra de mercancías de 
algún lujo, no sucediendo aquí lo mismo, que 
con su jornal miserable apenas le dan susten- 
to á sus hijos y mal cubren su desnudez. 

El comercio de Cotija es muy superior al 
de Sahuayo, consistiendo esto en que no tiene 
ninguna población vecina conquien dividir 
su consumo, que es de bastante consideración, 
por tener transacciones mercantiles con todos 
sus moradores y con gran número de vecinos 
del Estado de Jalisco, en donde muchas per- ■ 
sonas de Cotija tienen propiedades de bastan- 
te consideración. 

Tingüindín es escaso de comercio, pues los 
pobladores de su municipio se componen lo 
más de gente proletaria. 

Guarachita todavía es inferior en su comer- 
cio á Tingüindín, por no tener propiedad rús- 
tica, estando la población incrustada, por de- 

[Ij Aquí por ningún precio dan pasto á la gente proletaria 
para el sustento de sus ganados: en esto se ve no solamente fal- 
ta de cálculo comercial, sino egoísmo y nada de filantropía. 



— 209 — 

cirio así, en terrenos de las haciendas de Gua- 
racha y el Platanal; solamente tiene pequeños 
solares en donde se cultiva algo de riego con 
el agua de algunas norias ó con la que corre 
de la hacienda de Guaracha. Los lunes es 
el comercio y le dan poca vida los vecinos de 
las haciendas mencionadas por tener éstas 
sus tiendas bien surtidas de mercancías. 

Calculamos el capital que se gira en el co- 
mercio en las poblaciones del Distrito de la 
manera siguiente. 

En Jiquilpan $ 50,000 

., Cotija 200,000 

„ Sahuayo 100,000 

H Tingüindín 25,000 

ii Guarachita 18,000 

Suma $393,000 

Industria fabril y manufacturera. 

Lo de más importancia que se encuentra, 
en el Distrito es la fábrica de azúcar de la ha- 
cienda de Guaracha movida su maquinaria 
por vapor, que debe producir de 22 á 25,000 
arrobas anuales, y se vende por término me- 
dio, á $2 25 es la arroba: hay un molino de 
harina, sistema moderno, en la misma hacien- 
da movido por agua, que muele como 3,000 
cargas: se encuentran además tres pequeños 
molinos de sistema antiguo en las inmediacio- 
nes de Tingüindín y que deben moler de 150 
á 200 cargas anuales entre todos. 

27 



2IO — 

Se elabora del sobrante de las mieles en 
Guaracha de 500 á 600 barriles de aguardien- 
te holanda, y en Tingüindín, en dos pequeñas 
fábricas, de 2 á 300 barriles, siendo su precio 
común 16 pesos. 

Vino mezcal, nombrado de Quitupán, de 
alambique y de olla, también se elabora en 
algunas rancherías del Distrito, calculándose 
en 800 barriles su fabricación anual, siendo su 
precio de 14 á 18 pesos. 

Piloncillo se fabrica en algunos trapiches 
que están inmediatos á Cotija, pudiéndose 
asegurar que no debe pasar de 100 cargas 
las que se elaboran, siendo su precio de 18 
pesos. 

Uno de los principales ramos de industria 
de los habitantes de esta ciudad es la fabrica- 
ción de rebozos, que no deben bajar de 1,200 
á 1,500 docenas anuales que se venden desde 
8 hasta 60 pesos docena, ocupándose más de 
cien personas entre tejedoras y empuntado- 
ras. (1) Los rebozos son conducidos á todas 
las poblaciones del Distrito y hasta Colima, 
Coalcomán, Apatzingán y algunos lugares 
del vecino Estado de Jalisco: hay también 
como 50 obrajeros que fabrican de 6 á 800 
docenas de frazadas corrientes que se llevan 
para su consumo á las poblaciones ya indi- 
cadas: su precio es desde 12 á 36 pesos doce- 
na. 



(1) Hay algunos reboceros muy inteligentes en el arte y tie- 
nen diplomas y medallas de las Exposiciones de Nueva Orleans 
y de Paris. 



•21 I- 



Se encuentran muchas personas dedicadas 
á la alfarería corriente, y deben fabricar de 
100 á 150,000 tejas y otro tanto de ladrillo pa- 
ra el consumo de esta plaza, la de Sahuayo y 
Guarachita: (1) su valor es de 4 á 5 pesos el 
millar. 

Hay una fábrica de jabón montada al estilo 
moderno, pero actualmente tiene poco consu- 
mo, aunque va tomando algún incremento; 
surte á esta ciudad y salen para otros lugares 
de 150 á 200 cargas de 36 á 38 pesos carga. 
Hay varias tenerías. 

Se encuentra un número suficiente de talle- 
rres de zapatería, herrería, sastrería, carpin- 
tería, etc., etc., surtiendo solamente de arte- 
factos á esta localidad. 

En Sahuayo el principal ramo de industria 
es sin duda la pesca verificada en el lago de 
Chápala, ocupándose en ese oficio casi todos 
los habitantes da La Palma y puntos inmedia- 
tos: la pesca de popocha se hace en la esta- 
ción de las lluvias de 6 á 700 arrobas, y ya 
seca se lleva la mayor parte á Toluca. Cuando 
hay carestía de artículos de primera necesi- 
dad, con ese pescado se alimenta la clase me 
nesterosa de estos puntos, por ser muy cómo- 
do su precio, puesto que no pasa de 50 centa- 
vos la arroba y en Toluca se vende á $1 50 
centavos. El bagre se pesca también en la 
estación de aguas de 3 á 400 arrobas que se 
lleva fresco la mayor parte á Guanajuato, 



(1) Tanto en Sahuayo como en Guaracha se fabrica tam- 
bién, teja y ladrillo; pero no es de la clase del de esta ciudad. 



•212- 



León, Guadalajara, Zapotlán y Zacatecas: y 
salpreso á Toluca: su precio es de 12 centa- 
vos la arroba, y seis meses después vale un 
peso. 

Pescado blanco se pesca de 1. 000 á 1. 200 
arrobas, fresco se lleva á México, Guadalaja- 
ra, Guanajuato y otras plazas de importancia: 
su precio es comunmente en La Palma de un 
peso por arroba. 

Mojarra se pesca de 2 á 300 arrobas; su 
consumo es en todo el municipio y gran par- 
te del Distrito é igualmente que de 100 á 200 
arrobas de sardina, siendo su precio, lo mis- 
mo que la mojarra de 50 centavos la arroba. 

Boquinete ó chuime se pesca como 400 
arrobas: su precio es de un peso por arroba 
y su consumo se hace en estos puntos y tam- 
bién se lleva á México y Guadalajara; la pes- 
ca del chuime se hace de noche y su produc- 
to corresponde, según costumbre, á los opera- 
rios. 

Charare se consume fresco y seco de 50 á 
.100 arrobas y también se lleva á Zapotlán y 
otras poblaciones de la sierra: este pescado 
suple al camarón y su valor es de 3 pesos 
arroba. 

La anguila es muy escasa y abundan las 
tortugas comunes, ranas muy grandes, can- 
grejos y ostras de agua dulce que no tienen 
precio. 

Se encuentran dos fábricas de jabón de nue- 
vo sistema y da el consumo á todo el munici- 
pio y salen grandes cantidades para Apatzin- 



-213 — 

gán, Coalcomán, Uruapan, Taretan y otros 
puntos del Estado, calculándose su fabrica- 
ción como en 1,000 cargas anuales con un 
precio de 36 á 38 pesos. 

Hay además, en Sahuayo, talleres de zapa- 
tería, herrería, obraje, etc., etc.; pero única- 
mente sirven para surtir á la población: sólo 
sombreros de palma y soyate se fabrican de 
150 á 200 docenas con precio de 2 á 6 pesos 
docena, saliendo la mayor parte para fuera 
del municipio, é igualmente de 2 á 300 grue- 
zas de rosarios hechos de madera de madro- 
ño, que se venden de 38 á50 centavos grueza, 
y gran cantidad de metates de piedra. 

El principal ramo de industria en Cotija es 
la arriería, pudiendo calcularse en mil muías 
que trajinan por los caminos donde no hay 
trenes, particularmente por el Estado de Ta- 
basco, internándose hasta Guatemala donde 
los dueños de recuas realizan muías y gran 
número de caballos que llevan al efecto (1) 
para comprar en Tabasco, cacao y tabaco, 
que conducen por . agua á Veracruz: otros 
hacen sus viajes directos desde algún puerto 
de Guatemala al Manzanillo. 

Hay dos jabonerías que además de surtir 
de este artículo á la población, sale para el 
Sur del Estado una gran cantidad, pudiéndo- 
se calcular la elaboración de jabón en las dos 
fábricas de 800 á 1,000 cargas anuales. 

Nuevamente se ha establecido una fábrica 



(1) También en Sahuayo hay muchas personas que se de- 
dican á esta clase de negocios. 



2 14 — 

de cerillos que está tomando gran incremen- 
to. 

Se encuentran también talleres de sastrería, 
herrería, zapatería, rebocería etc. etc., sirvien- 
do solamente para el consumo del municipio. 

Se encuentra una pequeña imprenta, poco 
mejor que una que hay en Sahuayo. 

Se fabrican gran cantidad de gruezas de 
petates en San Juanico y otras rancherías in- 
mediatas á los lagos de la Magdalena y San 
Juanico. 

Tingüindín, tiene tres molinos para la ela- 
boración de harina, de que ya hemos habla- 
do, dos fábricas de aguardiente en pequeña 
escala; también tiene muchos arrieros que 
llevan y traen efectos de Apatzingán, Urua- 
pan, Taretan y otros puntos del Estado. Po- 
see suficiente número de artesanos que sur- 
ten de artefactos á la población y solamente 
salen para fuera del municipio gran cantidad 
de miles de docenas de capote de palma que 
fabrican en Tocumbo, é igualmente que en 
Tacátzcuaro esteras de tule, que son artícu- 
los que dan la vida á esas pequeñas poblacio- 
nes. (1) 

Guarachita: su principal ramo de industria 
era la fabricación de pañete ó casimir, pero 
cayó completamente; las personas que se 
ocupaban en ese oficio hacen ahora frazadas 

(1) En las lagunas de la Magdalena y San Juanico abun- 
dan el pescado blanco y bagre, pero no hay personas que se 
dediquen á la pesca, despreciando así tan importante fuente 
de riqueza. 



— 215 — 

y otras obras de lana. Ya se dijo al principio 
de esta sección que en Guaracha hay una fá- 
brica de azúcar, un molino de harina y un 
alambique para la elaboración de aguardien- 
te. 

Nos ha parecido conveniente formar, aun- 
que sea aproximadamente, un resumen de 
valores de productos industriales y manufac- 
tureros durante un año en este Distrito. 

En azúcar, piloncillo, aguardiente de ho- 
landa y vino mezcal, según las cantidades y 
precios que hemos expresado... .$ 83 154 00 

En maquilas por elaboración 

de harina y fábricas de jabón.... 80 600 00 
En pesca en el lago de Chápala. . . 5 850 50 
En rebozos, obra de lana, zapatos 

y otros objetos de arte.... . ..... 150 000 00- 

Suma $319 600 50' 

Descripción de las cabeceras de muni- 
cipalidad DEL DISTRITO. 

Jiquilpan está situada en las faldas del án- 
gulo que forman el cerro de San Francisco y 
las lomas denominadas de la Trasquila; al la- 
do Sur se encuentra el rio que lleva el nom- 
bre de Jiquilpan, teniendo la ciudad una pe- 
queña parte de su caserío al lado opuesto; su 
piso presenta poca inclinación hacia el No- 
reste; sus calles son rectas con pocas excep- 
ciones y regularmente bien empedradas; sus 
casas son muchas de hormigón y otras te- 
chadas de teja; habiendo algunas fabricadas 
al estilo moderno y de muy buen gusto; tie- 



— 2IÓ 

ne dos plazas, la de armas conocida con el 
nombre de Zaragoza, donde se encuentran 
las casas consistoriales, adornada con asien- 
tos de mampostería y gran número de fres- 
nos que forman un verdadero bosque. (1) 

La plaza del comercio tiene tres lados con 
portaleña de arcos de cantera y un jardín 
circundado de un rico y elegante barandal de 
hierro; el jardín es regado por dos fuentes 
equidistantes del centro, en donde hay un 
zócalo simplemente adornado con una eleva- 
da columna y un bonito balaustrado; fuera 
del jardín hay una serie de banquetas de la- 
drillo y en ambos lados se encuentran lune- 
tas de cal y canto, sombreadas por añosos y 
corpulentos fresnos y ramosos cedros. (2) 

Creemos, por lo que hemos expuesto, que 
la plaza del comercio de este lugar es la más 
hermosa del Distrito. 

Hay un regular alumbrado compuesto de 
cuarenta farolas repartidas en la plaza y ca- 
lles de la ciudad; el alumbrado es de petró- 
leo. 

Sahuayo se encuentra á la falda de la co 
lina de Santiaguito y en donde comienza la 
llanura que concluye hasta la hacienda de 
La Palma; sus casas unas son de hormigón y 
otras techadas de teja; hay algunas de ladri- 

(1) Hace pocos años que fue compuesta esta plaza con do- 
nativos de los vecinos, bajo la dirección del Prefecto Don Ga- 
Tino Pulido. 

(2) Los cedros no están educados, como en Guadalajara y 
-en otras partes, que les dan la forma de esfera ó de otras figu- 
ras. 



— 217 — 

lio fabricadas elegantemente, llamando la 
atención que pocas casas de las principales se 
vean concluidas; (1) las calles son regular- 
mente bien tiradas, pero mal empedradas y 
con muy pocas banquetas; hay solamente 
una plaza bastante grande con un jardín lle- 
no de rosas de espina, asalias y otras hermo- 
sas y variadas flores; tiene dos aceras de la- 
drillo y cantera con elegantes asientos de 
manipostería; se encuentran muchos cedros 
dentro y fuera del jardín, y al lado Poniente 
de la Plaza hay un bonito portal de estilo 
gótico. 

El alumbrado es de petróleo, teniendo buen 
número de farolas. 

Cotija, como se ha dicho ya, está situada en 
el valle de Tiriacoro ó Tiriapuro; sus fincas 
son también de hormigón y teja, sus calles 
estrechas y tortuosas las más, viéndose desde 
una altura simplemente un cúmulo de casas; 
su plaza es espaciosa y tiene algunos elegan- 
tes portales de arcos de cantería; hay sola- 
mente una serie de banquetas y grandes so- 
fás de mampostería para sentarse; en el cen- 
tro se eleva un bonito kiosco. 

Tingüindín está situado en medio de una 
hermosa serranía y en un conjunto de lomas; 
su plaza es bastante espaciosa y adornada 
de grandes y corpulentos fresnos, teniendo 
en el centro un pequeño jardín; sus casas las 
más son de teja, y sus calles orientadas y ti- 

(1) Los moradores de Sahuayo parece tienen la manía de 
comenzar sus casas y no terminarlas. 

28 



—2 li- 
radas á cordel; las más están hermoseadas 
por muchos árboles cuyas verdes copas re- 
saltan* de las tapias. 

Guarachita se. encuentra sobre la falda Sep- 
tentrional del cerro de su nombre y donde 
comienza la llanura de las haciendas de Gua- 
racha y Platanal; sus fincas son también al- 
gunas de hormigón fabricadas con buen gus- 
to, y otras de teja; sus calles no son rectas, y 
en su pequeña plaza hay elegantes sofás y 
banquetas de ladrillo, teniendo en medio un 
diminuto aunque bonito zócalo. 

Paseos y baños públicos. 

En la estación de las lluvias, cuando están 
verdes los campos y los prados, acostumbran 
salir las familias con frecuencia á pasar el 
día en algún sitio pintoresco; y allí, á la som- 
bra de los árboles, en medio de grandes ro- 
cas plutónicas se deslizan las horas felizmen- 
te, escuchándose el murmurio de las aguas 
que corren allá en la hondonada, y, en dife- 
rentes lugares, el melifluo canto de los pája- 
ros; confundiéndose sus arrullos con la dul- 
ce voz de varias Señoritas que cantan acom- 
pañadas de la armoniosa séptima ó de cua- 
tro músicos escogidos de entre la orquesta 
que regularmente se lleva á esa clase de pa- 
seos. 

Por este mismo tiempo, todas las tardes de 
verano, las principales familias de esta ciudad 
sin mutua invitación van á recrearse á un 



— 219 — 

punto nombrado del Zalate (1) donde, en me- 
dio del mayor orden, los jóvenes de ambos 
sexos se divierten con graciosos juegos de 
salón. 

Hay en esta ciudad unos baños que están 
á extramuros y se componen de tres grandes 
tazas de manipostería, en donde pueden ba- 
ñarse á la vez hasta 15 y 20 personas. Den- 
tro de la población se encuentran otros ba- 
ños de grandes tazas y de regadera, bajo 
muy buenas condiciones, que D. Manuel 
Anaya fabricó para uso simplemente de su 
familia; pero, por hacer un bien al vecindario, 
los ha abierto al público, no en general sino 
solamente á personas decentes; ambos baños 
cuestan tres centavos por persona. 

Eq Cotija hacen sus moradores sus paseos 
al punto que nombran "Cerrito del Calvario,' 1 
que se encuentra al lado Sur y en las orillas 
de la población; también suelen ir á recrearse 
al muy bonito jardín "Degollado," donde hay 
baños de agua fría y tibia bien acondiciona- 
dos que cuestan los primeros 2 ó 3 centavos 
y los últimos 25 centavos por persona. 

En Sahuayo sus sitios de recreo son los 
que hay en todo el cauce del rio de su nom- 
bre, donde se ven puntos muy amenos por 
encontrarse cubiertos de vegetación y por 
estar embellecidos con muchas pequeñas cas- 
cadas formadas sobre lechos de rocas tra- 
quitas y basálticas: allí concurren en la esta- 
ción de las lluvias muchas familias á tomar 

[1] Hay allí un gigantesco árbol d*ese nombre. 



— 220 — 

baños y á distraerse, ya cantando alegres 
canciones, ya jugando .naipes ó ya bailando 
un jarabe al estilo jalisciense. 

También hay unos baños artificiales en las 
orillas de la población, los cuales no conoce- 
mos. 

En Tingüindín, los paseos de sus morado- 
res los hacen dentro de las hermosas huertas 
de café y otras muchas plantas y árboles que 
embellecen á la población; teniendo unos mag- 
nificos baños, semejantes á los que hay en 
Jacona, y que fabricó, como hemos expresa- 
do ya, el actual párroco D. Agustín Cacho. 

Sitios pintorescos. 

Por lo accidentado de los terrenos de estas 
comarcas hay muchos lugares amenos, uno 
de ellos es el punto nombrado de la Tapazón, 
que se encuentra á una y media leguas de es- 
ta ciudad hacia el Poniente en el cauce del 
rio de Juiquipan; la forman dos enormes di- 
ques de rocas platónicas y neptunianas, en 
donde se pueden contemplar en toda su gran- 
deza los trabajos geológicos: de esas enormes 
rocas en forma de grandes paredes se filtran 
<en pequeños chorros y entre hermosas plantas 
enrredaderas, aguas cristalinas, semejando 
-en miniatura en todos sus primores á la famo- 
sa Tzaráracua de Uruapan. En el fondo del ál- 
veo se encuentran tazas naturales de finísima 
arena llenas de agua que incitan al baño. 

En la cumbre del Cerro de Santa María de 
de las Minas se observa al lado Poniente un 



221' 



grande é imponente despeñadero, y entre una 
vegetación exhuberante se destacan, como ti- 
tanes, enormes rocas basálticas en forma de 
grandes columnas, que sirven de refugio á las 
aves de rapiña, divisándose al pie de la monta- 
ña la hacienda de la Guadalupe con su san- 
guinolenta laguna, y más á lo lejos las de la 
Magdalena y San Juanico, limitando el hori- 
zonte las verdinegras cordilleras formadas 
por los cerros Verde y Tocuruzcán. 

Hay, además, otro punto sumamente pin- 
toresco que contemplar, y es el que se destaca 
en la cima del cerro de San Francisco ó Apa- 
nanxa (el más alto del Distrito) distinguién- 
dose á la simple vista, cuando la atmósfera 
está diáfana v serena, un horizonte de más de 
veinticinco leguas de radio: casi igual cosa 
pasa en la cumbre del elevado cerro de Gua- 
racha ó Guarachita. 

En Sahuayo, el sitio más pintoresco es sin 
duda el que se observa desde la hacienda de 
La Palma, de donde ayudado de un buen an- 
teojo se divisan en la suave* superficie de las 
aguas del hermoso lago de Chápala, un sin 
número de lanchas pescadoras y grandes ca- 
noas, que atraviesan por todas direcciones 
conduciendo pasajeros y mercancías á los 
pueblos que circundan el lago; lo mismo que 
el vapor Chápala que los lunes y sábados to- 
ca á La Palma, viéndose en lontananza como 
una pequeña gaviota que toma paulatinamen- 
te grandes proporciones hasta convertirse 



-222- 



en hermosa embarcación de 80 toneladas con 
50 caballos de fuerza. 

En Cotija, uno de los lugares pintorescos 
que tiene es el que se encuentra en la ranche- 
ría nombrada de los Ojos de agua, situada á 
una legua al Sur de la población y sobre la 
falda del cerro de Tocuruzcán, donde se ve 
todo el hermoso valle de Tiriacoro con su po- 
pulosa Cotija y sus verdes serranías, desta- 
cándose entre su caserío su soberbia y mag- 
nifica parroquia. 

En Tingüindín se encuentran muchos pun- 
tos amenos; solamente diremos del que se 
contempla desde los baños nombrados de la 
Chemba, situados en. las cercanías de una 
hermosa hondonada cubierta de platanares, 
cafetos y otras plantas, divisándose la sierra 
con grandes ondulacionnes llenas de enhies- 
tos pinos hasta limitar el horizonte la enor- 
me montaña de Patamban, que con sus ele 
vados picos invade la región de las nubes, 
haciendo del paisaje en general un panorama 
hermosísimo, semejante á los que admirare! 
viajero en la selvosa Zuiza. 

En Guarachita, la vista más hermosa que 
se presenta á los ojos del observador es la 
grande llanura que se extiende hacia el Sep 
temtrión cubierta de trigos que al más li- 
gero viento ondulan como las aguas de un 
lago, destacándose á través, como dos gi- 
gantes, los cerros de la Muía y Pajacuarán. 



—223 — 

Mejoras materiales. 

Según noticias que hemos adquirido, la in- 
troducción del agua á la plaza principal de 
esta ciudad fué el año de 1808 por el acauda- 
lado Don Miguel c!e la Parra, introduciéndola 
por medio de cañería de barro de una vertien- 
te á donde se juntan también aguas del río, 
está á una distancia de poco más de media 
legua hacia el poniente de esta población: la 
cañería de barro de que nos ocupamos ha si- 
do reformada varias veces y puesta bajo me- 
jores condiciones, encontrándose actualmente 
cinco fuentes públicas y un buen número en 
el interior de varias casas. De esta agua se 
hace uso solamente para quehaceres domés- 
ticos. 

La introducción por acueducto de cal y can- 
to del agua nombrada del Zalate se hizo en el 
año de 1852, ayudando al Ayuntamiento de 
este lugar con una regular cantidad el Gober- 
nador del Estado, que entonces era el Sr. Don 
Juan B. Ceballos; en los años de 1882 á 83 fué 
entubada por caños de barro puestos dentro 
del acueducto y á una distancia de 3,700 va- 
Tas, costando al vecindario de 800 á 1,000 pe- 
sos ese reforma. 

El agua del Zalate no entra al centro de la 
ciudad sino hasta una atarjea que está al lado 
opuesto de las márgenes del río: esa agua es 
potable y de la que hace uso la mayor parte 
de los habitantes de esta localidad; por sus 
efectos se cree que es nociva á la salud, por- 



224 

que en el trayecto recoge sustancias de plan- 
tas descompuestas que se introducen en la 
cañería. [1] 

El actual Presidente del Ayuntamiento Don 
Porfirio Villaseñor ha reunido la considerable 
suma de $2,000 por donativos del vecindario, 
pues éste ha palpado la necesidad imperiosa 
de introducir el agua del Zalate en cañería de 
hierro: dicho funcionario pidió ya álos Estados 
Unidos 4,000 varas de tubos de dos pulgadas 
inglesas de diámetro. Con la realización de 
esta obra tan importante se mejoraría, sin du- 
da alguna, la salubridad pública en esta ciu- 
dad. [2] 

Hace cerca de tres años que el Presidente 
municipal Don Fortino Moreno comenzó la 
construcción de un puente sobre el río que 
pasa al Sur de la ciudad, construyendo sola- 
mente parte de las pilastras y arcos; Don Por- 
firio Villaseñor le dio término con $1,414 50 es. 
que ministró el Supremo Gobierno del Estado: 
su construcción es elegante y atrevida, tiene 
sólo dos arcos que miden una extensión de 
15^2 varas. 

Una vez concluida tan útil mejora que se 
inauguró el I o de Junio del año anterior, por 
gratitud, el Ayuntamiento acordó dedicarla 

[1] Ya sea este el motivo, ó como hemos dicho en otro 
lugar, que las aguas sean, nocivas desde su origen, conven- 
dría bajo todos aspectos, hacer un análisis químico para acla- 
rar este punto de tan vital importancia, y si fuere posible, po- 
ner el remedio pronto y eficaz. 

(2) Acaba de terminarse la mejora de que hacemos alusión 
con gran beneplácito del vecindario. 



— 225— 

al Señor Gobernador Don Aristeo Mercado,. 
quien rehusó este honor: entonces el propio 
Ayuntamiento dispuso llevara el nombre de 
Manuel Villaseñor Cárdenas, que fué como 
hemos dicho en la sección de biografía, un 
vecino filántropo de esta población. 

Otra de las mejoras materiales que le da 
erece á la ciudad, es la plaza principal ador- 
nada con un jardín, banquetas y un balaus* 
trado; todo lo cual costó al vecindario, bajo 
la iniciativa del Prefecto D. Porfirio Villase- 
ñor, más de cuatro mil pesos. 

En Sahuayo fué introducida el agua el 14 
de Septiembre de 1879 por la iniciativa de D. 
Silvestre Navarro y eficaz cooperación del 
párroco D. Macario Saavedra y del vencin- 
dario, costando como 2,000 pesos esa intere- 
sante mejora. Se encuentran en la actualidad 
dos fuentes en la plaza y varias en las casase 
principales. 

Sobre el rio nombrado de Sahuayo se edi- 
ficó un puente de cal y canto con donativos 
del vecindario y bajo la dirección del activo 
Presidente del Ayuntamiento D. Antonio 
Amezcua; se comenzó el 5 de Febrero de 
1892 y se inauguró el 5 de Mayo del mismo 
año, es decir, se construyó en 89 días: tiene 
tres elegantes arcos y la Corporación muni- 
cipal dedicó esa mejora al progresista Go- 
bernador de Michoacán D. Aristeo Mercado. 

En Cotija hace más de veinte años que se 
introdujo el agua, del punto nombrado de los 
Ojos de Agua: hay varias fuentes públicas yr 

29 



22Ó 

muchas particulares en las casas. Creemos 
-que es la población del Distrito que tiene más 
agua, ele mejor calidad y más bien compar- 
tida. Últimamente se ha hecho un gasto de 
consideración en la reparación de atarjeas. 

Hay dos bien construidos puentes sobre 
los rios Cuervo y Claro que atraviesan la 
población. 

! Acaban de hacer los vecinos un bonito zó- 
calo, donde fué colocado un elegante kiosco 
de bastante valor; sólo el Gobierno del Esta- 
do cooperó con la suma de 350 pesos. 

En Tingüindín, desde época muy remota fué 
introducida el agua por un acueducto de ma- 
dera que parte del punto llamado el Güiramal, 
donde se encuentra un gran manantial de 
agua que surte á toda la población. 

Se han construido dos calzadas muy nece- 
sarias, de las cuales ya hemos hablado. 

Existe en la hacienda de la Magdalena un 
canal de desagüe que ha desecado gran parte 
de las lagunas de San Juanico, la Magdalena 
y Tacátzcuaro: tiene como 15,000 varas de 
extensión: su anchura media es de 8 vs. y su 
profundidad media de 5}4; bajo ese respecto 
tiene de escavación 666,000 vs. cúbicas. 

En Guarachita se han hecho últimamente 
banquetas y elegantes asientos de manipos- 
tería y un pequeño zócalo en la plaza. 

Hay dos calzadas de piedra que tienen bas- 
tante extensión, una está en el camino que 
conduce é esta ciudad y la otra en el que va 
jpara Zamora. 



227 

En la hacienda de Guaracha además de las 
presas y canales de riego, hay una mejora de 
mucha importancia, y es el dique ó vallado 
que detiene las inundaciones del lago de Cha- 
pala; mide como 16.000 varas de largo, siete 
de ancho y cuatro de altura media, contenien- 
do un volumen de más de medio millón de 
varas cúbicas de césped. 

Mejoras materiales en construcción. 

En esta ciudad hay el palacio municipal ó 
casas consistoriales situadas al lado Sur de la 
plaza de Zaragoza; comenzó su construc- 
ción en Ma}^o de 1884; es un gran edificio, 
que tiene de frente 104 varas y de fondo por 
el lado Oriente 74 y por el Poniente 92 va- 
ras: allí se encuentran todas las oficinas su- 
periores del Distrito ,excepto la de rentas (1) 
estando además, los juzgados menores, la sa- 
la de acuerdos, secretaría del Ayuntamiento, 
cárceles y Registro civil. El frente del edifi- 
cio está adornado de un elegante portal de 
estilo gótico con 21 arcos. El Gobierno del 
Estado dos veces ha ministrado fondos para 
la continuación de esta obra, montando esas 
ministraciones á la suma de $2015 42 cs v y 
las de los particulares, en donativos y faenas, 
á la cantidad de 910, 00 es; haciendo un total 
de 2925 pesos 42 centavos. Creemos que con 
unos mil y quinientos pesos gastados econó- 
micamente, quedará concluida esa finca, que 

(1) Hay local para la Administración, pero no se ha hecho 
uso de él, por no tener aún las condiciones indispensables para 
la. seguridad de los fondos del Gobierno. 



— 228—^ 

sólo le falta el portal interior y algunas pie- 
zas del centro. 

Otra obra de importancia, que está sin con- 
cluir, es la presa que nombran de los Danie- 
les que. como dijimos en la sección de "Arcas 
de agua ó presas," tiene hechos 3114 metros 
cúbicos de manipostería con un valor de. . . . 
3,000 pesos aproximadamente, y seriamos de 
opinión que con igual suma podría dársele 
una altura de diez metros más, pudiendo con- 
tener así hasta 100,000 metros cúbicos de 
agua, con la que se regaría una buena canti- 
dad de fanegas de sembradura. 

Hay otra mejora que convendría mucho su 
conclusión á los intereses de esta localidad, y 
es la calzada que está en el camino que con- 
duce á Totolán, puesto que en tiempo de llu- 
vias tiene pasos muy difíciles para su tránsi- 
to. 

De Sahuayo el punto denominado de la 
Yerba-buena, camino que conduce á esta 
ciudad, por inciativa del Prefecto D. Othón 
Fernández y eficaz cooperación del Presiden- 
te municipal de aquel lugar Lie. D Francis- 
co Arreguí, se ha comenzado á levantar una 
calzada en un trayecto de 2,000 varas, tenien- 
do ya de 18 á 20,000 varas cúbicas de terra- 
plén; seria de desearse que el actual Presi- 
dente del Ayuntamiento D. Tomás Sánchez, 
enérgico y activo por carácter, comenzara á 
empedrar dicha calzada, pues de lo contrario 
en pocos años, por el tráfico de gentes y ani- 
males, se perderá todo lo hecho, como suce- 



— 229 — 

dio con la obra de terracería que allí mismo 
hizo el Presidente municipal D. Sabás Osio 
en el año de 1873. 

Esta mejora es de suma importancia, pues 
en las lluvias se pone el trayecto de que nos 
ocupamos verdaderamente intransitable. 

Mejoras materiales para el 

engrandecimiento de las poblaciones 

del distrito. 

En nuestro concepto, una de las mejoras de 
más importancia que debe hacerse es la com- 
postura radical del camino que conduce de 
esta ciudad á Cotija. cambiando la cuesta del 
Moral, por la que ya hemos indicado, en la 
sección de "Caminos y Distancias," es decir, 
por las rancherías del Izote á bajar al Fleche- 
ro, que tiene poca inclinación: nos han asegu- 
rado algunas personas que ese era el antiguo 
camino; sea de ello lo que fuere, convendría 
bajo todos aspectos á los habitantes de estos 
lugares y en particular á los de Cotija. la 
apertura de esa via por los puntos ya indica- 
dos, previa indemnización á los actuales pro- 
pietarios de los terrenos que se atravesaren: 
el costo del cambio del camino creemos no 
ascendería á trescientos pesos, sin contar la 
indemnización que se les diera á los dueños 
de los terrenos mencionados. ¡Ojalá que los 
Ayuntamientos de esta ciudad y de Cotija 
tomasen bajo sus auspicios tan útil, tan nece- 
saria como importante mejora! 

Sería muy necesario que la Corporación 



— 230— 



municipal de Cotija, que tiene siempre fondos 
á su disposición, hiciera sobre el río Cuervo 
un puente, en el camino que conduce á las 
rancherías del Paso, San Juanico y hacienda 
de la Magdalena. 



Concluímos las tareas que nos hemos im- 
puesto en la formación de nuestra insuficiente 
obra titulada "Bosquejo estadístico é históri- 
co del Distrito de Jiquilpan de Juárez, "habien- 
do procurado consignar en ella, todo lo más 
notable en el modo de ser de estos puntos 
que conocemos hace cerca de doce años; y 
aunque en algunas secciones, en que habla- 
mos de las costumbres y carácter de sus mo- 
radores, afeamos sus malos hábitos, en otras 
ensalzamos sus cualidades; lo primero sirva 
de corrección, y lo segundo de estímulo á la 
práctica del bien. 

Dos fines nos han guiado al formar nues- 
tros pequeños trabajos estadísticos y son: 
primero, complacer á la invitación inmereci- 
da que nos hizo sobre el particular el Señor 
Gobernador de esta Entidad federativa, Don 
Aristeo Mercado; y segundo, dar á conocer á 
los habitantes del país y aun del extranjero, 
las riquezas agrícolas, industriales y movi- 
miento mercantil de este Distrito, parte inte- 
grante del poderoso y rico Estado de Mi- 
choacán, á fin de que, siendo conocida la im- 
portancia de estas comarcas, tengamos pron- 



—23i — 

to vias de comunicación más expeditas que 
las que hoy existen, para trasportar cereales 
y otros productos de la industria á regiones 
remotas, y para que se exploten en más gran- 
de escala, de que son todavía susceptibles 
estos feraces terrenos, y aun esa inmensa ri- 
queza que tiene en sus entrañas el cerro de 
San Francisco ó Apananxan, conocida con el 
nombre de carbón de piedra. (1) Que ese 
suspirado día llegue cuanto antes será el co- 
ronamiento de nuestros deseos. 

Mucho nos complacería que los habitantes 
de esta ciudad y del Distrito recibieran este 
humilde trabajo, como una muestra inequívo- 
ca del reconocimiento á la bondadosa acogi- 
da que inmerecidamente nos han dispensado,, 
con su nunca desmentida hospitalidad. 

(1) Últimamente una respetable compañía americana ha 
estado haciendo exploraciones, parece que con buen éxito, en 
los terrenos carboníferos. 



0W/W% 



— 232 — 



Sr. 






PágiM para su estadística del Distrito. 



Tenaz, constante, emprendedor activo, 
De libros y de números al frente; 
Para goces inútiles, esquivo; 
Para todo progreso, diligente. 

El deber es quien norma sus acciones, 
Su honrado corazón le dá la calma; 
Llora con las agenas aflicciones, 
Y es de todos lo inmenso de su alma. 

El estudio á que vive consagrado, 
Ha poblado de nieve su cabeza, 
Y, ¡cuántas veces lo ha recompensado 
Con sus secretos la naturaleza! • 

Los pueblos que por él son visitados 
En su vida de estudios, transitoria, 
Si no son por su afán civilizados, 
Muchos rasgos le deben de su historia. 

Es un sabio modesto, que ha cumplido 
De múltiples deberes el objeto; 
Por eso yo le canto enternecido, 
Por eso lo saludo y lo respeto. 

Jiquilpan, Marzo 9 de 1896. 

Esteban Ortega. 



ÍNDICE. 



Págf. 

Prólogo . 3 

Dedicatoria del autor 13 

Posición astronómica 15 

División territorial 24 

Aspecto general 29 

Observaciones geológicas 33 

Clima 42 

Aguas en general 43 

Lagos y lagunas 46 

Manantiales de agua potable 47 

Aguas termales 48 

Pozos . . . , . ¡ . . . 48 

Pozos artesianos • • • 48 

Arcas de agua ó presas 48 

Ríos. i 50 

Montañas 53 

Productos naturales.— Reino animal 57 

Reino vegetal 64 

Reino mineral 71 

Etimología . 73 

Historia 78 

División política del Distrito 137 

Caminos y distancias 140 

Población 143 

Carácter y costumbres de los habitantes 145 

Enfermedades 148 

Religión 151 



Pág. 

Historia del culto y sus ministros . . 115 

Razas 165 

Idioma 166 

Diversiones públicas 167 

Festividades cívicas 168 

Festividades religiosas . 169 

Instrucción pública 171 

Hombres célebres y notables del Distrito. .... 173 
Valor 'f división de la propiedad raíz y rentas 

del Estado y municipales. 193 

Administración de Justicia 196 

Funcionarios públicos , 197 

Empleados fiscales 198 

Oficinas del Timbre, Telégrafos y Correos 201 

Agricultura 204 

Giro mercantil 207 

Industria fabril y manufacturera 209 

Descripción de las cabeceras de municipalida- 
des del Distrito. 215 

Paseos y Baños públicos 218 

Sitios pintorescos . . 220 

Mejoras materiales v . . 223 

Mejoras materiales en construcción 227 

Mejoras materiales para el engrandecimiento 

de las poblaciones del Distrito 229 

Conclusión........ 230 




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